Más allá del riesgo cardiovascular: Rol de la Simvastatina en enfermedades neurodegenerativas

Más allá del riesgo cardiovascular: Rol de la Simvastatina en enfermedades neurodegenerativas

Carlos Mario Sequeira QuesadaMédico Residente del Posgrado de Neurología. Hospital San Juan de Dios, Costa Rica.

Las estatinas son drogas cuyo mecanismo es la inhibición competitiva de la 3-hidroxi-metilglutaril-coenzima A (HMG-CoA) reductasa, dicha enzima es el paso limitante en la síntesis del colesterol. En la actualidad las estatinas se clasifican según su poder hipolipemiante con base en el porcentaje de reducción esperado de LDL en alta (≥50%), media o moderada (30-50%) y baja (<30%).

Con el nivel de riesgo actual asociado al desarrollo de nuevas drogas y la cantidad de banderas rojas rodeando el proceso, es poco probable que la industria farmacéutica modifique su modelo industrial actual- Toman entonces fuerza corrientes como el repropósito de drogas ya existentes a la terapéutica de enfermedades distintas a su indicación original.

El número cada vez mayor de individuos con Alzheimer genera de forma substancial un aumento en el uso de tratamientos farmacológicos. Actualmente, las drogas con aprobación para uso en esta etiología son los inhibidores de colinesterasa (donepezil, galantamina y rivastigmina), así como la memantina, antagonista del receptor de N-metil-D-asparato. A pesar que las reservas de colesterol central y periféricos están separadas, y que prácticamente la totalidad del colesterol cerebral es sintetizado localmente y no transferido al plasma debido a la función de la barrera hematoencefálica, diversos estudios epidemiológicos han demostrado una asociación entre hipercolesterolemia y una mayor susceptibilidad a la enfermedad de Alzheimer, principalmente en pacientes de edad media y de manera independiente al riesgo generado por la presencia o no del alelo ApoE ε4. Resultados de un análisis temprano de bases de datos en el Reino Unido indicaron que en individuos mayores de 50 años que habían recibido estatinas se evidenciaba un menor riesgo a desarrollar demencia. Diferentes estudios de tipo caso control subsecuentes han encontrado una menor incidencia de enfermedad de Alzheimer entre los pacientes que utilizan estatinas, y estudios cohorte prospectivos han encontrado que la medicación con estatinas predice una incidencia reducida de demencia o un deterioro cognitivo más lento, así como una menor tasa de hospitalizaciones debido a la demencia, especialmente en aquellos que habían recibido simvastatina por periodos mayores a los 6 meses.

Los ensayos clínicos de eficacia un poco más antiguos han arrojado de momento una falta de resultados positivos de la terapia con estatinas en general en pacientes con Alzheimer, posiblemente debido a que estas drogas no son capaces de revertir el daño neuronal asociado a la progresión a demencia sintomática. Una revisión de Cochrane del 2014 identificó cuatro estudios, incluyendo el famoso estudio CLASP, con un total de 1154 participantes todos diagnosticados con enfermedad de Alzheimer. Al analizar la información conjunta, no hubo beneficios significativos en su punto final principal ni en el MME. Tampoco se obtuvo diferencias en comportamiento, función global o actividades en la vida diaria entre los grupos con estatinas vs placebo. Todo lo anterior arrojó que el grupo de expertos concluyera que no había beneficio en el uso de estatinas. Se reconoció sin embargo en ese análisis el aspecto que no fue posible analizar si había diferencia entre estatinas lipofílicas e hidrofílicas.

A pesar de la diversidad de resultados tanto positivos como negativos, el estudio de las estatinas como tratamiento del continuo de alteraciones cognitivas continúa siendo altamente activo. Quizá entre los estudios más relevantes se debe resaltar el estudio SIMaMCI. Este ensayo clínico aleatoriamente randomizado repartirá cerca de 520 personas diagnosticadas con deterioro cognitivo leve tipo amnésico a un tratamiento con placebo o con 60mg de simvastatina al día. Una revisión en 2016 de Cochrane, actualizando los hallazgos descritos más temprano en este texto, mantienen la posición que el tratamiento con estatinas tardío en la vida de las personas no previene la demencia o decline cognitivo, a pesar de que se acepta que biológicamente parece factual que las estatinas podrían tener ese efecto y la evidencia de los estudios observaciones continúa siendo muy promisoria.

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