Programa cognitivo conductual para en entrenamiento de enfermos de Alzheimer basado en mindfulness (MBAS)

Domingo de Jesús QuintanaNeuropsicólogo en la Asociación Canaria para el Desarrollo de la salud a través de la atención (ACAP) y miembro del grupo de investigación de mindfulness y salud de la universidad de la laguna

MBAS

La aplicación del entrenamiento basado en mindfulness para personas mayores con enfermedad de Alzheimer (EA) ha sido una de las mayores apuestas que el Grupo de Investigación de Mindfulness y Salud de la Universidad de La Laguna está desarrollando en la actualidad.

Nuestra preocupación ha estado centrada desde finales de la década de los 90 en desarrollar un tratamiento no farmacológico, que añadido a los fármacos existentes para paliar la sintomatología (anticolinesterásicos y memantina), pudiese modificar el curso del deterioro cognitivo, funcional y prevenir la psicopatología en los estados iniciales de la enfermedad.

La apuesta de aplicar mindfulness en EA está basada en la etiología multifactorial de esta enfermedad. Por ello es necesario desarrollar un tratamiento que englobe diferentes aspectos de la misma y no sólo centrarse en su vertiente neurodegenerativa. Asumir esta perspectiva es esencial para realizar un tratamiento no farmacológico eficaz, basado en modelos de intervención que integren la posibilidad de un incremento de la hemodinámica cerebral, principal factor de deterioro cognitivo en la longevidad, a la vez que impliquen la conectividad de diferentes áreas corticales para frenar el deterioro.

Mindfulness puede ser definida como “la autorregulación de la atención sostenida en la experiencia inmediata, permitiendo un mayor reconocimiento de los acontecimientos mentales en el momento presente, adoptando una actitud particular hacia esa experiencia, caracterizado por la curiosidad, la apertura y aceptación de la misma” como consensuaron Bishop y colaboradores en 2004. Diferentes estudios que han utilizado mindfulness o diferentes formas de meditación han demostrado que durante su práctica se incrementa la irrigación cerebral en áreas corticales y subcorticales, a la vez aumenta la conectividad entre diferentes estructuras cerebrales y la densidad neuronal como recogemos en nuestras últimas publicaciones.

La aplicación de mindfulness en enfermedades neurodegenerativas en estadios leves está produciendo efectos positivos en las capacidades cognitivas como atención, memoria, fluidez verbal y flexibilidad como están mostrando diferentes investigaciones en todo el mundo. Es importante destacar que el Estudio Longitudinal Canarias sobre tratamientos no farmacológicos (tesis doctoral de Domingo J. Quintana Hernández dirigida por Mayte Miró, profesora de la Universidad de La Laguna) ha sido el primer ensayo clínico aleatorizado de equivalencia que ha intentado mostrar si la práctica de mindfulness es eficaz a largo plazo (dos años) a la vez que se analizó si aportaba algo adicional a otros tratamientos no farmacológicos tradicionales (estimulación cognitiva, relajación).

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Los principales resultados encontrados en este estudio han sido mostrar como la práctica de mindfulness mantiene la capacidad cognitiva, funcional y previene la aparición de la psicopatología durante dos años. Estos datos son relevantes, pues el resto de grupos empieza el declive de las capacidades después de los 12 meses de seguimiento como muestra otros estudios nacionales e internacionales, por ejemplo el Estudio Longitudinal Donostia dirigido por Yanguas en 2006.

Es importante destacar que en el área cognitiva la práctica de mindfulness se ha mostrado equivalente con el grupo de estimulación cognitiva, aspecto que nos anima a seguir estudiando este efecto, pues podemos afirmar que tenemos un nuevo modelo eficaz que combinado al tratamiento farmacológico mejora el curso de la enfermedad.

A pesar de estos logros científicos, lo más importante es destacar que estas prácticas están inmersas actualmente en la gestión del programa de estimulación cognitiva enriquecida que el Grupo Sanitario ICOT lleva a cabo en el CSS El Pino (432 plazas) en Las Palmas de Gran Canaria. También destacamos que se ha promovido el desarrollo de una asociación (Asociación Canaria para el desarrollo de la salud a través de la atención) por parte de los familiares de una de las personas atendidas en este centro.

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