Seguimiento longitudinal de pacientes con queja cognitiva: características y perfiles de progresión

Seguimiento longitudinal de pacientes con queja cognitiva: características y perfiles de progresión

Edith Labos [1, 2], Marina Cavagna [2], Vanina Pagotto [3], Marcelo Carlos Schapira [2][1] Facultad de Medicina, Universidad de Buenos Aires. [2] Servicio de Clínica Médica, Sección Geriatría, Hospital Italiano de Buenos Aires. [3] Servicio de Clínica Médica, Departamento de Investigación no patrocinada, Hospital Italiano de Buenos Aires.

En los últimos años se ha registrado un significativo aumento de consultas del adulto mayor por quejas cognitivas con manifestaciones especialmente en la memoria, atención y actividades funcionales complejas. Diversos trabajos verifican que en muchos casos se reporta una progresión que va desde las quejas cognitivas a un cuadro de deterioro cognitivo leve (DCL) y posterior desarrollo de enfermedad demencial.

Se resalta la importancia de contar con predictores clínicos y cognitivo-funcionales que permitan evaluar y predecir una progresión del deterioro cognitivo, ya que en muchos casos la detección temprana permite implementar estrategias clínicas de prevención especialmente en el tratamiento de los factores de riesgo modificables.

El objetivo de este estudio fue describir el perfil neuropsicológico y evaluar las variables de progresión de deterioro neurocognitivo en un seguimiento de pacientes con queja cognitiva asistidos en el Hospital Italiano de Buenos Aires, y comparar las características basales entre sujetos sin deterioro cognitivo y con DCL.

Sujetos y Métodos: Se incluyeron sujetos mayores de 60 años que tuvieron por lo menos una reevaluación posterior. Según el diagnóstico inicial se los clasificó en: 1) sin deterioro cognitivo y 2) con deterioro cognitivo leve (DCL). Se excluyeron aquellos pacientes con diagnóstico de demencia, depresión mayor, déficits sensoriales no compensados, epilepsia o tumores del sistema nervioso central.

Se revisaron las evaluaciones posteriores, excluyendo aquellos pacientes que tuvieran 10 o menos meses de seguimiento. Se los agrupó, de acuerdo con el diagnóstico de la última evaluación, en 2 grupos: 1) estable respecto a la categoría diagnóstica inicial, es decir aquellos pacientes sin deterioro o con DCL sin progresión y 2) con progresión de deterioro cognitivo, es decir aquellos pacientes sin deterioro inicial que progresaron a DCL o a demencia, y aquellos con DCL inicial que progresaron a demencia.

Se administró a todos los sujetos una evaluación geriátrica integral que incluyó escalas cognitivas y funcionales en cada consulta.

Resultados: Se incluyeron 518 sujetos con quejas cognitivas de 77,81 años (DS 6,0). Trescientos setenta y siete (72,78%) eran mujeres. En la evaluación inicial, 195 sujetos (37,64%) no tuvieron deterioro cognitivo y 323 (62,36%) tuvieron DCL. Durante el seguimiento, 302 sujetos (58,3%) se mantuvieron estables de los cuales 114 no presentaban deterioro cognitivo y 188 tenían un diagnóstico de DCL; 216 (41,7%) pacientes presentaron un empeoramiento en cuanto a su estatus cognitivo funcional de los cuales 81 no tenían deterioro cognitivo al inicio y 135 presentaban DCL en la consulta inicial. Del total de participantes incluidos en el estudio, 155 evolucionaron a demencia (29,9%). El tiempo promedio de seguimiento de la población fue de 34,07 meses (DS 18,69).

Los resultados obtenidos muestran que las variables edad, bajo nivel de educación, bajo puntaje basal en MMSE y escalas de memoria, lenguaje y funciones ejecutivas se asociaron a progresión del deterioro cognitivo.

Consideramos que los datos presentados revisten interés clínico ya que permiten conocer la evolución de sujetos con quejas cognitivas e identificar variables predictoras contribuyendo a enriquecer la literatura sobre el tema.

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