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lunes, 21 noviembre 2022 10:49
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«El cerebro envejece al ritmo que nosotros le marquemos»
Categorías: Divulgación
Etiquetas: neuropsicología , cerebro , cuidados , libro , entrevista
ÁLVARO BILBAO, AUTOR DEL LIBRO CUIDA TU CEREBRO… Y MEJORA TU VIDA NACHO G. SAS 27 FEB 2014 Si no cuidamos el cerebro, alrededor no hay nada. A partir de ahí, el nuevo libro del neuropsicólogo Álvaro Bilbao nos explica qué necesita nuestro órgano más preciado y cómo podemos ayudarle a protegernos. ¿Cómo surge la idea de escribir este libro? Cuando la gente me preguntaba qué podía hacer para ejercitar la memoria, pude revisar mucha literatura y confirmar lo que sospechaba: que más allá de sudokus y crucigramas, un estilo de vida saludable para el cerebro podía ayudar a proteger la memoria. De ahí surgió la fascinación por el ámbito de la salud cerebral que ha ido aumentando día a día. Revisando literatura para diferentes trabajos me di cuenta de que mucho de lo que sabemos que puede ayudar a prevenir enfermedades neurológicas, como el ejercicio físico o la nutrición, comienza a destacar en el ámbito de la psiquiatría como estrategias efectivas para combatir alteraciones del estado del ánimo. ¿Qué busca con la publicación de Cuida tu cerebro? Mi principal objetivo ha sido el de que el público en general descubra que es mucho lo que puede hacer para cuidar su cerebro y los beneficios que esto le puede aportar en el corto y largo plazo. Realmente creo en el mensaje que transmito y por eso creo importantísimo nuestra sociedad adopte una cultura de lo neurosaludable. Por ello en el libro no sólo hay datos e información, sino que se ofrecen herramientas para mejorar la salud cerebral y tiene un enfoque positivo y motivador que permita a cada lector encontrar la inspiración para mejorar su estado mental y emocional hoy y por mucho tiempo. Creo mucho en el poder del ahora, en lo que la salud cerebral puede ofrecer a una persona al día siguiente de terminar el libro; por eso el título tiene coletilla. Cuida tu cerebro… y mejora tu vida. ¿Por qué descuidamos a nuestro cerebro? El cerebro es un órgano muy resistente y hasta hace bien poco las personas vivían alrededor de 65 años en un entorno bastante tranquilo. No ha sido hasta que la esperanza de vida ha aumentado y el estilo de vida moderno nos ha expuesto a situaciones de estrés y tensión emocional que de verdad hemos empezado a notar los fallos del cerebro e intuir la importancia de su cuidado. Es por eso que el campo del cuidado cerebral es tremendamente nuevo. Además, a pesar de ser tan sabio el cerebro tiene escasa capacidad de introspección. Primero se dio cuenta de que necesitábamos cepillarnos los dientes o lavarnos las manos y luego, hace muy poquitos años, se ha puesto a pensar sobre los cuidados que el mismo necesita. ¿A qué ritmo envejece el cerebro? Es una pregunta muy interesante. El cerebro envejece al ritmo que nosotros le marquemos. Hay personas que por su estilo de vida han conseguido tener una mente brillante y un espíritu resplandeciente con 99 años, mientras que otros con 60 parecen apagarse vertiginosamente. Los estilos de vida marcan el ritmo de envejecimiento cerebral tanto como el paso de los años. ¿Cuáles son las seis reglas básicas del cuidado del cerebro? Realizar ejercicio físico a diario, llevar una nutrición neurosaludable, dormir lo suficiente, mantener una vida social activa, aumentar la reserva cognitiva o lo que es lo mismo ejercitar la mente y cultivar emociones positivas para el cerebro a la vez que evitamos emociones perjudiciales para el mismo. La mayoría de las personas ni se imagina cómo 5 de esos 6 campos afecta a su cerebro y se centra casi exclusivamente en ejercitar la mente, pero por lo que sabemos no lo hace de una manera muy efectiva. El aumento de la esperanza de vida implica un significativo incremento del número de personas afectadas por algún tipo de enfermedad neurodegenerativa. ¿En qué medida el cuidado del cerebro reduciría los casos de alzhéimer u otras enfermedades neurodegenerativas? Yo estoy convencido de que el cuidado