Nuevas tecnologías y demencia. Un camino de doble sentido (Parte II)

PARTE II: El continente

Roberto Lloréns Rodríguezcoordinador científico

Artículo de Roberto Lloréns sobre tecnología y demencias

Uno de nuestros objetivos siempre ha sido la adaptación de tecnologías para permitir la interacción de nuestros pacientes. Entre los distintos tipos de interfaces naturales, es de especial interés la tecnología multitáctil pues reconoce distintas posiciones dactilares de manera que permite interaccionar con el sistema mediante movimientos o toques con los dedos, es decir, de una manera muy similar a como lo haríamos en el mundo real. La interfaz que plantea esta tecnología abstrae al paciente de la metáfora que suponen otros dispositivos periféricos, como ratones o teclados. Además, la tecnología multitáctil permite a su vez que varios usuarios interactúen con el sistema al mismo tiempo.

Un primer análisis de usabilidad reveló que el sistema de interacción debía cumplir las siguientes premisas:

  • El sistema debe permitir la interacción de múltiples usuarios al mismo tiempo.
  • El sistema debe ser suficiente preciso para facilitar una interacción satisfactoria.
  • El sistema debe ser robusto frente al uso del mismo por pacientes con psicomotricidad no fina.
  • El sistema debe permitir la interacción a pacientes en silla de ruedas, por lo que debe cumplir las medidas de accesibilidad así dispuestas.
  • El sistema debe permitir que los pacientes puedan descansar los brazos cuando no están interactuando.

Con todo esto, el sistema de interacción desarrollado es fundamentalmente una mesa multitáctil, es decir, un «iPad gigante», alrededor de la cual, en sus cuatro lados, se sientan los pacientes. El feedback visual es proporcionado por una pantalla LCD de 42 pulgadas, orientada en un plano horizontal (paralelo al plano del suelo). La capacidad de interacción viene proporcionada por un marco multitáctil fijado a lo largo de la pantalla. El marco consiste en 4 segmentos, 2 de ellos orientados en cada eje de la pantalla. Un vector de LEDs distribuidos en un segmento de cada eje emite rayos IR que son detectados en el segmento opuesto.

El funcionamiento del marco es sencillo. Cuando los participantes tocan la pantalla, los rayos son ocluidos en ambos ejes, lo cual da una posición en ambos ejes. De esta manera es posible detectar la posición exacta de cada toque. Un máximo de 32 toques pueden ser detectados simultáneamente.

Como base de computación se utilizó un ordenador ordinario, y la propia televisión se utilizó para proporcionar el feedback visual y también auditivo. Para facilitar su integración en el entorno clínico, junto con la mesa, también se fabricó una lámina de madera del mismo tamaño de la superficie para cubrir la pantalla. De esta manera es posible reutilizar la mesa multitáctil como una mesa convencional, lo cual es interesante en salas que pueden tener distintos usos.

De esta manera conseguimos hacer de una mesa convencional, algo con lo que nuestros pacientes están evidentemente familiarizados, un sistema que permite la interacción de distintos pacientes al mismo tiempo de manera natural. Sirva este ejemplo como muestra de lo que creemos es el camino a seguir. Las conclusiones más interesantes nos las darán nuestros pacientes cuando interactúen con el sistema.

Instituto Interuniversitario de Investigación en Bioingeniería y Tecnología Orientada al Ser Humano (UPV)

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