Mitos de los medicamentos para personas con alzhéimer

Mitos de los medicamentos para personas con alzhéimer

Infografía

Mito I: Todo medicamento, por más inofensivo que parezca, podría causar efectos adversos o no deseados. Medicamentos de uso común (por ejemplo, acetaminofén) podrían causar efectos graves, como daño hepático si se utiliza indiscriminadamente y en altas dosis. Otros medicamentos, aun siguiendo las indicaciones médicas, podrían causar reacciones no esperadas, como, por ejemplo, reacciones alérgicas.

Mito II: El hecho de que un producto diga la palabra «natural» no significa que es inofensivo. La mayoría de estos contiene derivados de plantas o hierbas que podrían causar efectos no deseados en el organismo. Y lo que es peor, podría estar tomando algo que no sirve para tratar, prevenir ni curar alguna enfermedad. Ciertos productos «naturales» que prometen «mejorar el vigor sexual», realmente podrían contener pequeñas cantidades de medicamentos, sumamente peligrosos en personas con enfermedades cardiovasculares.

Mito III: Hay la creencia de que las vitaminas sirven para todo: para subir el ánimo, quitar el cansancio o quitar el sueño, etc. Las vitaminas pueden obtenerse de una dieta saludable y bien balanceada. El cansancio y el sueño, la mayoría de las veces, se generan por el estrés de largas jornadas de trabajo o el estrés del entorno familiar. Si no mejoras estos aspectos, no importa cuántos frascos de vitaminas te tomes, no verás mejoría. Incluso, tomar altas dosis de vitaminas podría causar efectos no deseados, o podría reducir el efecto de otros medicamentos, como, por ejemplo, los anticoagulantes. Las vitaminas deben utilizarse cuando es necesario, como es el caso de las deficiencias en pacientes con desnutrición o pacientes con algunos tipos de anemia.

Mito IV: Algunos alimentos, por ejemplo, la leche, interfieren con la absorción de ciertos medicamentos, provocando que estos no funcionen. Otros alimentos, entre ellos, el jugo de toronja, pueden provocar que el medicamento se acumule en el cuerpo y producir efectos graves. Sin embargo, algunos fármacos deben tomarse junto con alimento para evitar irritación del estómago o permitir que se absorban mejor. Pregunta a tu médico en qué caso debes ingerirlos junto con la comida.

Mito V: Cuando estés enfermo, debes acudir a tu médico. Aunque tengas los mismos síntomas, podrías tener un problema u enfermedad distinta, cuyo tratamiento requiere de otro u otros medicamentos diferentes. Muchas personas guardan en casa antibióticos «para la próxima vez que se resfríen». Recuerde que la gripe y el resfriado son causados por virus, son autolimitados (curarán por sí solos en un corto tiempo). Por lo tanto, los antibióticos no tienen algún efecto sobre estos.

Mito VI: No comparta sus medicamentos. Aunque crea que el medicamento le puede servir a otro, usted no es médico y podría causarle un daño serio e, incluso, la muerte. Cada individuo es diferente, y puede presentar otras enfermedades que requieran tratamientos distintos o ser alérgico a alguna sustancia que usted desconoce.

Mito VII: Algunas enfermedades crónicas, como la hipertensión arterial o la diabetes, requieren que usted tome el medicamento de forma continua o permanente. No debe suspenderlo, a menos que su médico se lo indique. Si toma sus medicamentos de forma irregular, estos no funcionarán adecuadamente, lo cual conlleva riesgos para su salud. Los antibióticos, por ejemplo, deben tomarse solo en el horario y por el tiempo que el médico le indicó. De lo contrario, podría persistir la infección o empeorar su condición, así como también provocar que las bacterias se vuelvan resistentes a los tratamientos.

Mito VIII: Muchas personas creen que al inyectarse curarán más rápido, esto es falso. En la mayoría de los casos, será más saludable utilizar los medicamentos por vía oral. Las inyecciones intravenosas o intramusculares pueden traer complicaciones durante su aplicación, y deben reservarse para aquellos pacientes que no puedan tragar, con vómitos intensos o condiciones de mayor severidad.

Mito IX: Todos los medicamentos tienen una fecha de vencimiento o expiración, lo que indica que después de este período, nadie puede garantizar que funcionen adecuadamente. Incluso, podría alterarse su composición en sustancias dañinas para la salud. Verifique periódicamente su botiquín y deseche los medicamentos vencidos o que tengan cambios de color, olor o textura.

Mito X: Muchas enfermedades no requerirán tratamiento con medicamentos. En algunas ocasiones, con otras medidas, tales como una dieta saludable, descanso, buena hidratación, terapia física y manejo psicológico, la dolencia mejorará y no será necesario utilizar un medicamento.

 

Hacer una replica

Tu dirección de email no será publicada