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lunes, 21 noviembre 2022 10:49

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Las personas mayores con demencia presentan un mayor riesgo de sufrir maltrato
15 - 06 - 2026

Las personas mayores con demencia presentan un mayor riesgo de sufrir maltrato

Lizbeth De la Torre López | Neuropsicóloga Según la Declaración de Toronto para la Prevención Global del Maltrato de las Personas Mayores (2002), el maltrato hacia las personas mayores se define como una acción u omisión que causa daño o angustia dentro de una relación de confianza (Organización de las Naciones Unidas [s. f.]). Este puede manifestarse como maltrato físico, psicológico, emocional, sexual o abuso económico. La Organización Mundial de la Salud (OMS, 2022) indica que aproximadamente 1 de cada 6 personas mayores de 60 años ha sufrido algún tipo de abuso, siendo más frecuente en quienes viven en instituciones. Además, se prevé un aumento de estos casos debido al crecimiento de la población mayor a nivel mundial. Las investigaciones señalan que las personas mayores con demencia presentan un mayor riesgo de sufrir maltrato; de hecho, dos de cada tres personas con demencia han experimentado algún tipo de abuso (Dias & Fraga, 2024). En este contexto, resulta especialmente importante considerar diversos aspectos clave para la prevención del maltrato. I. Según Duffy et al. (2024), estos son algunos factores de riesgo para que se presente el maltrato en personas mayores con demencia: Sobrecarga del cuidador: El estrés físico, emocional y económico que sufren los familiares cuidadores, a menudo sin la formación o el apoyo institucional necesario, es el principal detonante del maltrato. Dependencia y vulnerabilidad: La imposibilidad de defenderse o comunicar el daño de parte de las personas con demencia. Agresividad por demencia: En fases avanzadas, la propia enfermedad puede provocar reacciones agresivas (físicas o verbales) que, si no se manejan adecuadamente, pueden derivar en respuestas violentas por parte del entorno. II. Señales de alarma de maltrato en las personas mayores con demencia (Van Houten et al., 2025, Wei & Balser, 2025) Físicas: Hematomas inexplicables, mala higiene, desnutrición, deshidratación o úlceras por presión. Emocionales: Cambios bruscos de humor, miedo repentino hacia ciertas personas, retraimiento o llanto frecuente. Ambientales: Falta de medicamentos, entorno insalubre o ausencia de ayudas técnicas (gafas, audífonos, andadores). Económicas: Retiros bancarios inusuales o facturas sin pagar a pesar de tener los fondos. III. Siempre se puede hacer algo para ayudar En 2011, Naciones Unidas reconoció el maltrato hacia las personas mayores como un problema social mundial y estableció el 15 de junio como el “Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez” para promover la sensibilización social y política sobre esta problemática. La celebración de este día sirve de marco para difundir acciones concretas que pueden y deben realizarse para prevenir el maltrato a mayores, especialmente a personas mayores con demencia: Campañas de concienciación de los profesionales para ayudar a los trabajadores sanitarios a reconocer el maltrato a las personas mayores. La formación sobre la demencia y el apoyo a cuidadores y familiares ayudan a reducir el estrés y, con ello, el riesgo de malos tratos hacia las personas mayores, promoviendo estrategias como pedir ayuda, tomar pausas y recurrir a servicios socio sanitarios. La población en general puede: Estar atenta a los indicios de maltrato. Informarse sobre las vías para obtener ayuda y denunciar el maltrato. Las personas mayores pueden: Mantenerse en contacto con amigos y familiares. Informarse sobre sus derechos. Asegurarse de que no hay cambios no deseados en sus recursos económicos y su situación jurídica. Recordemos que siempre que se puede hacer algo para ayudar. El maltrato a las personas mayores se puede prevenir, y todos podemos contribuir para ayudar a evitarlo y ponerle fin. Referencias: Dias, I., & Fraga, S. (2024). “Older people are weak”: Perceptions and meanings of ageing and abuse against older people. Frontiers in Sociology, 8, Article 1329005. https://doi.org/10.3389/fsoc.2023.1329005 Duffy, A., Connolly, M., & Browne, F. (2024). Older people's experiences of elder abuse in residential care settings: A scoping review. Journal of Advanced Nursing, 80(6), 2214–2227. https://doi.org/10.1111/jan.15992 Organización de las Naciones Unidas. (s. f.). Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez. Naciones Unidas. https://www.un.org/es/observances/elder-abuse-awareness-day Organización Mundial de la Salud. (2022, 13 de junio). Maltrato de las personas mayores. https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/abuse-of-older-people Van Houten, M. E., Van Boekel, R. L. M., Vloet, L. C. M., Olde Rikkert, M. G. M., Akkermans, R., Van De Kerkhof-Van Bon, B., Jie, K. E., Lucke, J. A., Schoon, Y., & Berben, S. A. A. (2025). Positive predictive value of Dutch Elder Abuse Scale (ERASE): An early warning tool for elder abuse in the emergency department and geriatric outpatient setting. BMC Geriatrics, 26(1), 1. https://doi.org/10.1186/s12877-025-06470-y Wei, W., & Balser, S. (2025). A scoping review: Financial exploitation among older people living with dementia. Trauma, Violence, & Abuse, Advance online publication. https://doi.org/10.1177/15248380251383930 Pulsa para leer el artículo en inglés

