Retos en el diagnóstico de las quejas de memoria

Aline Ferreira CorreiaDEPARTAMENTO DE PSICOLOGÍA,UNIVERSIDAD DE WITWATERSRAND, JOHANNESBURGO (SUDÁFRICA)

Una de las quejas más comunes en la consulta neuropsicológica es la presencia de olvidos frecuentes, los cuales generan gran preocupación en quienes los padecen. Aunque la queja sea común, la significancia clínica varía en cada caso, siendo la tarea del profesional el dilucidar el diagnóstico subyacente. Esto puede ser particularmente difícil en las personas que llevan una vida independiente y/o carecen de factores desencadenantes o enfermedades asociadas que puedan explicar las fallas.

Frecuentemente, las opciones diagnósticas detrás de las fallas de memoria son:

  • Demencia: es el trastorno neurológico más frecuente entre las personas mayores de 65 años (Chui & Zhang, 1997), siendo la Demencia Tipo Alzheimer la más común. El período inicial de la demencia puede durar varios años e incluye la presencia de déficit cognitivos muy leves; el curso de deterioro es gradual y progresivo. La memoria está especialmente afectada aunque se encuentran fallas en otras funciones, sin presencia de otros diagnósticos médicos que expliquen el cuadro. Este deterioro debe ser evidente en pruebas neuropsicológicas y afectar la habilidad de vivir independientemente. Es también denominado Trastorno Neurocognitivo Moderado o Severo (APA DSM-V). Nuestros resultados muestran alteraciones objetivas en todas las modalidades de la atención, así como en la capacidad de aprendizaje, fijación y evocación.
  • Déficit Cognitivos No Demencial: este grupo está conformado por quienes presentan fallas de memoria corroboradas por un familiar. Los déficits afectan levemente las actividades cotidianas e implican un cambio reciente de sus habilidades previas. Las alteraciones cognitivas deben ser evidentes en alguna de las pruebas neuropsicológicas y no hay demencia. Esta categoría es tratada en la literatura como Trastorno Cognitivo Leve (TCL) es considerado por muchos autores como un estadio previo a la demencia (Petersen, Doody, Kurz, Mohs, Morris, Rabins, Ritchie, Rossor, Thal, & Winblad, 2001; Petersen, Stevens, Ganguli, Tangalos, Cummings y DeKosky, 2001; Petersen, 2006; Visser, 2006). Es también diagnosticado como Trastorno Neurocognitivo Leve (DSM-V). La dificultad con esta entidad diagnostica reside en diferenciar aquellos que están en una etapa inical de demencia de aquellos que mantendrán un curso estable. La edad constituye un criterio importante a la hora de establecer diagnósticos para este tipo de fallas de memoria. De acuerdo a nuestros hallazgos, personas mayores de 60 años que pertenecen a este grupo entran en la categoría de TCL. En contraste con aquellos menores de 60 años, quienes no mostraron déficit cognitivos en las pruebas neuropsicológicas, de hecho no presentan diferencias estadísticamente significativas con respecto a los controles (adultos sanos); sólo se observa una prueba alterada y resulta ser de atención y no de memoria. Este hallazgo sugiere que, a pesar de las similitudes en presentación clínica, este grupo está conformado por dos diagnósticos diferentes (uno con fallas de atención y memoria y otro sólo de la atención sostenida). Más investigaciones son necesarias para entender estas diferencias y así mejorar la precisión diagnostica –y el pronóstico- de ambas sub-categorías.
  • Fallas de memoria de origen funcional: están relacionadas con la presencia de ansiedad y depresión. Nuestro estudio no encontró diferencias entre los participantes sanos y aquellos que reportaron sintomatología emocional.
  • Sin Trastorno Cognitivo Aparente: constituido por los pacientes que acudieron con quejas leves de memoria caracterizadas básicamente por olvidos benignos, pero que no afectaban las actividades diarias y/o no eran corroboradas por un familiar.

Si bien las pruebas neuropsicológicas no son, aisladamente, una herramienta diagnóstica infalible, al usarlas en conjunto con los criterios clínicos, aumenta la confiabilidad del diagnóstico y el pronóstico. Adicionalmente, nuestro estudio sugiere que hay pruebas más sensibles que otras a la hora de identificar fallas cognitivas, y estos niveles de sensibilidad parecen estar asociados al contexto en el cual son usadas; en consecuencia, es necesario estudiar las propiedades psicométricas de cada herramienta en el país o región en el cual van a ser usadas para entender su valor diagnóstico.

Basado en: Campagna, I., Ferreira Correia, A., Sojo, V., Borges, J., Crespo, S., León, A. & De Bastos, M. (2014). Atención y memoria en una muestra de pacientes con quejas de memoria. Revista Argentina de Neuropsicología, 24, 1-15.

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