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dilluns, 21 de novembre 2022 10:49
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Estimulación demencias avanzadas en casa
Categorías: COVID-19 , Recomendaciones
Etiquetas: recomendaciones , actividades , método , montesori
Mireia Tofiño García Terapeuta ocupacional en el CRE de Alzheimer Las Terapias No Farmacológicas son intervenciones no químicas, apoyados sobre una base teórica, que buscan mejorar la calidad de vida de la persona. La estimulación que podemos realizar en demencias avanzadas, es muy diferente a la que se realiza en demencias iniciales y moderadas, pero también se pueden proporcionar actividades sencillas, adaptables y con significado para la persona, que ayuden a reducir alteraciones de conducta, y faciliten la interacción y comunicación con su entorno físico y social. En definitiva, mejorar su estado de ánimo y por lo tanto su calidad de vida y la de sus cuidadores. Las actividades basadas en el Método Montessori, pueden ajustarse a las necesidades y competencias de las personas con un deterioro cognitivo moderado – grave y permitirles mantener o mejorar las habilidades necesarias para la realización de Actividades Básicas de Vida Diaria (ABVD). ¿Qué caracteriza las actividades del Método Montessori? Utiliza materiales de la vida diaria con los que la persona está familiarizado. Se pueden graduar las actividades, de lo más sencillo a lo más complejo. Se pueden secuenciar y permiten el aprendizaje. No requieren de lenguaje verbal para demostrarles cómo hacer la actividad. Metodología abierta, no tiene un final. Lo importante es la involucración y estimulación, no que la actividad “salga bien”. ¿Qué actividades puedo hacer? Discriminación sensorial: distinguir entre sonidos fuertes y suaves, adivinar sonidos de la vida diaria, discriminar diferentes pesos, temperaturas, olores, sabores… Actividades de coger: pelotas, canicas, legumbres, harina, pasta, arroz…… con la mano o utilizando instrumentos como cucharas, pinzas o un cazo. Actividades de verter: necesitaremos jarras, vasos, recipientes, embudos si queremos complicar la actividad; y algo que verter, como arroz, sal o arena. Actividades de prensar: hacer bolitas con plastilina o arcilla, ejercicios con pinzas, utilizar un prensador de ajos, tenazas, un mortero. Actividades de motricidad fina: ensartar cuentas o macarrones, enlazar cordones, dibujar en arena o azúcar, rasgar o cortar papel. Cuidado del entorno: hacer un ramo o centro de flores (de plástico o naturales), regar plantas, secar cubiertos, limpiar la mesa, limpiar cristales… Cuidado personal: doblar la ropa, trapos o servilletas, colgar la ropa, emparejar calcetines. Actividades de clasificar: emparejar formas, puzles de caras familiares, guardar los cubiertos en su departamento, separar frutas de verduras, unir parejas (dos naranjas, dos plátanos…), separar legumbres. Actividades de seriación: colocar objetos de menor a mayor tamaño (cucharas, calcetines, ovillos de lana, pajitas…) ¿Cómo llevarlas a cabo? Recomendaciones generales Preparamos la actividad: Debemos estar muy atentos para que no se metan los objetos en la boca. Explicar que no son comestibles. Trabajar con objetos cotidianos. Preparar todo el material que necesitemos previamente. Adecuar a las capacidades de la persona. Realización de la actividad Iniciar la actividad con una invitación, no forzar. En ocasiones resulta efectivo solicitar su ayuda: “¿Me ayudas a separar las lentejas?” Le presentamos los materiales y le explicamos que hay que hacer. Hacemos una demostración práctica que les sirva de ejemplo. Graduar la actividad si es necesario: Si observando su comportamiento vemos que la persona se frustra o no es capaz de realizarla, tenemos que simplificar la actividad para hacerla más sencilla. Podemos reducir el número de elementos, de pasos a seguir, utilizar elementos más manejables… La actividad tiene que suponer por otro lado un reto para que no resulte aburrida. Si la persona la realiza sin dificultad, podemos complicarla un poco añadiendo más elementos, colores, más pasos en la secuencia o elementos más pequeños o menos manejables. Si consideramos que la actividad se adecúa a las capacidades de la persona y le reporta satisfacción el llevarla a cabo, podemos probar con otros elementos o materiales pero que no implique un cambio de dificultad. Finalizamos la actividad: Invitarles a repetir la actividad o a hacer otra diferente. Preguntar su opinión sobre la actividad. Y lo más importante, reforzar sus logros y valorar su esfuerzo.
dilluns, 31 d’octubre 2022 17:24
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dilluns, 26 de setembre 2022 16:32
De sobre la Empatía
De sobre la Empatía
10 - 12 - 2013
Categorías: Opinión
RAFAEL SÁNCHEZ VÁZQUEZ DIRECTOR MÉDICO DEL CRE DE ALZHEIMER
«Las tres cuartas partes de las miserias y malos entendidos en el mundo terminarían si las personas se pusieran en los zapatos de sus adversarios y entendieran su punto de vista»
Mahatma Gandhi.