lunes, 15 junio 2026 08:03

Musicoterapia para quienes cuidan a personas con demencia
15 - 06 - 2026

Musicoterapia para quienes cuidan a personas con demencia

Vanessa Vannay Allasia (Phd) | Musicoterapeuta en el CREA La enfermedad de Alzheimer representa uno de los mayores desafíos de salud a nivel global, no solo por su impacto en quienes la padecen, sino también por las profundas repercusiones emocionales y físicas que genera en sus familiares y cuidadores (Mínguez & Corcuera, 2022). Cuidar expone a múltiples situaciones de estrés y tensión (Centeno, 2017). Frente a esta situación, la musicoterapia es una intervención no farmacológica capaz de ofrecer un espacio de alivio, autocuidado y conexión emocional, tanto para la persona con demencia como para quienes le rodean (Pérez-Núñez, P., et al., 2024). Los/as cuidadores/as de personas con Alzheimer experimentan niveles de estrés muy elevados, con riesgos significativos de desarrollar ansiedad, depresión e incluso problemas físicos relacionados con la sobrecarga de responsabilidades. En este contexto, encontrar herramientas que ayuden a gestionar las emociones y a recuperar un sentido de bienestar personal es crucial para sostener la capacidad de cuidar a largo plazo. Las intervenciones con música ofrecen métodos prometedores y no invasivos para la reducción del estrés (Skaskovets et al., 2025). La musicoterapia puede ser ese espacio de contención y autocuidado. Su eficacia radica en la capacidad de la música para influir en el estado emocional, regular la tensión fisiológica y facilitar la expresión de sentimientos difíciles de verbalizar (Mercadal & Martí, 2008). En las sesiones de musicoterapia, las personas cuidadoras pueden experimentar una disminución del estrés y de la ansiedad, gracias a la activación de áreas cerebrales relacionadas con la relajación y el placer, así como a la estimulación de procesos de memoria y reminiscencia (Hanser, et al. 2011). Además de reducir el estrés, la musicoterapia potencia el estado de ánimo y fomenta sentimientos positivos (Zelčs, et al., 2023). La participación en actividades musicales, como cantar, escuchar canciones significativas o improvisar con instrumentos, proporciona un canal para liberar emociones reprimidas y experimentar satisfacción y alegría en un contexto seguro (Lee, et al., 2022). Esta mejora en el bienestar emocional no es un lujo: es una necesidad que ayuda a prevenir el agotamiento y fortalece la motivación del cuidador para seguir desempeñando su labor de manera sostenible. Entre las técnicas más utilizadas en musicoterapia para personas que cuidan se encuentran la escucha activa, el canto y la vocalización, la improvisación musical y la expresión a través del ritmo y del movimiento; esto contribuye a la liberación de tensiones físicas y emocionales, favoreciendo una sensación general de bienestar. El sonido desempeña un papel fundamental en la vida humana, influyendo en la comunicación, la regulación emocional y la conciencia ambiental (Skaskovets et al., 2025). Al integrar la música de manera consciente y regular, y por un musicoterapeuta cualificado, se puede potenciar la resiliencia emocional, fortalecer la capacidad de atención y crear un espacio de satisfacción personal. Cuando el cuidado se prolonga en el tiempo y la carga emocional se intensifica, la musicoterapia puede ofrecer un espacio de apoyo. Lejos de plantearse como una solución única, puede ayudar a recuperar momentos de conexión personal, alivio y bienestar en la experiencia cotidiana del cuidado. Referencias bibliográficas: Centeno, C. (2017) Cuidar a los que cuidan. Qué y cómo hacerlo. Jaén. Formación Alcalá. 