del cerebro es una de las dos llaves en la batalla contra estas enfermedades. Algunos países con más visión que el nuestro han empezado ya con campañas de promoción de la salud cerebral. La razón es muy sencilla; los datos avalan que cuidar el cerebro es efectivo a nivel económico y desde el punto de vista individual. Un ejemplo muy sencillo; todos esperamos que algún día estén a nuestro alcance fármacos que ayuden a prevenir el alzhéimer; sin embargo los expertos advierten que las personas que hayan llevado a lo largo de sus vidas un estilo de vida saludable para su cerebro podrán beneficiarse más de estos fármacos, porque la medicación combinada con el cuidado cerebral aumentará su poder terapéutico. No sólo en el alzhéimer, sino en otras enfermedades como el párkinson estos hábitos de vida han demostrado que pueden retrasar la aparición de la enfermedad y hacer que su curso sea más lento, permitiendo a la persona vivir con una mayor calidad de vida durante más años. Además la Salud Cerebral no sólo habla de la prevención de enfermedades neurodegenerativas, sino que incide en la prevención de otras enfermedades neurológicas como los ICTUS y alteraciones del estado de ánimo como la ansiedad o la depresión. En resumen, un cerebro sano se defiende mejor de las distintas amenazas que sobre un cerebro que, en los tiempos que corren, vive más años y está más expuesto al estrés y, por tanto, ayuda a cuidar la mente y el espíritu.
martes, 08 noviembre 2022 09:51
Cuídame, hombre «Reflexiones en torno a las consecuencias de una educación desigualitaria»
Categorías: Divulgación
FERNANDO GARCÍA MATEOS EDUCADOR SOCIAL DE EULEN SOCIOSANITARIOS PARA EL CRE DE ALZHEIMER «Las tareas del cuidado, como se pone de manifiesto en todos los estudios, recaen mayoritariamente sobre las mujeres, representando el 84% del universo del cuidador. Hablamos pues, principalmente de cuidadoras, cuyo perfil predominante es el de una mujer de mediana edad, en torno a los 53 años, que realiza labores de ama de casa, normalmente casada y que además del cuidado de su familia, se encuentra con la responsabilidad principal de la atención a una persona mayor que presenta, mayoritariamente, una dependencia importante». (Imserso. Boletín sobre el envejecimiento 2008). Con el paso de los años, la tendencia en cuanto al reparto de tareas en relación al cuidado parece irse reduciendo poco a poco (sobretodo en generaciones nacidas después de 1960), y es ahora cuando empezamos a ver las consecuencias que una educación desigualitaria ha provocado en aspectos tan concretos como el desempeño de tareas asociadas al rol de cuidador. Por eso desde estas breves líneas queremos compartir una sencilla reflexión en relación a ese 16% de hombres que cuida en casa a una persona dependiente: Afortunadamente cada vez son menos los hombres que tienen dificultades para hacerse cargo de tareas propias de los cuidados: lavar, cocinar, limpiar y cuidar de sí mismo, una tarea tan importante como otra cualquiera. Pero reflexionemos en torno a la idea de quien no lo sepa hacer y de quienes tengan esas dificultades (sobretodo observadas en hombres de mas de 70 años). ¿Es tarde para aprender?, ¿Pueden aprender nuevos modelos de comportamiento? Todo nos hace pensar que sí, que se puede aprender, siempre que haya intención de cambio, y es ahí donde pretendo indagar, en la motivación y en el reconocimiento de las limitaciones como primer impulso para el cambio. Últimamente, me llama la atención la cantidad de problemas que hombres cuidadores nos plantean a la hora de hacer frente a los cuidados: «Cocino lo primero que me encuentro, a veces las latas de conserva me salvan de un apuro, otras veces me voy a comer fuera de casa, unas veces mejor, otras veces peor», «la ropa la suelo lavar a mano aunque tengo lavadora», «he tenido que ir a comprar compresas para mi mujer y no he sabido qué comprar», etcétera. Unas veces cuentan con apoyos (el 80% -mayoritariamente hijas y en menor medida hijos-) y tienen solucionado el problema. Otras veces no (20%) y los problemas se agravan: «He descuidado la casa, no puedo limpiarla, no se como ordenar la ropa, mi mujer (con alzhéimer) lo