Trastorno de la personalidad: un posible factor de riesgo para la demencia

Trastorno de la personalidad: un posible factor de riesgo para la demencia

JOSEP DEVÍ BASTIDAPsicólogo Clínico y Neuropsicólogo). Equipo de Evaluación Integral Ambulatoria (EAIA) de Trastornos Cognitivos y Psicogeriatría del Instituto de Neuropsiquiatría y Adicciones (INAD) en CAEMIL (Recinto Torribera) – Parc de Salut Mar. (Santa Coloma de Gramanet). Profesor Asociado del Departamento de Psicología Clínica y de la Salud de la Universitat Autònoma de Barcelona

Estos últimos años se han llevado a cabo diferentes estudios sobre factores de riesgo, como la depresión, el estrés, el estilo de vida, la diabetes, el tabaquismo, etc., que pueden aumentar el riesgo de aparición de la demencia, pero a pesar de la relación que hay entre la personalidad y la salud, no se han llevado a término demasiados estudios sobre los trastornos de la personalidad como posible factor de riesgo para la demencia.

Algunos estudios relacionan los cinco dominios básicos de la personalidad (Big Five) descritos por Costa y McCrae, con un mayor riesgo de padecer demencia; de manera específica, presentar puntuaciones elevadas en Inestabilidad Emocional o Neuroticismo (N) y bajas puntuaciones en Apertura (O), Extraversión (E), Amabilidad (A) y Consciencia (C) podrían incrementar el riesgo de aparición de este síndrome. Mientras, otros estudios relacionan características de la personalidad emocional, como tener una relación simbiótica con otra persona, falta de energía yoica, fragilidad de la identidad personal, y también insuficiencia de la capacidad de elaboración frente a lo que conlleva el propio proceso de envejecimiento, con un mayor riesgo de padecer demencia.

Según el DSM-IV-TR, un trastorno de la personalidad corresponde a un patrón permanente de conducta y de experiencia interna que se desvía notablemente de las expectativas generadas por la cultura y que se manifiesta por lo menos en dos de las siguientes áreas: cognición, afectividad, funcionamiento interpersonal y control de impulsos. Estos criterios diagnósticos, clasifican los trastornos de la personalidad en Clúster A (perfil extraño o excéntrico: paranoide, esquizoide, esquizotípico), Clúster B (perfil teatral, impulsivo o voluble: antisocial, límite, narcisista, histriónico) y Clúster C (perfil ansioso o temeroso: obsesivo-compulsivo, por dependencia, por evitación). De todos ellos, nos quisimos centrar de manera más profunda en los del Clúster B, ya que es con el que más se ha encontrado relación con la demencia en los artículos seleccionados.

El modelo psicobiológico de los trastornos de la personalidad de Cloninger, explica la personalidad a lo largo de tres fases: temperamento, el self (temperamento y carácter) y la coherencia del ser (cuerpo, mente y espíritu). A nivel clínico, los estudios confirman que las dimensiones del temperamento permiten distinguir los subtipos de trastornos de la personalidad definidos en el DSM-IV-TR. Los tres tipos de clúster de la personalidad se asocian con una determinada dimensión del temperamento. De manera específica, el Clúster B se relaciona con una elevada búsqueda de la novedad.

Ahora bien, la relación entre personalidad y demencia es compleja. De manera específica, se han estudiado las estructuras cerebrales y los mecanismos afectados tanto en trastornos de la personalidad como en la demencia. Parece ser que, en ambos casos, se observan alteraciones en la corteza orbitofrontal, el lóbulo parietal y temporal, la sustancia gris, los mecanismos de la serotonina (5-HT), las concentraciones de N-Acetil Aspartato (NAA), etc. Así pues, si conocemos bien que estructuras se afectan en ambos casos estaremos más cerca de la verificación o no de la hipótesis de partida. Por esa razón, se llevó a cabo el metaanálisis a partir de diversas fuentes bibliográficas publicadas en bases de datos científicas, con el objetivo de sintetizar los datos obtenidos de varios estudios y analizando sus datos se trató de argumentar que estructuras cerebrales alteradas estarían implicadas en trastornos de la personalidad del Clúster B y en demencias, a la vez que se pretendía también estudiar si existe más específicamente relación con alguno de los trastornos de la personalidad del Clúster B y el desarrollo de un proceso demencial; por ello desde la UAB, realizamos una revisión sistemática con metaanálisis sobre el estado de la cuestión aquí planteada, con el fin de tratar de resumir la evidencia escrita hasta la fecha y extraer una conclusión lo más ajustada posible a la realidad de la influencia de una variable sobre la otra.

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