3º Ed. Hanser, S., Butterfield-Whitcomb, J., Kawata, M., & Collins, B. (2011). Home music strategies for people with dementia and their family caregivers. Journal of Music Therapy, 48(1), 2–27. https://doi.org/10.1093/jmt/48.1.2 Lee, S., Allison, T., O'Neill, D., Punch, P., Helitzer, E., & Moss, H. (2022). Integrative review of singing and music interventions for family carers of people living with dementia. Health promotion international, 37(Supplement_1), i49–i61. https://doi.org/10.1093/heapro/daac024 Mercadal-Brotons, M., y Marti, P. (2008). Manual de musicoterapia en geriatría y demencias. España: Monsa-Prayma. Mínguez, C. B., & Corcuera de Velasco, J. (2022). Reminiscencia y musicoterapia como intervenciones no farmacológicas en pacientes con demencia y cuidadores familiares. Familia: Revista de ciencias y orientación familiar, 60, 123-146. Recuperado de https://revistas.upsa.es/index.php/familia/article/view/452 Pérez-Núñez, P., O'Callaghan, C., López-Paz, J. F., Ruiz de Lazcano, A., Rodríguez, A. A., & Amayra, I. (2024). Songwriting Group Music Therapy to promote psychological adjustment in informal caregivers of elderly people with dependency: a mixed methods study. Frontiers in psychology, 15, 1334875. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2024.1334875 Zelčs, A., Schoones, J., et al. (2023). Motivation and music interventions in adults: A systematic review. Journal of Music, Health, and Wellbeing. https://doi.org/10.1080/09602011.2023.2224033 Saskovets, M., Saponkova, I., & Liang, Z. (2025). Effects of Sound Interventions on the Mental Stress Response in Adults: Scoping Review. JMIR mental health, 12, e69120. https://doi.org/10.2196/69120 También te puede interesar: Explorando el rol del musicoterapeuta profesional en las intervenciones no farmacológicas de la demencia. Consejos clave de una musicoterapeuta para otros profesionales de la salud que usan música en sus sesiones con personas con demencias. El concepto de arousal y la musicoterapia en personas con alzhéimer. Explorando el rol del musicoterapeuta profesional en las intervenciones no farmacológicas de la demencia. La importancia de las preferencias musicales de las personas con alzhéimer. Beneficios del Canto Terapéutico: Voces para el recuerdo. 3 actividades musicales para hacer en casa con tu familiar con alzhéimer La voz cantada de las personas con alzhéimer en las sesiones de musicoterapia. Cómo utilizar la playlist con personas con demencia. Cómo crear una playlist para utilizarla con personas con demencia.

lunes, 15 junio 2026 08:03

Perspectivas terapéuticas en la enfermedad Alzheimer: el poder de las moléculas multidiana
08 - 06 - 2026

Perspectivas terapéuticas en la enfermedad Alzheimer: el poder de las moléculas multidiana

