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Mediación: un recurso para la familia ante el alzhéimer

10 - 03 - 2016

Categorías: Opinión

ANA BELÉN MIGUEL CORREDERA Y FRANCISCO IGLESIAS MIRANDA PSICÓLOGOS Y MEDIADORES DE MUNDOMEDIACIÓN

La aparición del alzhéimer, al igual que otras enfermedades, supone reajustes en los esquemas y roles familiares que no siempre se consiguen fácilmente. En ocasiones la diferencia de criterios entre el enfermo y la familia, o entre los miembros de la familia generan un conflicto añadido al desarrollo de la enfermedad. En este contexto, la mediación es un recurso eficaz, rápido y económico, para resolver las diferencias y llegar a acuerdos beneficiosos para todos donde todos participan.

Cuando aparece el alzhéimer en la vida de una persona, su futuro se desdibuja y las reacciones de su familia y entorno pueden ser muy diversas; la incredulidad, la sorpresa, la negación, la protección y la sobreprotección son algunas de estas respuestas cuyas diferencias radican en las características y estilos de cada uno y de cada familia, así como de la percepción individual y subjetiva de las necesidades a las que hay que dar respuesta dadas las circunstancias.

Estas diferencias pueden ser gestionadas de forma adecuada o, por el contrario, convertirse en un nuevo conflicto, y es ahí donde la mediación familiar se presenta como un recurso de gran utilidad y eficacia.

La mediación es la intervención de un tercero profesional, imparcial, sin capacidad de decisión, que acompaña a las personas que, ante una situación de conflicto, quieren llegar a acuerdos aunque encuentren obstáculos para ello, es voluntaria y confidencial, y se basa en el respeto a la capacidad de decidir de las personas sobre su propia vida y la de su familia.

La mediación ha demostrado sus beneficios desde hace años en asuntos como divorcios, herencias, empresas familiares y, desde hace tiempo, también es aplicada a situaciones de dependencia y discapacidad.

Sus ventajas pasan por ser una fórmula rápida, pues es una intervención centrada en aspectos muy definidos que hay que resolver, y para la que no se necesitan muchas sesiones, el mediador acompaña y favorece que se dé un proceso equilibrado donde todos participan y el acuerdo se construye entre todos, acuerdo estable y duradero, pues no es impuesto y es más sencillo responsabilizarse de aquello en lo que se ha participado, además la mediación es considerablemente más barata que otras fórmulas y existen muchos servicios e instituciones que ofrecen mediación gratuita o en base a los ingresos de la familia.

Cuando el asunto a mediar tiene que ver con un enfermo de alzhéimer es importante que todas las partes cuenten con una información objetiva y veraz de la enfermedad y de los aspectos legales ligados a ella, haciendo que las decisiones pactadas sean viables. Por otro lado, en mediación se promueve que la persona enferma decida sobre los aspectos de su propia vida, de sus cuidados presentes y futuros, favoreciendo la autodeterminación y la autonomía en la primera fase de la enfermedad. Cuando la enfermedad avanza, permite a los familiares la gestión positiva de las diferencias que surgen sobre las decisiones a tomar respecto al enfermo, dándose una oportunidad para alcanzar acuerdos que repercutan en el bienestar de toda la familia.

igandea, 06 azaroak 2022 10:28

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