La danza, la creatividad y la terapia: de la idea a la realidad

Federación de Asociaciones de Familiares de Enfermos de Alzheimer de Castilla y León

ESTHER DUQUE18 FEB 2014

El movimiento del cuerpo es algo más que algo rutinario. La forma de manejar las manos, subir y bajar los brazos y poner un pie delante de otro puede considerarse como algo adquirido, que de forma inconsciente hace nuestro cerebro cuando lo ordenamos. ¿Pero hay algo más del movimiento? Las sensaciones, las emociones… Todo lo que reside en la memoria, todo lo que lleva al baile. Por ello, la biodanza ha sido empleada como elemento estimulador para los enfermos de alzhéimer. Con el fin de que, el momento en el que se olviden de lo aprendido cuando eran niños, como caminar, no llegue nunca, o lo haga más  tarde.

La Federación de Asociaciones de Familiares de Enfermos de Alzheimer de Castilla y León se ha servido de esta técnica para llevar hasta 27 agrupaciones de toda la región una nueva perspectiva sobre los tratamientos. Tras el éxito del programa realizado el año anterior de risoterapia, en esta ocasión el baile ha sido el elemento empleado como terapia en enfermos, cuidadores, voluntarios y profesionales para estimular «la vitalidad, la creatividad y la afectividad, entre otras capacidades», como explicaba  María Fraile, especialista en terapias alternativas, que ha llevado hasta 27 puntos de la región este programa financiado por la Fundación La Caixa, la Gerencia de Servicios Sociales de la Junta de Castilla y León y Afacayle. «Hemos tratado de eliminar los límites; porque éstos los ponemos nosotros mismos, y si conseguimos sacarlos fuera llegaremos mucho más lejos», añadía María.

El programa, denominado ‘Vive el baile’ se ha llevado a cabo en sesiones de dos horas y media de duración en cada asociación, que se han segmentado en dos partes: una primera de formación para los profesionales y otra de práctica con el resto de los miembros de Afacayle, incluidos los enfermos. Hay que tener en cuenta que la Federación atiende, a través de los AFAS, a 2.532 enfermos, y que cuenta, dentro del volumen asociativo, con 22.667 castellano y leoneses, de los cuales 507 son trabajadores.

Para Cristina Garrido, técnico, educadora social, coordinadora del grupo de tarde del Centro de Día de Valladolid de la Asociación de Familiares de Enfermos de Alzheimer y alumna de biodanza «esta es una de las mejores experiencias que hemos tenido. Para mi ha sido muy importante la buena exposición teórica, porque hemos comprendido la danza y la actividad como algo más que algo lúdico. Está pensada con unos criterios, tiene unos objetivos, fines y resultados muy claros. Esto no es una fiesta, aunque también lo sea». A esto añadía que «normalmente, con el día a día, tenemos una visión de túnel del enfermo. Creemos que sabemos lo que necesita y se lo damos. Pero el realizar acciones atípicas como ésta nos abre la perspectiva  de la persona a la que estamos tratando y nos ayuda a ofrecerle un mejor y adaptado servicio. Hay que tener en cuenta que cada enfermo de alzhéimer es único, no hay dos casos iguales».

Tras la teoría, los «estudiantes» participaron en una parte práctica. A nivel emocional se crearon momentos de desinhibición y de libertad plena, eliminando los problemas del día a día.

La parte práctica tuvo un recorrido estructurado basado en fases. Al comienzo, una presentación de los participantes y de la iniciativa, para pasar a la motivación y a tratar de eliminar los convencionalismos y a dejar llevarse por el cuerpo y la mente, para continuar con el trabajo del ritmo y la coordinación, fomentar la confianza con el resto del grupo y acabar con la relajación. «Es muy difícil hacer que se sientan las emociones a nivel corporal. Es necesario cambiar el chip. Por esto no hemos realizado coreografías, ni es baile propiamente dicho, sino otra forma de expresar los sentimientos utilizando nuestro cuerpo», puntualizaba la encargada de realizar la terapia.

«Salimos con un subidón de la clase indescriptible, todos teníamos las emociones por las nubes», expresaba con un brillo intenso en los ojos Cristina. Algo que comparte el 90 por ciento de los participantes que calificó como excelente o muy buena esta iniciativa, mientras que el resto lo hizo como buena. Nadie salió decepcionado.

Biodanza Afacayle

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