La atención a las personas con demencia avanzada

La atención a las personas con demencia avanzada

Área MédicaCRE de Alzheimer

La atención de los pacientes con demencia en fase avanzada es un reto de grandes proporciones tanto desde el punto de vista general de la salud pública, como desde el punto de vista particular de conseguir un adecuado manejo geriátrico del paciente y una adecuada atención a sus familiares. Los pacientes con demencia avanzada constituyen el prototipo de pacientes altamente vulnerables desde el punto de vista biológico, personal y social y su manejo exige una aproximación adaptada a su situación cognitiva, funcional, de co-morbilidad y conductual que priorice el confort y los aspectos paliativos de los cuidados.

La fase avanzada de la demencia se corresponde con el estadio 6 de la escala Global Deterioration Scale (GDS FAST) y con el estadio 3 de la escala Clinical Dementia Rating (CDR), siendo el estadio GDS 7 una fase terminal. Aunque estas escalas han sido diseñadas para la enfermedad de Alzheimer, se pueden aplicar a otras demencias degenerativas y a la demencia vascular.

En estas fases de la enfermedad el paciente presenta una marcada dificultad para realizar las ABVD (vestirse, lavarse, bañarse, comer de forma autónoma, mantener el control esfinteriano, etc.). Desde el punto de vista cognitivo, se ha considerado la demencia grave cuando se obtiene una puntuación por debajo de 10 puntos en el MMSE. En esta fase existe un deterioro global de todas las funciones, afectadas en mayor o menor medida. No obstante, al inicio de esta fase existe todavía la capacidad realizar tareas cognitivas sencillas y mantener un cierto grado de interacción con el entorno.

En esta fase avanzada de la demencia es de decisiva importancia la co-morbilidad de esta con enfermedades crónicas del paciente, tratables pero no curables (Hipertensión arterial, diabetes mellitus, poliartrosis con dolor crónico y reducción de la movilidad, etc.). La coexistencia de demencia y enfermedades crónicas a menudo debilitantes, origina complicaciones que son características de las fases avanzadas de la demencia (polifarmacia asociada a iatrogenia, dolor crónico no diagnosticado, desnutrición, disfagia, caídas de repetición, inmovilidad y úlceras por decúbito, infecciones urinarias y respiratorias de repetición).

Los esfuerzos terapéuticos en este contexto de gran complejidad deben encaminarse a mantener el confort del paciente, controlar en lo posible el dolor crónico y asegurar su dignidad evitando medidas restrictivas físicas y/o farmacológicas que disminuyan su libertad de movimiento. Los tratamientos curativos y paliativos coexisten en el tiempo y deben ser aplicados de forma individualizada, con el consentimiento y, en su caso, la colaboración del paciente y de sus familiares cuidadores.

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