La «Escuela de familias» del CRE de Alzheimer, una experiencia educativa interdisciplinar

Fernando García MateosEducador Social de Eulen Sociosanitarios en el CRE de Alzheimer

En el año 2013 se cumplieron cinco ediciones de la «Escuela de familias» del Centro de Referencia Estatal de Alzheimer y otras Demencias de Salamanca. Por ello, resulta especialmente interesante ofrecerles un artículo que aglutine todos los datos y resultados que a lo largo de estos cinco años se han ido recogiendo, edición tras edición, con el objetivo de estudiar el impacto que esta acción ha podido tener en las familias, en los cuidadores y en las personas dependientes con demencia a su cargo. Por otro lado, este pequeño análisis pretende, al mismo tiempo, recoger aspectos que pueden ayudar a mejorar esta acción, y así ajustarla año tras año a las nuevas necesidades que van surgiendo.

A lo largo de estos cinco años, un total de 1.270 personas han participado en la «Escuela de familias», de las cuales, 855 eran cuidadores familiares, 279 cuidadores profesionales (trabajadores/as de residencias o de entidades asociadas a la prestación de servicios para la atención de personas dependientes) y 136 cuidadores  informales (sin vinculación familiar ni profesional con la persona dependiente pero sí de apoyo, por amistad, afecto o prestación de un servicio desinteresado, voluntariado).

Si centramos por un momento la atención en los cuidadores familiares y observamos los datos de las diferentes evaluaciones establecidas para medir los conocimientos previos que las familias tenían antes de la «Escuela de familias» y después de su asistencia a ella, observamos lo siguiente: las familias, antes de empezar, acertaban una media de 6 preguntas sobre 10, relacionadas con todo tipo de cuestiones de carácter médico, terapéutico, físico y social, lo cual nos hace pensar que como punto de partida contamos con cuidadores familiares que de una o de otra manera habían recibido información específica en matería de demencias y cuidados. Al finalizar la «Escuela de familias» organizada por el CREA, nos encontramos con que las familias ante la evaluación y su posterior estudio de los datos acertaban 9 preguntas sobre 10, lo cual nos habla del impacto real que este tipo de experiencia provoca en los cuidadores de una persona con demencia. Si además tenemos en cuenta el carácter práctico que pretenden tener las ponencias, no cabe duda de que también hay un impacto en la calidad de los cuidados dispensados antes y después al familiar con demencia.

¿Que aspectos debemos tener en cuenta a la hora de diseñar una «Escuela de familias» que mejore la calidad de vida de la persona con demencia y la de su familia?

La «Escuela de Familias» del CREA pretende aglutinar todo el saber y toda la buena praxis de los equipos profesionales que día a día observan, estudian, analizan, planifican y evalúan intervenciones con personas con demencia y sus familias. Este es el motor de arranque de un modelo de «Escuela de familias» exitoso, su dimensión interdisciplinar. Ofrecer una visión global, centrados en la persona y en la unidad familiar en su interacción con su entorno comunitario; desarrollar todos los contenidos en un espacio adecuado, amplio, que pueda ser dinámico en cuanto a las necesidades del ponente (sillas que puedan cambiarse de sitio, visualización en pantallas de videos o presentaciones, un buen audio, micrófonos, etcétera); adaptar los conocimientos a un lenguaje claro, sencillo y fácil de entender por los asistentes, y entregar una breve documentación a modo de resumen acerca de los puntos tratados; establecer una dinámica grupal que permita el aprendizaje colaborativo, el intercambio de experiencias (de todo tipo) entre sus asistentes y la práctica «in situ» de estrategias para la movilización y el aseo de una persona con demencia, etcétera; enseñar a respetar, en la medida de lo posible, la autonomía de la persona, y a cómo medir nuestros apoyos para la correcta conservación de sus capacidades para el desempeño de las actividades de la vida diaria; y ofrecer a los cuidadores, sean del tipo que sean, un espacio para la reflexión acerca de cuidados y autocuidados, concienciar sobre la importancia de la prevención y de la creación de un espacio propio, una dimensión propia o comunitaria, en la que desarrollarse y crecer como persona, disfrutar, desconectar y descubrir, son palabras que implican mucho mas de lo que a priori pudiésemos entender, pero importantísimas si queremos prevenir problemas graves de salud en cuidadores y cuidadoras de una persona dependiente afectada por algún tipo de demencia.

¿Y ahora qué?

Es fundamental saber adaptarse, evaluar y observar qué aspectos han de ir cambiando, algo lógico en cualquier proceso educativo que se diseña con personas, pues las necesidades cambian, las metodologías varían, la tecnología cambia y todo ello tiene que ser estudiado para dar respuesta a esas necesidades que tienen las familias, pues si una cosa es evidente es que las familias tienen siempre «necesidades y dudas», y nosotros una obligación moral de darles una respuesta o de ayudarles a encontrar «sus respuestas». Los equipos enriquecen y trabajar en equipo favorece una praxis completa, por lo tanto no querría terminar este breve artículo sin agradecer a todo el equipo de profesionales del CREA su disposición, su tiempo y su dedicación, edición tras edición (y ya van cinco) por lograr que esta «Escuela de familias» haya sabido dar respuesta a familias, amigos y profesionales, en un absoluto ambiente de «familia».

Escuela de familias

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