Coro de personas mayores
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El placer de cantar con demencia: una crítica acerca de los coros

29 - 06 - 2026

Andrea Catalán Lanzarote | Psicogerontóloga

“Ser diagnosticado con demencia se puede llevar algo más que la memoria” señala Claire Valkenburg en uno de sus últimos artículos publicados en la revista científica Arts & Health. La pérdida de red social, independencia en actividades básicas de cuidado y autonomía a la hora de tomar decisiones que afectan a su propia vida son, por desgracia, otras de las repercusiones que experimentan las personas que viven con demencia. Como resultado, el día a día de muchas personas con demencia queda reducido únicamente a su hogar.

Por ello, numerosas iniciativas buscan una mayor participación en la comunidad, no solo de las personas con demencia, sino de las personas mayores en general. Puesto que el número de personas que viven con demencia en todo el mundo es creciente, es necesario impulsar estas iniciativas que buscan la participación y logran una mejor calidad de vida de las personas con demencia.

Valkenburg y colaboradores (2026) nos exponen en su artículo una de estas iniciativas: participar en un coro. La creación de un coro en la que participen personas con o sin deterioro cognitivo, o coros diseñados para adaptarse a las características más comunes de la demencia no es una actividad novedosa. Esta actividad, tan bien acogida, ya se realiza en ciudades de diferentes países.

El estudio de la investigadora busca conocer las opiniones críticas de los participantes, tanto las personas con demencia como de los seres queridos que le acompañan. Para ello, contaron la opinión de los participantes de 12 coros de Países Bajos. Las autoras extrajeron cuatro temáticas principales que se exponen a continuación:

  1. Equilibrio entre la accesibilidad y la estética. Los participantes destacaron de forma positiva el ambiente colaborativo que se vivía en el coro. Además, aquellos que ya habían participado en otros coros agradecieron que la exigencia en este fuese menor, creando una atmósfera más relajada mientras se conseguía un buen nivel musical. Sin embargo, otros señalaron que el ritmo era demasiado rápido como para poder seguir la sesión con facilidad.
  2. El coro es como un baño caliente, pero muy corto. Uno de los aspectos más destacados, más allá de disfrutar de la música, consistió en poder disfrutar del viaje juntos, es decir, todo lo referido a la socialización. Precisamente, las breves charlas previas a la sesión o al finalizarla tenían un gran valor para los participantes. Uno de los puntos negativos era, precisamente, el escaso número de sesiones.
  3. Música de alta calidad, pero complicada. La elección de la música resultó clave. En algunas ocasiones, las personas se veían reflejadas en la letra de lo que cantaban y les evocaban recuerdos. De hecho, presentaban más dificultades cuando no conocían la canción o era en otro idioma.
  4. Autosuficiente, pero con límites. Se mostraron sorprendidos sobre la calidad del resultado, y destacaron cómo, en ocasiones, uno no era capaz de distinguir quién era la persona con demencia o el acompañante. Sin embargo, también señalaban algunas dificultades más estructurales, como el transporte hasta el centro.

Y a ti ¿te gustaría participar en un coro donde personas con deterioro y sin deterioro participan por igual?

Referencia:

  • Valkenburg, C., van den Ent, M., Nederlof, M., Dirkzwager, R., Nokkert, L., Donker, M. y Groot-Sluijsmans, B. (2026). Serenading the mind: positive and critical lived experiences of individuals with dementia with participatory community choirs. Arts & Health, 1-15. https://doi.org/10.1080/17533015.2026.2637142

lunes, 29 junio 2026 08:03

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