Laura Carrascosa Sánchez, Patricia Brizuela Vicente, Isabel Iriepa Canalda, Mª Teresa Quirós López | Departamento de Química Orgánica y Química Inorgánica, Facultad de Farmacia, Universidad de Alcalá. Instituto de Investigación Química Andrés M. del Río. Alcalá de Henares. Incluso más de un siglo después de su descubrimiento, la enfermedad de Alzheimer (EA) continúa siendo una patología sin cura, cuyo origen aún no se ha logrado comprender en su totalidad. A pesar de ello, la investigación está en un momento especialmente decisivo, con el objetivo de desarrollar tratamientos capaces de frenar y modificar de forma significativa el curso de la enfermedad, así como de mejorar las herramientas para su diagnóstico precoz. La EA es un trastorno neurodegenerativo caracterizado por la muerte progresiva de las neuronas, lo que provoca una alteración severa en la memoria y las funciones cognitivas. La sintomatología evoluciona desde dificultad para recordar eventos recientes, hasta estadios avanzados de deterioro cognitivo donde se pierde el habla, la movilidad y la capacidad de realizar funciones autónomas vitales. A nivel fisiopatológico, los principales signos de esta enfermedad son la acumulación de la proteína Tau (que forma ovillos neurofibrilares en el interior neuronal) y del péptido β-amiloide (que forma placas tóxicas en el exterior). Además, la enfermedad presenta un fuerte componente de déficit de neurotransmisores, estrés oxidativo y neuroinflamación. Las terapias disponibles actualmente (como donepezilo, memantina o los recientes anticuerpos monoclonales donanemab y lecanemab) tienen como objetivo proporcionar un alivio temporal de los síntomas o reducir el deterioro cognitivo de forma modesta. Sin embargo, su eficacia es limitada y no consiguen detener el avance de la enfermedad en su origen. Dado el carácter multifactorial de la EA, ha surgido una innovadora estrategia farmacológica: los ligandos multidiana (MTDLs, por sus siglas en inglés). En lugar de la clásica polimedicación (tomar múltiples fármacos), esta vía busca unificar en una sola molécula fragmentos capaces de actuar simultáneamente sobre diferentes dianas terapéuticas implicadas en el origen de la enfermedad. En el diseño de fármacos multidiana, es fundamental elegir bien las “dianas terapeuticas” es decir, las moléculas del organismo cuyo comportamiento va a ser modificado por el medicamento. Para la EA, algunas de estas dianas corresponden a enzimas cuya actividad se pretende inhibir, como enzimas del sistema colinérgico que destruyen la acetilcolina (vital para la memoria), enzimas monoaminooxidasas (MAO) que degradan los neurotransmisores esenciales dopamina y serotonina, y enzimas como las histonas desacetilasas (HDAC), cuya modulación ayuda a estabilizar las neuronas. Nuestro grupo de investigación en Química Orgánica de la Universidad de Alcalá se centra en esta estrategia y ha logrado sintetizar compuestos multivalentes muy prometedores. Entre ellos se encuentra el Contilisant, que fue el primer compuesto multidiana descrito en la literatura capaz de inhibir a la vez las enzimas que destruyen la acetilcolina y las MAO. Además, interactúa con receptores celulares clave para aportar un potente efecto neuroprotector y antioxidante. A partir de este compuesto, el grupo ha desarrollado derivados aún más avanzados, como el Contilistat, el cual añade la capacidad de bloquear las enzimas HDAC. Asimismo, se han investigado moléculas híbridas que combinan estos efectos con el bloqueo de canales de calcio, abriendo la puerta a terapias capaces de tratar simultáneamente el alzhéimer y otras enfermedades neurodegenerativas que comparten mecanismos similares, como el párkinson. Leer el artículo completo

lunes, 08 junio 2026 09:35

Monográfico: danzaterapia y demencias
03 - 06 - 2026

Monográfico: danzaterapia y demencias

Marta Hernando Alba | Documentalista en el CRE Alzheimer El objetivo de la publicación de este monográfico es dar a conocer los trabajos relacionados la danzaterapia y las demencias, cumpliendo así el objetivo del CRE de fomentar la trasferencia de conocimiento entre profesionales dedicados al estudio de la enfermedad de Alzheimer y otras demencias. Pulse para ver el monográfico completo

miércoles, 03 junio 2026 08:03

Brechas en el cribado del deterioro cognitivo en la atención primaria de salud
01 - 06 - 2026

