Protocolos de gestión del dolor en demencia avanzada

Protocolos de gestión del dolor en demencia avanzada

Mercedes Montoro-Lorite (1), Montserrat Canalias-Reverter (2)(1) Unidad de Oncología Médica, Instituto Clínico de Enfermedades Hematológicas y Oncológicas, Hospital Clínic de Barcelona. (2) Departamento de Enfermería del Instituto de Medicina y Dermatología, Hospital Clínic de Barcelona

La demencia es una enfermedad progresiva caracterizada por un grave déficit cognitivo acompañado de pérdida de habilidades de comunicación y de la capacidad de realizar actividades de la vida diaria.

Las personas que sufren demencia en fase avanzada no pueden verbalizar, ni interpretar, ni recordar la experiencia del dolor pero si pueden expresarlo a través de diferentes conductas. Estos pacientes pueden manifestar dolor o malestar a través de diversos comportamientos, incluyendo movimientos físicos inquietos y vocalizaciones de dificultades como gimiendo y gritando. Estas conductas de dolor pueden ser difíciles de interpretar. Por ello en 2002 la Sociedad Americana de Geriatría, organizó un marco integral de directrices de indicadores de comportamiento del dolor persistente en ancianos con demencia avanzada. Basándose en estos indicadores, existen múltiples escalas observacionales para personas que sufren demencia en fase avanzada, siendo la observación de conductas de dolor sustitutos del informe verbal autónomo.

La elección de la herramienta observacional más adecuada debe considerar el contexto clínico o tipo de dolor a evaluar. Para ámbito hospitalario o dolor agudo, las escalas observacionales deben ser rápidas de cumplimentar y de fácil manejo ya que deben utilizarse de forma más frecuente al tratarse de un proceso agudo. Mientras que para ámbitos residenciales o dolor crónico, las escalas observacionales deben ser más extensas y multidimensionales, que evalúen una lista más completa de comportamientos menos comunes relacionados con dolor y cambios en las actividades, la interacción y el estado mental.

En la actualidad disponemos de 28 herramientas observacionales en la literatura científica. Las escalas que destacan por sus mejores propiedades psicométricas son la PACSLAC para ámbito residencial y la PAINAD para ámbito hospitalario.

Expertos en dolor sugieren que cualquier herramienta observacional debe utilizarse como parte de un protocolo de manejo integral del dolor, que incluya la interpretación de la puntuación y la verificación con tratamientos apropiados sugeridos. Estos protocolos se basan en el marco conceptual «la jerarquía de evaluación del dolor de McCaffery y Pasero».

Los protocolos estandarizados en gestión integral del dolor proporcionan una herramienta destinada a mejorar el manejo del dolor y facilitar la toma de decisiones a través de algoritmos. Estos protocolos normalizados implementados en las rutinas diarias de la atención a las personas que sufren demencia avanzada han demostrado la reducción de las puntuaciones del dolor en este colectivo y el aumento en el uso de intervenciones no farmacológicas para su alivio. Estos protocolos estandarizados incluyen un proceso cíclico formado por cuatro fases: evaluación, planificación/actuación, revaloración y registro.

Las enfermeras, para poder implementar los protocolos de gestión del dolor precisan de formación y capacitación en el uso de las herramientas observacionales y de algoritmos de actuaciones, debido a los avances continuos y desarrollo de nuevas herramientas y estrategias.

Más información en el siguiente enlace:
Protocolos de gestión del dolor en demencia avanzada

Comparte...Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn

Hacer una replica

Tu dirección de email no será publicada