Una revisión de técnicas básicas de neuroimagen para el diagnóstico de enfermedades neurodegenerativas

Una revisión de técnicas básicas de neuroimagen para el diagnóstico de enfermedades neurodegenerativas

Andrea del Pilar Rueda O. (1); Luis Fernando Enríquez S. (2)
(1) Doctora en Ingeniería de Sistemas y Computación. Profesora Asistente Departamento de Ingeniería de Sistemas. Pontificia Universidad Javeriana Bogotá, Colombia. (2) Bioingeniero. Estudiante Maestría en Bioingeniería. Pontificia Universidad Javeriana, Bogotá, Colombia.

Uno de los problemas más importantes en la salud pública son las enfermedades neurodegenerativas como la enfermedad de Alzheimer (EA) y la demencia frontotemporal (FTD). A nivel mundial se espera que en la próxima década alrededor de 75 millones de personas padezcan algún tipo de demencia. Debido al ascenso en la prevalencia de los trastornos neurodegenerativos, estos se consideran una prioridad de salud pública global. Según la comisión de neurología, existen dos recomendaciones principales: primero, prevención, tratamiento y atención. En segundo lugar, el desarrollo de una infraestructura mejorada para la investigación. Si bien, en la actualidad se ha tratado de armonizar protocolos y pautas de diagnóstico para estas enfermedades, aún existen obstáculos que dificultan la correcta diferenciación de estos, dando lugar a errores posteriores en etapas terapéuticas.

El objeto de esta revisión pretende mostrar el potencial de tres técnicas de neuroimagen (Tomografía por emisión de positrones, Resonancia magnética ponderada en difusión, y la Resonancia magnética estructural), en la identificación de biomarcadores discriminatorios que apoyen el proceso diagnóstico, en tres de las afecciones neurodegenerativas más comunes (Enfermedad de Alzheimer, Deterioro cognitivo leve, Demencia frontotemporal). Se realizó una revisión mediante búsqueda electrónica de literatura, para localizar información sobre los hallazgos estructurales y funcionales representativos , así como el poder diagnóstico de las técnicas de neuroimagen. Tal como lo confirman los estudios, la neuroimagen pone en evidencia su alto potencial para el establecimiento de patrones funcionales y anatómicos en la diferenciación de trastornos neurodegenerativos. La resonancia magnética estructural permanece como herramienta central del diagnóstico diferencial, en la identificación de patrones específicos de cambios corticales y subcorticales que tienen importancia diagnóstica. Por otro lado, los desarrollos recientes en las técnicas de imagenología molecular por tomografía por emisión de positrones han abierto la puerta no solo a un diagnóstico ante-mortem, sino también a un diagnóstico preclínico temprano de la patología subyacente. Asimismo, el enfoque reciente de la resonancia magnética de difusión , la cual posibilita la medición de la magnitud y dirección de la difusión, permite la caracterización de la integridad microestructural de la materia blanca cerebral y su relación con el deterioro cognitivo en el contexto de la enfermedad neurodegenerativa. Al integrar información de diferentes dominios puede apoyarse las herramientas clínicamente aceptadas, garantizando mejor precisión del diagnóstico y en el mejor de los casos la predicción y prevención temprana de la aparición de la enfermedad.

La evidencia disponible acerca de la capacidad de las técnicas de neuroimagen en la identificación de información útil para el apoyo diagnóstico ha crecido continuamente en las últimas décadas. Sin embargo, aún se presentan obstáculos en la implementación de estos biomarcadores en el entorno médico , puesto que aún se encuentra en estudio la evaluación de la validez tanto patológica (que mida los cambios patológicos esperados) como clínica (la precisión con la que el biomarcador puede predecir el resultado clínico de un individuo) de estos indicadores. Con el objetivo de dilucidar las dudas no solo respecto a la validez de los resultados, sino también las asociadas a las discrepancias entre diversos estudios, los resultados de la literatura demuestran que, a través de enfoques multimodales, colaboraciones multicentro, la armonización de las metodologías y parámetros de adquisición de las imágenes, es posible lograr una mayor consistencia entre investigaciones, que en conjunto, aporten la evidencia restante para la inclusión de estas herramientas en el arsenal clínico para la identificación de estas enfermedades.

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