Prevalencia y concordancia entre diagnóstico clínico y anatomopatológico de demencia

Prevalencia y concordancia entre diagnóstico clínico y anatomopatológico de demencia

Beatriz Grandal LeirosServicio de Geriatría, Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria, Santa Cruz de Tenerife

La población española, como el resto de la población mundial envejece y con dicho envejecimiento aumenta la prevalencia de demencias. Estas tienen graves consecuencias sobre los pacientes y sus familias pero también sobre el sistema sanitario y la economía.

Existen diferentes tipos de demencias, el desarrollo de la inmunohistoquímica permitió clasificarlas en función del depósito cerebral de una proteína que sería la responsable de la activación de diferentes mecanismos patogénicos y diferente sintomatología. Pero, en práctica clínica, lo habitual es la comorbilidad cerebral, es decir el depósito de proteínas puede ser múltiple y coexistir con patología cerebrovascular.

Probablemente sea por dicha comorbilidad por la que usando las herramientas actualmente disponibles (historia clínica, exploración neuropsicológica, analítica y pruebas de neuroimagen), no siempre podemos encuadrar a nuestros pacientes dentro de los criterios diagnósticos de cada tipo de demencia. Aunque no dispongamos de fármacos con un impacto dramático sobre el curso de la enfermedad, un correcto manejo terapéutico ayuda a enlentecer su progresión y mejorar la calidad de vida del paciente.

En la Clínica Psicogeriátrica Josefina Arregui nos propusimos hacer una revisión crítica de nuestro trabajo y para ello empleamos los datos de 114 cerebros donados por pacientes con demencia. El objetivo era conocer mejor a nuestros pacientes, la frecuencia de cada demencia en la practica clínica y la concordancia entre nuestro diagnóstico clínico y el anatomopatológico. Para ello contamos con la colaboración del Banco de tejidos Neurológicos de Navarra donde se realizó el examen de las muestras.

Al analizar los datos observamos que los diagnósticos más frecuentes tanto a nivel clínico como anatomopatológico fueron Enfermedad de Alzheimer y Demencia Mixta pero la prevalencia se invirtió pasando de un 39 y 18% a nivel clínico a un 22 y 34% a nivel anatomopatológico. Hasta en el 53% de los cerebros hallamos patología cerebrovascular concomitante y en un 11% depósito de cuerpos de Lewy.

La concordancia entre el diagnóstico clínico y el anatomopatológico fue de un 62%, es decir, casi un tercio de nuestros pacientes no tenían un diagnóstico certero en vida. La principal causa fue el infradiagnóstico de la patología cerebrovascular a lo que pudo haber contribuido el disponer únicamente de tomografía axial computerizada como prueba de neuroimagen.

No evidenciamos que disponer de más pruebas complementarias, el menor deterioro cognitivo al diagnóstico o un diagnóstico más precoz en cuanto al tiempo de evolución, mejoraran nuestra concordancia diagnóstica. No obstante, no hay que perder de vista que con frecuencia fueron los pacientes con manifestaciones clínicas atípicas a los que se les solicitó la donación de tejido neurológico.

Sabemos que los resultados solo reflejan como trabajamos en nuestro centro y que no son extrapolables, pero a pesar de ello, creemos que este trabajo nos ayudará a todos a reflexionar sobre como abordamos las demencias en la práctica clínica habitual y qué hacer para mejorar.

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