Reeducación de la marcha con bastón en personas con demencia (II). Pasos

Reeducación de la marcha con bastón en personas con demencia (II). Pasos

ROCÍO VALLE BERMEJOFISIOTERAPEUTA

A propósito de la experiencia

Recomendamos leer previamente la entrada: «Reeducación de la marcha con bastón en personas con demencia (I). Introducción»

El primer paso es informar a la familia y recomendar una visita a su médico de atención primaria quien valorará el proceso y estimará oportuno la derivación al especialista en traumatología, siendo posible que el propio especialista paute el uso del bastón como medida conservadora.

La característica más importante de un bastón es que sea telescópico para que se adapte a la altura del paciente; luego hay otras características como el material y la empuñadura que facilitarán su manejo.
Una vez adquirido el bastón por las familias, se hace llegar al centro metido en una bolsa para que el usuario no tenga contacto con él ni automatice un uso incorrecto.

El segundo paso es presentar el bastón a la persona, indicándole la necesidad de empezar a caminar con el bastón. Aquí puede aparecer alguna alteración del comportamiento que rechace su uso, y en función de este comportamiento, procederemos siendo ésta una causa de verse interrumpido el proceso de reeducación.

El tercer paso es comenzar la reeducación como tal. La forma de introducir el bastón es integrarlo en el día a día del usuario con la técnica correcta, guiándole con nuestra mano cuándo avanzar el bastón, con lo que será necesario la ayuda de una tercera persona. El bastón se va a colocar en la mano opuesta al MI afecto, es decir si existe una lesión en la rodilla izquierda vamos a colocar el bastón en la mano derecha y acompasaremos el paso izquierdo con el apoyo del bastón en la mano derecha, que guiaremos con nuestra mano empuñando también el bastón sobre la mano de la persona. Seremos nosotros quienes nos adaptemos al paso de la persona sin darle ninguna orden ni hacer intención de corregirle durante el caminar. La persona irá automatizando el tipo de marcha. La duración de esta fase dependerá de la capacidad de integración de la marcha que puede verse afectada según el momento de la enfermedad en la que se encuentre o según procesos agudos que pueden suceder.

No dejaremos de guiarle con nuestra mano hasta que finalice esta fase; una pista que nos puede dar la persona del momento de integración del bastón en su marcha, es el recuerdo del bastón al iniciar la marcha desde la sedestación donde no lo tiene a mano y lo pide.

Otro paso en la reeducación de la marcha son las escaleras, y de la misma forma procederemos, empuñando junto con la persona el bastón y guiándole con nuestra mano de tal forma que:

  • para subir escaleras, se indica subir al peldaño superior el miembro inferior sano y luego bastón y miembro inferior afecto a la vez (regla nemotécnica «los buenos suben al cielo»).
  • para bajar escaleras, bajamos miembro inferior afecto junto con el bastón y luego miembro inferior sano (regla nemotécnica «los malos bajan al infierno»).

El siguiente paso, se da cuando ya esté dominada la fase anterior, en el que dejaremos de empuñar nosotros el bastón, y le acompañaremos un tiempo de supervisión, puesto que el bastón puede ser un factor externo de riesgo de caída. Será en este momento también cuando daremos pautas de manejo a la familia para que el uso del bastón se haga extensible al contexto en domicilio.

El tiempo de cada fase de la reeducación depende de la capacidad de la persona con demencia en integrar ese patrón de marcha que va a verse condicionado por la afectación neurológica, y es posible, como ha ocurrido en nuestro centro de día, que no se llegue a manejar correctamente el bastón y no sea posible utilizar esta medida como tratamiento conservador.

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