Brechas en el cribado del deterioro cognitivo en la atención primaria de salud

Julio Antonio Esquivel-Tamayo | Doctor en Medicina. Doctor en Ciencias Médicas. Especialista en Medicina Familiar. Profesor Asistente. Universidad de Ciencias Médicas de Las Tunas. Cuba El diagnóstico del deterioro cognitivo se realiza de forma tardía, debido a largos tiempos de espera, estigma o baja capacidad diagnóstica, que lo convierte en un desafío global. Los médicos de la atención primaria son el eslabón fundamental para detectar precozmente el deterioro cognitivo; sin embargo, se realiza un cribado deficiente en ese contexto. En esa línea una investigación realizada en un policlínico de Cuba identificó las brechas en el cribado del deterioro cognitivo que realizan médicos de la atención primaria de salud. Se realizó un estudio observacional analítico de corte transversal, a través de un cuestionario virtual, a médicos del Policlínico Docente Manuel Fajardo Rivero, del municipio Las Tunas y provincia homónima, desde el 1ro. de abril al 30 de junio de 2025. Fueron incluidos aquellos médicos, de ambos sexos, que se encontraban activos en su labor asistencial directa como parte de los grupos básicos de trabajo (Medicina Familiar, Medicina Interna) o de las consultas externas (Neurología, Psiquiatría), y que completaron el “Cuestionario para evaluar conocimientos de médicos sobre deterioro cognitivo y enfermedad de Alzheimer (DCEA-25)” disponible en línea, diseñado por el autor de esta investigación por medio del software Formularios de Google. Los médicos expresaron su voluntariedad de participar en el estudio a través del propio instrumento. Se excluyeron los profesionales que no estaban vinculados a la asistencia médica directa, por la índole de su labor (metodólogos, jefes de departamentos, de grupos básicos de trabajo o programas de salud, y demás cargos de dirección). Finalmente, la muestra no probabilística la integraron 66 médicos. Cada sujeto accedió de forma gratuita al cuestionario en línea, por medio del URL facilitado a través de WhatsApp o correo electrónico, y respondió una única vez y de forma confidencial. Ningún participante tuvo acceso a las respuestas de otros médicos, pero sí a una copia de sus propias respuestas, enviadas a través de correo electrónico. El 100% interactuó con pacientes que presentaron declives cognitivos y factores de riesgo. Los especialistas expresaron haber realizado el cribado del deterioro cognitivo y haber recibido adiestramiento con mayores frecuencias porcentuales. Mini-Mental Statement Examination (MMSE) fue el más usado por ellos, mientras Montreal Cognitive Assessment (MoCA) y Addenbrooke's Cognitive Examination-Revised por residentes. Estos manifestaron dominio de los criterios diagnósticos con mayor frecuencia porcentual. Los médicos de familia expresaron haber realizado el cribado con menor frecuencia porcentual y mayor dominio de los criterios diagnósticos, aunque con menor frecuencia porcentual. Se encontró asociación significativa entre cribado, adiestramiento, y las pruebas neurocognitivas aplicadas MMSE y MoCA con la especialidad. Se concluyó que el adiestramiento para aplicar pruebas neurocognitivas, el dominio de los criterios diagnósticos y el cribado del deterioro cognitivo por parte de los médicos que laboran en la atención primaria de salud son insuficientes. Se encontró una asociación del adiestramiento y el cribado con el tipo de especialidad. Por lo tanto, se hace necesaria una capacitación amplia para los médicos que laboran en ese nivel, con el fin de hacer extensivo el cribado y eliminar sus brechas. Leer el artículo completo