No definiré empatía con palabras académicas de diccionario, sino que trataré de hacerlo a través de sus aplicaciones a una práctica de trabajo en equipo.
Nunca hasta ahora se había hablado tanto sobre la importancia de este concepto, salvo en lo deportivo. Y aún así, hay equipos de fútbol o de ciclismo o de otros deportes en que las figuras que meten goles o que esprintan al final priman su acción exitosa, vistosa y gratificada por el público que les jalea, sobre su trabajo para los demás, que es lo que hace el resto. Y a veces, comprobamos que cuando la figura falla en su acción, se permite recriminárselo a los demás como si no fuera suficiente lo que han hecho para su mayor gloria.
Esta podría ser una buena acepción de Empatía: trabajar para los demás de tu grupo.
Si formáramos un coro o un ballet lleno de prima donas o prima ballerinas, de divos y divas solistas, primeras figuras de todos los grandes teatros de ópera o ballet del mundo, probablemente, el espectáculo audiovisual fuera impresionante por su potencia y sonaría muy bien (recordemos a «los tres tenores») y seríamos capaces de distinguir, aun con un oído no muy educado, las voces individuales de cada uno de los cantantes, o distinguiríamos a la perfección al virtuoso bailarín solista del Bolshoi, pero nunca sería tan armónico como los formados por figuras «no tan grandes», pero que se impostan perfectamente sonando como si fueran uno, que ejecutan sus movimientos acompasadamente en «El lago de los cisnes».
Esta podría ser otra acepción de Empatía: trabajar para los demás de tu grupo de forma acompasada y armónica de forma que el resultado de este trabajo sea eficiente y útil para el que lo recibe.
Hace unos años, quizá en los 60 del pasado siglo, un iluminado se dedicó a fabricar un aparato o máquina para deformar ombligos, porque sostenía la teoría que el ombligo ovalado era mucho más bonito que el vulgar redondo y cicatricial. Durante un tiempo, hasta que esta sinrazón pasó al archivo de lo absurdo, algunas (y, no reconocido, algunos) jóvenes, pasaban gran parte de su tiempo mirándose el ombligo propio, y por tanto, sin ver nada más de lo que les rodeaba. Se perdieron muchísimas cosas, entre otras, la belleza de cualquier otro ombligo.
Esta acepción de Empatía encierra una moraleja: para trabajar para los demás de forma acompasada y armónica, debemos de mirar todos los ombligos del grupo y, respetando la redondez, asimetría, forma ovalada, profundidad, y otras características inherentes a la individualidad, buscar una foto de grupo con todos los ombligos, con la misma entidad. Lo cual quiere decir que ninguno de ellos es el más importante, bonito, vistoso, llamativo, pero su conjunto hace grupo.
Y Gandhi, filósofo de la sencillez, lo plasmó magistralmente en la frase que figura al inicio, aun referida al enemigo. Si en vez de al contrario u opuesto, lo trasladáramos al que trabaja a mi lado, nuestra «mirada al ombligo ajeno» debería dirigirse al bienestar en su trabajo, a buscar la sencillez en la relación (de igualdad, siempre respetando el peso específico de cada profesión), entendiendo que todos los trabajos son igual de necesarios, haciendo fácil el cumplimiento del otro, contrastando opiniones e información en un clima de respeto, procurando ofrecerle soluciones en vez de soltarle los problemas para que los resuelva otro, facilitando la toma de decisiones de forma colegiada, deliberando con frialdad, desapasionadamente, escuchando y valorando la opinión de mis compañeros sobre hechos importantes (obsérvese que estoy utilizando el gerundio que revela continuidad y continua construcción, no el participio que expresaría acción finalizada).
Por tanto, y ésta es la última acepción de Empatía que propongo: trabajar para los demás de forma armónica, con respeto a la individualidad, pero pensando continuamente cómo hacer más fácil la acción de mi compañero, de cara a la búsqueda de la eficiencia, eficacia y efectividad de nuestro trabajo común con las mismas personas.
diumenge, 06 de novembre 2022 19:19
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