Interacción y predictibilidad: los intercambios conversacionales con hablantes con demencia tipo alzhéimer

José Luis Pérez ManteroUniversitat de València

La concepción que ha guiado la gran mayoría de los estudios sobre el déficit lingüístico ha provocado que se deje de lado la comunicación interpersonal para ocuparse especialmente de las características del lenguaje de la persona con patología, algo a todas luces necesario pero insuficiente. Nuestra investigación lingüística debe contemplar la certeza de que la capacidad comunicativa no se refleja en la actuación frente a un test o en las respuestas a una serie de cuestiones planteadas en una consulta de logopedia, sino que es la conversación cotidiana el medio por el que mejor podemos descubrir las verdaderas habilidades lingüísticas de una persona.

Siguiendo el camino emprendido por otros investigadores, decidimos analizar la secuencia conversacional prototípica, la sucesión entre una pregunta y una respuesta, con el fin de detectar, por un lado, qué tipo de pregunta resultaba más comprometida para las habilidades decrecientes del hablante con demencia de tipo alzhéimer (DTA) y, por otro lado, si los interlocutores sin demencia se adaptaban a esta realidad a través de sus preguntas.

Para realizar este estudio analizamos los tipos de preguntas que plantean tanto el investigador como el interlocutor clave (el familiar que interactúa con más frecuencia con la persona demenciada) a los hablantes con DTA, y las respuestas de estos en nueve conversaciones de 20 minutos. Estas nueve grabaciones se dividen equitativamente entre las tres etapas de la demencia.

En primer lugar, en cuanto al tipo de cuestiones formuladas, no se observaron diferencias significativas a través de las distintas etapas de la enfermedad, lo que puede dar cuenta de una no adaptación a las verdaderas capacidades del sujeto con alzhéimer, presumiblemente menores con el paso de la demencia. El mayor porcentaje de preguntas polares (preguntas que se responden con «sí» o «no») en el caso de los investigadores y de preguntas abiertas en el caso de los familiares puede ser resultado tanto de una concepción distinta de la dificultad que entraña cierto tipo de pregunta para la persona con demencia como del tipo de interacción conversacional estudiado; es importante resaltar que antes de comenzar la conversación se ha pedido al interlocutor clave que sea el encargado de interactuar de forma preferente con su familiar con demencia. Es posible que el interlocutor clave se vea en la obligación de formular más preguntas abiertas con el objetivo de que la persona con DTA dé más información y hable durante más tiempo.

En segundo lugar, se observa un decrecimiento gradual de las respuestas apropiadas a lo largo de la enfermedad. Con respecto al tipo de inadecuación en la respuesta, se concluye que al comienzo de la demencia existe un mayor número de respuestas vagas que se convierte en una cantidad más elevada de no repuestas en un nivel más avanzado. El hablante con DTA se va desconectando de la conversación y no gestiona el tema conversacional de manera adecuada.

Finalmente, hemos demostrado que el porcentaje de respuestas inadecuadas es mayor tras una pregunta abierta que tras una pregunta polar y que la diferencia entre el número de respuestas inapropiadas tras un tipo u otro de pregunta no varía a lo largo de las tres etapas de la demencia.

Por esta razón, con la idea de dotar a los interlocutores clave de mecanismos para mantener una buena comunicación el máximo tiempo posible, estamos confeccionando una guía comunicativa en la que, por un lado, apoyamos el empleo de un mayor número de preguntas abiertas en las primeras etapas de la enfermedad y, por otro lado, fomentamos que, cuando responder de forma adecuada a este tipo de pregunta sea muy difícil para la persona con demencia, se utilice un mayor porcentaje de preguntas polares.

Hacer una replica

Tu dirección de email no será publicada