lunes, 01 junio 2026 08:03

La evaluación del dolor en personas con demencia
27 - 05 - 2026

La evaluación del dolor en personas con demencia

Andrea Catalán Lanzarote | Psicogerontóloga El dolor se define como una experiencia sensitiva y/o emocional desagradable que se asocia con un daño actual o potencial. Es un síntoma subjetivo; cada persona tiene un nivel de tolerancia al dolor diferente. Cuando alguien siente dolor y va al médico, se evalúa con una sencilla pregunta: “¿Cuánto dolor te causa del 1 al 10?”. Es una herramienta infalible. Ahora bien, imagina sentir dolor y no ser capaz de poder expresarlo de la forma en la que estamos acostumbrados. Incapaz de poder describir con palabras lo que te hace daño y que ya llevas días o meses tolerando. La evaluación del dolor resulta particularmente difícil de abordar cuando el paciente es una persona con demencia con serias dificultades a la hora de expresarse verbalmente. Cuando un profesional sanitario se encuentra en su consulta a un paciente de este tipo, a la barrera del lenguaje se le suma la falta de formación que los profesionales reciben acerca de la intervención y trato hacia las personas que viven con demencia. Sin una buena evaluación del dolor, la correcta administración de analgésicos se convierte en una tarea enrevesada. Por un lado, aunque la intervención con opioides es mayor en personas mayores que en el resto de la población, el uso de opioides es menos frecuente en personas mayores con demencia que en sus análogos sin demencia. La complejidad de la situación, por si había alguna duda, no se resuelve con una mayor administración de analgésicos, ya que la prescripción de fármacos antiinflamatorios no esteroideos (AINE) en personas mayores ha de realizarse con cautela debido a sus efectos secundarios sobre el sistema cardiovascular, renal y gastrointestinal. Por otro lado, una incorrecta evaluación lleva a los sanitarios a malinterpretar una expresión de dolor como alucinaciones o agitación – síntomas también presentes en la demencia-, por lo que se recetan antidepresivos y neurolépticos en lugar de analgésicos. Se acaba medicalizando los intentos de comunicación no verbal del dolor que vive la persona, es decir, las conductas “disruptivas”, en lugar del motivo del dolor. Gritos, agresiones físicas, la falta de colaboración… son señales no verbales de que algo no va bien y han de interpretarse como conductas cargadas de intención comunicativa. ¿Qué podemos hacer para abordar estas situaciones? Actualmente, existen varias escalas observacionales que tratan de suplir la comunicación verbal. Por ejemplo, Pain Assessment in Advanced Dementia (Painad) permite al observador dar una puntuación de dolor de 0 a 10 en función de la respiración de la persona, sus vocalizaciones, expresiones faciales, lenguaje corporal y la capacidad de la persona de ser consolada o aliviada. Además, ya existen diversas tecnologías al servicio de la evaluación de estas señales no verbales. Por ejemplo, la IA integrada en casas con domótica y/o en prendas de ropa inteligentes permite monitorizar signos fisiológicos y es capaz de identificar cambios en el ritmo cardíaco o respiratorio, movimientos corporales, ritmo al andar, expresiones faciales e incluso los sonidos vocales. Una formación de carácter transversal permitirá a los profesionales sanitarios abordar estas situaciones más complejas y permitirá a las personas con demencia en estadios avanzados vivir una vida con menos dolor. Referencia: El-Tallawy, S., Ahmed, R. S., Shabi, S., M., Al-Zabidi, F. Z., Zaidi, A- R- Z-, Varrassi, G., Pergolizzi, J. V., LeQuang, J. A. K. y Paladini, A. (2023) The Challenges of Pain Assessment in Geriatric Patients With Dementia: A Review. Cureus, 15(11). 10.7759/cureus.49639

miércoles, 27 mayo 2026 11:00

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