La capacidad para conversar en la demencia tipo alzhéimer

Ana Pérez Cachón (1), Sara Fernández Guinea (2)(1) Diplomada en Logopedia, (2) Licenciada en Psicología

El deterioro del lenguaje es uno de los síntomas que habitualmente se asocian a la enfermedad de Alzheimer. Su estudio resulta útil en el diagnóstico y en algunos casos es el síntoma de debut, sin embargo, su importancia se pone de manifiesto sobre todo en las repercusiones que esta alteración tiene en la vida de los enfermos y sus familias.

El deterioro del lenguaje asociado a la Demencia Tipo Alzheimer (DTA) y de la capacidad comunicativa no es parejo. Por una parte, los cambios en el lenguaje que manifiesta la persona afectada no son únicamente producto de alteraciones lingüísticas sino que intervienen otras capacidades como la memoria, la atención o la velocidad de procesamiento. Por otra parte, en un contexto natural de comunicación, los interlocutores disponen de otros medios (gestos, expresiones faciales, contexto) que permiten comunicar más allá del lenguaje verbal y en este sentido, algunos estudios que demuestran que los resultados de la comunicación con pacientes en estadios tardíos son mayores que los que predicen algunas escalas de deterioro. De ahí la necesidad de trabajar sobre lenguaje en contexto en los estudios y no únicamente sobre los resultados de test de lenguaje. En los primeros años del siglo XXI la investigación en este campo estaba orientada mayoritariamente a la descripción de aspectos formales y eran escasos los estudios que proveían datos sobre el lenguaje en uso y la conversación.

El propósito de este trabajo fue recoger parte de la evidencia en torno al lenguaje en contexto de personas con Demencia Tipo Alzheimer (DTA) para agruparlas por estadios y hacer una aproximación a cómo sería la capacidad conversacional en el curso de la enfermedad. De esta revisión y síntesis y de forma general se puede afirmar que:

  • En el estadio leve el discurso aparece relativamente intacto. El paciente utiliza rodeos para expresar una idea o una palabra, a veces cambia una palabra por otra del mismo campo semántico y utiliza frases más sencillas y estereotipadas pero lo que dice tiene contenido, estructura y coherencia. En una conversación pone en marcha estrategias para recuperar la comunicación cuando algo no se ha entendido. Los gestos que acompañan al habla son algo más ambiguos o simples y menos metafóricos, pero los comprenden en su interlocutor y los usa eficazmente y entiende las emociones que se asocian a las expresiones faciales.
  • En un estadio leve-moderado las frases que construye son más simples y cortas y empiezan a aparecer errores. Usa menos preposiciones y el vocabulario se reduce. Con cierta frecuencia se refiere a cosas que no se han explicitado anteriormente o deja frases inacabadas. Tiene dificultades para captar los chistes, los dobles sentidos, el lenguaje abstracto y la intención del hablante y para comprender frases si estas son complejas o ambiguas. La capacidad para entender pantomimas y gestos asociados a la conversación y la prosodia empieza a alterarse aunque mantiene la capacidad de expresarlas. Elige temas de conversación dependientes de contexto y, debido al enlentecimiento cognitivo, es esperable un aumento del tiempo de respuesta en los turnos de habla.
  • En un estadio moderado es improbable que la persona afectada inicie la conversación y es posible que no responda a los intentos de sus interlocutores. Se produce un vaciamiento progresivo del contenido del lenguaje, de modo que produce oraciones simples y palabras bien articuladas que transmiten poca información, abusando de las frases hechas y del uso de palabras genéricas. El uso y la comprensión de pantomimas está afectada. Sin embargo parece que, en algunos casos, puede contribuir al tema de conversación con respuestas verbales y no verbales apropiadas y adaptar la longitud de su intervención a la situación.
  • Cuando se llega a un estadio avanzado la comunicación es extremadamente difícil por la severidad de los problemas de compresión. La expresión puede ser un conjunto de automatismos o expresiones estereotipadas de contenido vacío, puede que el paciente no hable en absoluto o que su expresión verbal se reduzca a unas pocas sílabas aunque puede preservarse una articulación adecuada.

Concluíamos al final del trabajo que existía necesidad de más estudios sobre lenguaje en uso en la DTA y, añadimos ahora, que es necesario también ahondar en las estrategias comunicativas que resulten más útiles con este tipo de pacientes en línea de los trabajos de Hoppper (Hopper, 2001) o Small (Small et al 2003) orientados a la facilitación de la comunicación entre el paciente y su entorno.

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