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¿El alzhéimer tiene género?
30 - 03 - 2026

¿El alzhéimer tiene género?

Diana Patricia Quijano Guerrero | MC en Biología molecular e ingeniería genética Tanto hombres como mujeres presentan un riesgo similar a desarrollar demencia, es decir la pérdida de capacidades cognitivas como la memoria y el razonamiento. Sin embargo, las mujeres son particularmente sensibles a la enfermedad de Alzheimer, la principal causa de demencia en adultos mayores. Apenas se están empezando a identificar algunos de los factores involucrados. Al tener una mayor esperanza de vida que los hombres, un mayor número de mujeres alcanzan edades avanzadas en las que el riesgo a desarrollar alzhéimer es mayor. Aun asi, este único factor no por explica por completo la desigualdad, y otros factores biológicos como las hormonas y la genética parecen estar involucrados. Las hormonas son una de las diferencias más notables entre hombres y mujeres, siendo los estrógenos los responsables del desarrollo femenino además de tener un reconocido papel como neuroprotectores. Con la llegada de la menopausia los estrógenos disminuyen dejando al cerebro femenino desprotegido frente a desordenes neurodegenerativos, como lo es el alzhéimer. También se conoce que la enfermedad de tiene un importante componente genético y, en particular, el gen denominado apoE se ha determinado como el de mayor relevancia. Este gen presenta tres variantes distintas, de las cuales el alelo ϵ4 está presente en más de la mitad de los pacientes lo que indica que es un factor de riesgo para el desarrollo de alzhéimer. Este efecto es aún mayor en las pacientes femeninas, incluso generando efectos más severos. De forma similar, otros genes como el MGMT se ha relacionado con la predisposición en las mujeres. Además, tras enfermedades que se presentan principalmente en mujeres también se han asociado al riesgo a presentar alzhéimer, incluyendo, la depresión, la ansiedad, el insomnio y la diabetes. Por otro lado, las desigualdades sociales también inciden en el riesgo aumentado en las mujeres. En particular, la educación se considera un factor protector frente a la enfermedad debido al aumento en la reserva cognitiva con los años de estudio, es decir, a la capacidad del cerebro a compensar la función frente a un daño neurológico. A pesar de que en algunas partes del mundo se ha logrado un avance importante en la desigualdad educativa, donde las mujeres ya representan a la mayoría matriculada en grados avanzados, aún existen regiones en las que se presenta rezago. Es importante señalar que el alzhéimer también impacta de manera particular a las mujeres al ser ellas las principales cuidadoras de los pacientes con esta afección, lo que las expone económicamente además de afectar su salud. Es innegable que las desigualdades de género atraviesan profundamente la sociedad, llegando incluso a reflejarse en el desarrollo de enfermedades. Aunque al alzhéimer no la impulsa un sesgo contra las mujeres, la investigación médica y la salud pública sí han impulsado la desigualdad al fallar en reconocer, entender y atender las diferencias en cómo se presenta ésta y otras afecciones en el género femenino. Leer el artículo completo

