¡Yo no puedo quedarme en casa!

¡Yo no puedo quedarme en casa!

RAQUEL GARCÍA SANTELESFOROPSICÓLOGA

Son muchos los que estos días no pueden quedarse en casa porque no pueden desatender sus obligaciones laborales. Los cuidadores profesionales de personas con demencia son uno de estos colectivos. Debemos tener en cuenta que los profesionales, especialmente los que atiendan COVID-19 (confirmada o en sospecha) van a ser vulnerables, además de al alto riesgo de infección, al desarrollo de problemas de salud mental.

¿Qué emociones es frecuente que estén manejando?

  • Miedo intenso a enfermar y/o morir.
  • Temor a contagiar a amigos y familiares.
  • Impotencia por no poder proteger a seres queridos.
  • Riesgo de estigmatización.

Además, hay que añadir a estas emociones, que estos días se trabaja en un estado de alerta y vigilancia constante, con un entorno laboral más demandante, un aumento de horas de trabajo y número de personas a atender y con procedimientos más estrictos. En concreto, las personas con demencia estos días se mostrarán de una manera más frecuente ansiosas, irritables y agitadas, debido a que presentan más limitaciones para poder expresar y elaborar las emociones negativas que están sintiendo.

Está claro que nuestros profesionales están haciendo algo heroico, pero no debemos olvidar que no tienen “superpoderes”, las organizaciones deben tenerlo en cuenta.

Es importante también que se aprenda a diferenciar el estrés propio de esta situación del agotamiento emocional que puede llegar a producirse. Síntomas, por citar algunos, como el aumento de irritabilidad, embotamiento afectivo, escasa comunicación, dificultad para desconectar del trabajo, llanto incontrolado, insomnio, dificultad para tomar decisiones, problemas de concentración y memoria o alteración del apetito, pueden estar indicándolo.

Siguiendo las recomendaciones de la Asociación Española de Neuropsiquiatría, estas son las pautas a seguir estos días:

  1. Desconecta redes sociales. Apaga la televisión.
  2. Conecta con la gente. Utiliza los tiempos de descanso para conectar con amigos y seres queridos. Busca tus momentos de distracción.
  3. Reconoce los síntomas y pide ayuda. Si no puedes manejar tus emociones busca un profesional de la salud mental o comparte tu experiencia con otros compañeros.
  4. Autocuidado como base para poder seguir cuidando. Mantén dentro de lo posible hábitos de sueño, alimentación e higiene.
  5. Regálate momentos agradables: por ejemplo, baños relajantes o visualizaciones positivas pasadas o futuras.
  6. Recuerda la motivación por la que elegiste este trabajo. Lo que significa para ti ser cuidador (médico, enfermero,…). Todo lo que estás aportando.
  7. Contribuye con tu actitud a que el ambiente sea de tranquilidad.

Estos días pueden ser fuente también de experiencias positivas, de demostrarnos a nosotros mismos lo que somos capaces de hacer. Ayudar a otros produce una gran satisfacción, debemos rescatar estas emociones y hacerlas prevalecer.

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