Proyecto Ariadna. Perro amigo para personas con alzhéimer

Mona Tellier, Maribel VilaTécnicOs en terapias asistidas con animales

El encuentro a través del canto

El proyecto nació como una colaboración entre Positivas Can, el Centro Asistencial Salud Mental Benito Menni y el Ayuntamiento de Sant Boi de Llobregat (Barcelona). La idea es introducir en el hogar del paciente un perro seleccionado de una protectora y adiestrado específicamente para dar soporte a las personas diagnosticadas de alzhéimer y otras demencias en fases iniciales y moderadas y también a sus familiares y cuidadores. En Cataluña, si además la persona tiene un grado de discapacidad de más de 33%, se puede acreditar el perro y su usuario como una unidad de vinculación para tener derecho al acceso público. Así estaría considerado como un perro de asistencia, específicamente un perro de servicio. Los demás tipos de perros de asistencia acreditados en Cataluña son los que guían a gente ciega, perros de señal para gente sorda, los adiestrados para dar avisos médicos y perros para personas con Trastornos del Espectro Autista. La entrada en el programa se realiza a través del dispositivo de evaluación y seguimiento EAIA (Equipo de Evaluación Integral Ambulatoria para Trastornos Cognitivos) de CASM Benito Menni en paralelo al seguimiento ambulatorio habitual.

En un principio la idea era elegir a los perros de la protectora de animales de Sant Boi, pero ninguna familia interesada se presentó. Por lo tanto, se decidió que las familias que ya tenían perros podrían entrar en el proyecto, siempre y cuando sus perros cumpliesen con los requisitos. Sea cual sea su procedencia, cada perro se prepara de manera individualizada, según las necesidades del paciente y la etapa en que se encuentre.

Entre otras habilidades, destacamos las de acompañar al paciente en sus rutinas diarias al exterior; avisar en caso de caídas tanto a la familia como apretando el botón de ayuda; avisar cuándo el paciente abra la puerta que da a la calle; avisar al paciente si suena el teléfono; despertarlo si llama alguien a la puerta; recordale a la persona cuándo es la hora de tomar su medicación. Pero aparte de las habilidades especificas, se considera que el perro va a desempeñar un papel muy importante al proporcionar soporte afectivo y emocional tanto al paciente como a la familia, potenciar y promover la autonomía y la seguridad del paciente, además de prevenir posibles accidentes en el hogar.

Empezamos a trabajar y se evaluaron cuatro perros: dos fueron eliminados, uno porque el perro no vivía dentro de la casa de la familia, el otro porque la familia no podía dar el apoyo necesario para el proyecto, y otros dos perros han recibido alguna formación. El primero, un bulldog francés de siete años, estaba haciendo un gran progreso en su entrenamiento de obediencia básica. La hija de la paciente era muy entusiasta en el proyecto y estaba trabajando duro. Pero por desgracia la enfermedad comenzó a manifestarse en formas graves y la familia se vio obligada a hospitalizar al paciente. El segundo, un pequeño mestizo de caniche y yorkshire, fue más lejos en su formación. La obediencia básica no era una consideración primordial, ya que no se esperaba que el perro para jugar un rol de acceso público con el paciente. Nuestra principal preocupación eran las tareas para ayudar a una mujer de 91 años que vivía sola con el perro en una pequeña casa ajardinada, que mantenía una alta grada de autonomía gracias al apoyo de la familia. Previa consulta a la hija de la paciente decidimos que el perrito cumpliese tres tareas: tocar la alarma botón con su pata si su dueña se caía, dar vueltas en frente de la paciente si el teléfono sonaba, y despertar a la paciente cuando los familiares llamaban a la ventana del dormitorio. Al principio, el ritmo de entrenamiento fue lento, ya que teníamos que quedarnos con la hija en la casa del paciente, mientras que ella estaba en el centro de día, para entrenar al perro para un período muy breve de tiempo.

Más tarde, una vez establecida la confianza, nos dieron la llave de la casa para que pudiéramos ir y entrenar los días que quisiéramos. A los pocos meses empezamos a entrenar con la hija, con el fin de pasar las habilidades del perro de ella a su madre. Pero, por desgracia, el paciente se puso peor y tuvo que ser hospitalizada. Dado que la familia no quería mantener al perro lo hemos adoptado para continuar su formación, a la espera de una nueva familia.

Nuestras experiencias nos han llevado a las siguientes conclusiones:

  1. El perro debe ser entrenado lo más rápido posible.
  2. El apoyo de los miembros de la familia es la clave.
  3. El apoyo emocional proporcionado por el perro es tan importante como sus habilidades como perro de asistencia.

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