Obesidad: ¿un riesgo para la enfermedad de alzhéimer?

Obesidad: ¿un riesgo para la enfermedad de alzhéimer?

Arantxa Rodriguez-Casado (1), Adolfo Toledano-Díaz (2), María-Isabel Álvarez (1), Adolfo Toledano (1, 3) (1) Instituto Cajal, CSIC, Madrid. (2) Departamento de Reproducción. INIA. Madrid. (3) Académico Correspondiente, Real Academia Nacional de Farmacia.

La obesidad, que desgraciadamente crece de manera alarmante en las sociedades occidentales desde la infancia, es un factor de riesgo reconocido para las enfermedades cardiovasculares y la principal responsable de la denominada “resistencia a la acción de la insulina” (es decir, un conjunto de mecanismos patogénicos que hacen que la hormona insulina ya no tenga la función fisiológica de regular el metabolismo de la glucosa, que es absolutamente necesario para mantener la función de todos los órganos y sistemas de nuestro cuerpo). La resistencia a la acción de la insulina es la base común de alteraciones metabólicas que son origen de importantes problemas patológicos. Este estado de resistencia a la insulina precede al desarrollo de diabetes de tipo 2, una patología muy frecuente en personas mayores de 60-65 años en el mundo occidental y que se asocia a muchas patologías de la tercera edad. En los últimos años, las investigaciones han demostrado que existen, además, mecanismos moleculares comunes entre la obesidad, la resistencia a la insulina y la enfermedad de Alzheimer. El vínculo patológico más probable entre estas tres patologías (obesidad, diabetes y enfermedad de Alzheimer) es el estado de resistencia a la insulina que está mediatizado por los fenómenos inflamatorios que ocurren en cada uno de los casos y que son tanto origen para el desarrollo de cada una de las patologías de manera individual, como sistemas de progresión de cualquiera de ellas cuando se desencadena por alguna de estas causas el trastorno de resistencia a la insulina. Si la disfunción cerebral en el Alzheimer efectivamente comparte mecanismos. En este sentido muchos autores piensan que la enfermedad de Alzheimer puede ser considerada una diabetes tipo 3 que afecta al cerebro. Muchos mecanismos y moléculas estarían así implicadas en todas las patologías metabólicas relacionadas con disfunciones del consumo de glucosa y en enfermedades neurodegenerativas, especialmente el Alzheimer, y su conocimiento no solo ayudaría a clarificar las causas que facilitan y hacen progresar estas enfermedades sino que también nos podrían señalar dianas terapéuticas para combatirlas.

Estamos realizando unas revisiones sobre los mecanismos patogénicos de estas enfermedades así como de las posibilidades terapéuticas que tiene el actuar sobre estos mecanismos patogénicos comunes. Hasta el momento se han publicado varios trabajos sobre este tema. Una presentación general del mismo ha sido publicada en la revista Current Alzheimer´s Research (1) y en la revista Anales de la Real Academia de Farmacia se han publicado ya dos monografías, una sobre los mecanismos patogénicos y otra sobre los tratamientos comunes para la lucha contra la obesidad, la diabetes tipo 2 y la prevención de la enfermedad de Alzheimer (2, 3). Otras monografías sobre este tema están siendo finalizadas y serán de próxima publicación. Lo más importante a señalar en esta presentación es quizás el hecho de que en estos momentos disponemos de muy pocas actuaciones para prevenir o controlar la progresión de la enfermedad de Alzheimer, pero si tenemos a nuestra disposición una posibilidad bien contrastada y eficaz para disminuir la obesidad y prevenir resistencia a la insulina que son factores de riesgo bien demostrados de la enfermedad de Alzheimer. Nos referimos a la perentoria necesidad de mantener un estilo de vida saludable (ejercicio moderado, control del estrés, …) y una dieta equilibrada con control absoluto de la ingesta de grasas y azúcares. En la segunda monografía de la Real Academia de Farmacia se presenta como en modelos experimentales transgénicos de la enfermedad de Alzheimer la dieta hipercalórica incrementa la progresión de la neuropatología Alzheimer en el cerebro de los ratones transgénicos. Como conclusión, se resalta que uno de los más importantes mecanismos para la prevención de esta enfermedad, que por el momento no tiene cura, es el control de la dieta y la prevención de la obesidad.

Trabajos relacionados con el tema:
1.- Defective Insulin Signalling, Mediated by Inflammation, Connects Obesity to Alzheimer Disease; Relevant Pharmacological Therapies and Preventive. Dietary Interventions. Arantxa Rodriguez-Casado, Adolfo Toledano-Díaz and Adolfo Toledano. Current Alzheimer Research, 2017, 14: 871-888
2.- Obesidad: ¿un riesgo para la enfermedad de Alzheimer? I. Mecanismos moleculares Comunes. Arantxa Rodriguez-Casado, Adolfo Toledano-Díaz, Adolfo Toledano. An Real Acad Farm. 2016, 82:303-316
3.- Obesidad: ¿un riesgo para la enfermedad de Alzheimer? II. Conectando terapias. Arantxa Rodriguez-Casado, Adolfo Toledano-Díaz, María-Isabel Álvarez, Adolfo Toledano. An Real Acad Farm. 2018,84: 247-254

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