lunes, 30 marzo 2026 08:14

Diferencias de género en alzhéimer
07 - 11 - 2022

Diferencias de género en alzhéimer

Categorías: Divulgación

JOSÉ ANTONIO SÁNCHEZ MARTÍN | NEUROPSICÓLOGO – PSICÓLOGO GENERAL SANITARIO La enfermedad de Alzhéimer es una enfermedad clasificada dentro de los síndromes neuropsicológicos difusos como una demencia y está caracterizada por su carácter neurodegenerativo, insidioso y progresivo. En las últimas décadas se han realizado grandes avances en la investigación de las causas de la enfermedad, del tratamiento farmacológico y no farmacológico, y de los factores de riesgo y de protección de la enfermedad. Aunque no se ha encontrado aún una forma de frenar el deterioro neuronal (causa principal de la sintomatología de la enfermedad de Alzhéimer) ni descubrir el agente causal primario que predispone la degeneración se han realizado grandes avances que permiten retrasar el deterioro neurológico, la disminución de las capacidades cognitivas y el detrimento de las capacidades funcionales de la persona que afectan a su autonomía y calidad de vida. De la abundante literatura escrita sobre el alzhéimer se han obtenido importantes datos que manifiestan la importancia de la relación de la enfermedad con determinados factores a todos los niveles tanto biomédicos, neuropsicológicos, o contextuales – relacionales. En los últimos años se han obtenido resultados interesantes que fomentan un enfoque holístico en la lucha contra la enfermedad, y factores que se deben tener en cuenta a la hora de plantear un tratamiento lo más eficiente posible para la persona. Y entre estos resultados, en los últimos años se ha puesto énfasis en una perspectiva que anteriormente no había sido tomada en la consideración adecuada, o había sido minusvalorada. Concretamente este aspecto es la diferencia de género en el desarrollo y evolución de la enfermedad. En principio los estudios realizados en revisiones sistemáticas o investigaciones específicas (éstas más numerosas en los últimos 4 o 5 años), han llegado a la conclusión de que tanto en el funcionamiento cerebral sin enfermedad como en el deterioro en la enfermedad de Alzheimer es diferente en hombres y mujeres. Esto es debido a la influencia del sistema hormonal en el desarrollo y su implicación en la actividad neuronal. Se ha atribuido a los estrógenos una función protectora, sobre todo cuando estos han sido suministrados en edades relativamente tempranas (premenopausia). Efectivamente, en el curso normal de evolución biológica, la disminución de estrógenos parece acelerar el deterioro cognitivo. La evolución en los hombres de forma general parece ser más constante y lenta. Este es uno de los hallazgos principales, pero como se decía anteriormente, se han encontrado evidencias de que el sistema neuronal, no solo por la influencia hormonal o del funcionamiento de los neurotransmisores, es diferente en hombres y en mujeres. Por ejemplo, en investigaciones sobre tratamientos farmacológicos, se descubre que ciertos fármacos o sustancias tienen un efecto diferente en mujeres (anticolinérgicos, modificadores de la recaptación de la dopamina o su transportador activo – DAT, cannabis, etc.). Esto tiene una importancia relevante a la hora de plantear tratamientos eficientes según los resultados de la investigación traslacional. Por otro lado, se ha definido en estudios genéticos, que ante la aparición de la forma e4 de la apolipoprotena E (APOE e4) – factor genético predisponente a la enfermedad de Alzhéimer – la probabilidad de aparición de la enfermedad es mayor en mujeres que en hombres. Pero si ya las diferencias que aparecen a nivel genético y bioquímico son concluyentes de un funcionamiento diferente entre hombres y mujeres en el alzhéimer, también lo son otros factores que se han estudiado como correlacionales a la aparición y consecuencias de la enfermedad. Por ejemplo en estudios generales de la enfermedad, factores como la reserva cognitiva (muy importante para determinar o al menos vislumbrar el curso de la enfermedad en la persona) también son diferenciales. De forma general la reserva cognitiva es un factor protector, pero parece que lo es aún más en hombres. Y concretamente, junto con el factor genético comentado y la influencia de la disminución estrogénica parece que afecta a las mujeres en la aparición de un mayor deterioro en dominios cognitivos como el lenguaje, capacidades visuoespaciales y memoria episódica. Se ha de señalar, que otros factores que son típicamente asociados a la aparición de la enfermedad de forma general como la edad, la educación (años), o la fase de la demencia (cuando ya ha aparecido); no afectan a esta diferenciación de género. Como hemos visto, el curso y el declive es diferente, y en consecuencia también los son los síntomas que acompañan la enfermedad. De hecho en estudios comparativos de tratamientos farmacológicos incluyendo el análisis de efecto del género (estudios no muy numerosos que incluyan de forma específica esta diferenciación desde el diseño), muestran que en los hombres aparecen más conductas agresivas, comorbilidad y una mayor mortalidad. Sin embargo las mujeres presentan más síntomas de índole afectiva y una mayor discapacidad (falta de autonomía), aunque mayor tiempo de vida. Como puede verse la enfermedad de Alzhéimer mantiene un patrón general de afectación común pero hay aspectos (biológicos, neuropsicológicos y sociales) que permiten detectar las diferenciaciones de las que se habla. En numerosos estudios se pone énfasis en los factores psicosociales, como el nivel sociocultural, las diferencias de roles en la población que pueden afectar a la reserva cognitiva, estilos de vida, etc. Es verdad por otra parte, que hay una crítica metodológica general en artículos de revisión a los pocos estudios que tienen esta comparativa de género explícita y que son aspectos muy concretos cuya traslación a la praxis clínica es complicada. Por ejemplo, la opción de personalizar tratamientos dependiendo del género. En todo caso, y resumiendo, sigue siendo un tema complejo. Aunque se encuentran evidencias de diferencias de género en aspectos específicos. Desde la epidemiología y los estudios de prevalencia, existe un argumento de peso, que es el mayor número de mujeres afectadas, y que simplemente los factores sociales son muy importantes para correlacionar con variables que manifiestan dicha diferencia. Además pueden encontrarse índices biológicos concretos que apoyan esta diferenciación. Pero por otro lado, se necesitarían más estudios balanceados a nivel de género, demostrar que dichas diferencias biológicas sean determinantes o al menos que justifican una intervención diferenciada a nivel de tratamiento – cuestión que evolucionaría o debería hacia una personalización a la condición personal, no directamente sobre el género del paciente – y tener en cuenta precisamente que en ocasiones, la perspectiva la diferencia de género en la enfermedad de Alzheimer no debe producir diferenciaciones que conduzcan a elementos prejuiciosos entre los profesionales, sino a una mayor calidad de vida en la enfermedad de cada persona en su ajuste a la situación. Bibliografía

lunes, 07 noviembre 2022 13:36

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