descoloca todo y ya dejo todo como ella quiere», «por respeto a mi mujer, cuando se asea yo no entro en el baño. Ella es muy pudorosa y además lo hace perfectamente». Todo esto implica inevitablemente una serie de dificultades que hay que superar aprendiendo a desarrollar competencias nuevas, por eso se hace necesaria la detección precoz de este tipo de cuidador e intentar prevenir problemas graves que puedan ocasionar actuaciones negligentes. En el diseño de cualquier intervención socioeducativa con hombres cuidadores de personas dependientes sin apoyos, familiares ni profesionales, tendremos que tener en cuenta todos los factores personales, sociales, culturales y emocionales que le rodean, hacer una valoración individualizada de aspectos como su situación personal, el cansancio percibido que le genera la tarea del cuidado, su sobrecarga, su situación económica y sus relaciones sociales a la hora de estudiar la influencia que en él tiene su red social de apoyo en cuanto a su proceso de socialización (asimilación de valores y patrones imitados de comportamiento), o por el contrario si no tiene red social de apoyo y presenta un déficit en su socialización a la hora de adquirir valores prosociales. Con todo esto tendremos los suficientes datos como para diseñar una intervención re-educativa, que puede abarcar desde la preparación de la persona para motivarla hacia el aprendizaje, hasta la intervención específica de nuevas competencias, como son: cuidados adecuados en la higiene-vestido y alimentación de una persona dependiente y cuidados hacia él mismo saludables , como son la higiene personal, el vestido y la alimentación ( compra de alimentos frescos, planificación del tiempo y administración del dinero, uso saludable y responsable del ocio y del tiempo libre del cuidador). Cuídame, hombre es un breve artículo que ha pretendido compartir una reflexión acerca de una serie de casos muy concretos: Hombres mayores sin apoyos, con dificultades para el desempeño de tareas domésticas y de cuidados en el domicilio. «Educar para la igualdad debe ser un aspecto fundamental a la hora de promover el envejecimiento activo entre nuestros mayores; siempre podremos aprender, siempre podremos mejorar».
lunes, 14 noviembre 2022 16:52
Avanzando hacia una cultura del cuidado «no sujeciones»
Categorías: Opinión
Etiquetas: cuidados , personas mayores , caídas , sujeciones
ANA URRUTIA BEASKOA PRESIDENTA DE LA FUNDACIÓN CUIDADOS DIGNOS En el modelo de cuidados español, el uso de sujeciones físicas y químicas en centros de atención a personas mayores es una práctica bastante frecuente. Los estudios realizados sobre este tema son escasos, no obstante, todos coinciden en la alta tasa de prevalencia de uso de estos dispositivos en España en comparación con otros países (en torno al 20%). Los principales motivos por los que se utilizan sujeciones en los cuidados son la prevención de caídas, o la reducción de riesgos, tanto para el propio mayor (evitar, por ejemplo, que se arranque la sonda) como para los que le rodean (evitar que moleste a otros residentes). Sin embargo, la realidad nos muestra que las consecuencias de estas técnicas pueden resultar más dañinas que las propias causas que llevan a utilizarlas, no solo para los residentes (en los que se detectan úlceras por presión, pérdida del tono muscular, incontinencias, depresión…), sino también para el propio personal, que tiene que realizar más trabajo y con un estado de tensión y estrés que, en exceso, puede desembocar en el síndrome de Burnout. Aún contemplando estos perjuicios, no existe una sensibilidad especial hacia este tema, pues la consideración de la sujeción física como un mal menor, el desconocimiento de alternativas y el vacío legal, lleva a los profesionales y, en general a la sociedad, a una normalización de este tipo de práctica con el mayor (Seegg, 2003). Se trata de un problema complejo, que se ha producido por varias causas. Una de ellas es el proteccionismo que predomina en la cultura del cuidado de nuestro país. Este proteccionismo desde el que cuidamos a las personas mayores y/o personas dependientes nos ha conducido a sobrevalorar su seguridad sobre otros aspectos de igual o mayor importancia, como puede ser su derecho a la libertad, autonomía o dignidad. Este balance sobre lo que ha de prevalecer (seguridad o derechos), en el cuidado que se ofrece, lo han realizado los profesionales y/o familiares, que, con su mejor intención, han buscado y buscan lo mejor para la persona que cuidan. No obstante, desde nuestra Fundación creemos que en esa elección la persona que más debería participar es la propia persona cuidada, y sin embargo, la realidad nos muestra que no es así. Hemos llegado a la conclusión de que esto se debe a que en España el enfoque del cuidado está centrado en la organización y no en la persona cuidada y en sus necesidades, deseos y preferencias, lo cual nos ha derivado al excesivo proteccionismo que se comentaba en líneas anteriores, a la infravaloración de los derechos de las personas frente a la seguridad, y a la concesión de un papel preponderante a los trabajadores y a las familias frente al papel del propio enfermo cuidado. Se utilizan sujeciones porque éstas se contemplan como medida terapéutica y de seguridad, aspectos que hemos hecho prevalecer sobre cualquier otro, como los riesgos y efectos secundarios que entrañan las sujeciones, o los propios derechos de las personas cuidadas, libertad, dignidad, autonomía…, generando, sin quererlo, una cultura nacional bajo la percepción de que las sujeciones son seguras y, sobre todo, necesarias para garantizar la seguridad de la persona cuidada. Desde la Fundación Cuidados Dignos, pensamos que sería necesario modificar todo el modelo de cuidado, en el cual habría que tener en cuenta las sujeciones como una práctica integrada en esa forma de cuidar que queremos transformar. Para lograr esa transformación en los centros sociosanitarios que fundamentalmente cuidan personas mayores, la Fundación Cuidados Dignos creó toda una metodología que propicia el cambio en el enfoque del cuidado, de manera que en el centro de la atención se sitúa a la persona cuidada y no a la organización. Es decir, se pasa de un Modelo Centrado en la Organización a un Modelo Centrado en la Persona, y en sus necesidades, deseos y preferencias, a un Modelo de Cuidado Individualizado. Teniendo en cuenta este nuevo enfoque, las sujeciones se consideran una necesidad del centro o de la organización, que no conoce otra manera de cuidar, y no una necesidad, ni mucho menos preferencia, de la persona cuidada. Por tanto, se busca eliminar su uso y sustituirlo por otra forma de trabajar que respete los deseos de la persona y además no le cause perjuicio alguno. Con este nuevo paradigma del cuidado se favorece el respeto, la libertad y la autonomía de la persona mayor cuidada, por lo que contribuye a cambiar, también, la percepción que se tiene actualmente acerca del colectivo de personas mayores y de las personas dependientes, llevándonos a contemplar primero sus capacidades y su potencial, en vez de su discapacidad o deficiencia. Se logra transformar, por tanto, toda la cultura de cuidado. Muchas organizaciones ya se han unido a la «Cultura No Sujeciones» y han logrado modificar su forma de cuidar, siendo tractoras del cambio del modelo de cuidado. A todas ellas nuestro mas «intenso» agradecimiento; sin ellas no sería posible lograr «dicho cambio». Aun así, todavía queda mucho trabajo por hacer… Por ello, desde la Fundación Cuidados Dignos, ansiamos promover una cultura de cuidados más empática, más generosa, que nos lleve a situar en primer lugar a la persona cuidada y no a los cuidadores, una cultura de cuidados que inculque valores como el respeto, la dignidad y la autonomía desde la más tierna infancia, en definitiva una cultura de cuidados que transforme toda la sociedad y haga de ella un lugar más respetuoso y agradable para las personas mayores, las personas dependientes y de manera general para todas las personas que reciben cuidados. Animamos a «todas las organizaciones que cuidan» a sumarse «generosamente» a este «cambio de nuestro modelo de cuidado».
lunes, 07 noviembre 2022 08:54
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jueves, 17 noviembre 2022 18:15
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