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«Quiero resucitar», el libro que da voz a los enfermos de alzhéimer
16 - 09 - 2020

«Quiero resucitar», el libro que da voz a los enfermos de alzhéimer

Categorías: Opinión

La periodista y escritora María Llovet pretende con este libro dar voz a los enfermos de alzhéimer a través de la experiencia cuidando a su padre. ANA LLOVET PERIODISTA Y ESCRITORA ¡Quiero resucitar! Palabras y «despalabras» del alzhéimer es un libro testimonial, publicado en marzo de 2020 por Editorial San Pablo, que escribí a raíz de la experiencia vivida junto a mi padre, aquejado de esta enfermedad hasta su fallecimiento, hace seis años. La idea del libro surgió en el preciso momento en que empecé a detectar lo que yo llamo las «despalabras» del alzhéimer, ese lenguaje en descomposición, en principio ininteligible, tan característico en los afectados por esta dolencia. Cuando escuché su primera «despalabra» supe sin duda alguna que él estaba intentando denodadamente comunicarse conmigo, con nosotros, su familia, y que se hacía necesario escucharle con oídos nuevos, sin prejuicios, para poder seguir comunicándonos con él, para entender lo mucho que tenía que contarnos. Así que poco a poco fui tomando nota de esas «despalabras» con la idea de estructurar el libro en torno a ellas y de darle voz a los enfermos de alzhéimer, de contarle al mundo que sienten, que se emocionan y que su capacidad de comunicación y de emoción existe a pesar de todo. En el proceso de escritura, este ejercicio de describir las «despalabras» de mi padre y el desarrollo de su dolencia fue convirtiéndose en un juego de espejos en el que acabé por descubrir mi propio reflejo en sus expresiones. Por eso es un libro instropectivo en el que también narro nuestro acercamiento definitivo como padre e hija, y en el que asimismo hay profundas reflexiones acerca de las relaciones familiares, la vida y la muerte, la trascendencia, la enfermedad y cómo nos enfrentamos a ella y nuestro poder, o no, de resiliencia. ¡Quiero resucitar! es un libro a corazón abierto que habla de compasión, de entrega, de amor y también de sufrimiento. De cómo escuchar el dolor y encontrar la oportunidad de crecimiento, de transformación, de “resurrección” en situaciones donde parece que en principio no puede haber nada bueno. Pero no es un libro de autoayuda, es un testimonio en el que muchos pueden verse reflejados y que espero ayude a otras personas en su vivencia junto a un enfermo de alzhéimer. Mi idea siempre ha sido honrar a aquellos que lo sufren, darles voz, e inspirar en lo posible a las personas que se comprometen en su cuidado. ¿Y en tu caso? ¿Cuáles son las «despalabras» que escuchaste o que escuchas de labios de tu familiar afectado por alzhéimer? Compártelas y sigamos entre todos dándole voz al alzhéimer.

viernes, 04 noviembre 2022 15:06

«Quiero resucitar», EL libro que da voz a los enfermos de Alzhéimer
16 - 09 - 2020

«Quiero resucitar», EL libro que da voz a los enfermos de Alzhéimer

Categorías: Reportajes

La periodista y escritora María Llovet pretende con este libro dar voz a los enfermos de alzhéimer a través de la experiencia cuidando a su padre. ANA LLOVET PERIODISTA Y ESCRITORA ¡Quiero resucitar! Palabras y «despalabras» del alzhéimer es un libro testimonial, publicado en marzo de 2020 por Editorial San Pablo, que escribí a raíz de la experiencia vivida junto a mi padre, aquejado de esta enfermedad hasta su fallecimiento, hace seis años. La idea del libro surgió en el preciso momento en que empecé a detectar lo que yo llamo las «despalabras» del alzhéimer, ese lenguaje en descomposición, en principio ininteligible, tan característico en los afectados por esta dolencia. Cuando escuché su primera «despalabra» supe sin duda alguna que él estaba intentando denodadamente comunicarse conmigo, con nosotros, su familia, y que se hacía necesario escucharle con oídos nuevos, sin prejuicios, para poder seguir comunicándonos con él, para entender lo mucho que tenía que contarnos. Así que poco a poco fui tomando nota de esas «despalabras» con la idea de estructurar el libro en torno a ellas y de darle voz a los enfermos de alzhéimer, de contarle al mundo que sienten, que se emocionan y que su capacidad de comunicación y de emoción existe a pesar de todo. En el proceso de escritura, este ejercicio de describir las «despalabras» de mi padre y el desarrollo de su dolencia fue convirtiéndose en un juego de espejos en el que acabé por descubrir mi propio reflejo en sus expresiones. Por eso es un libro instropectivo en el que también narro nuestro acercamiento definitivo como padre e hija, y en el que asimismo hay profundas reflexiones acerca de las relaciones familiares, la vida y la muerte, la trascendencia, la enfermedad y cómo nos enfrentamos a ella y nuestro poder, o no, de resiliencia. ¡Quiero resucitar! es un libro a corazón abierto que habla de compasión, de entrega, de amor y también de sufrimiento. De cómo escuchar el dolor y encontrar la oportunidad de crecimiento, de transformación, de “resurrección” en situaciones donde parece que en principio no puede haber nada bueno. Pero no es un libro de autoayuda, es un testimonio en el que muchos pueden verse reflejados y que espero ayude a otras personas en su vivencia junto a un enfermo de alzhéimer. Mi idea siempre ha sido honrar a aquellos que lo sufren, darles voz, e inspirar en lo posible a las personas que se comprometen en su cuidado. ¿Y en tu caso? ¿Cuáles son las «despalabras» que escuchaste o que escuchas de labios de tu familiar afectado por alzhéimer? Compártelas y sigamos entre todos dándole voz al alzhéimer.

lunes, 24 octubre 2022 14:22

Consejos de fisioterapia. ¿Frío o calor?
01 - 06 - 2020

Consejos de fisioterapia. ¿Frío o calor?

Autora: Esther María Fonseca García. Fisioterapeuta CRE Alzheimer Consejos de fisioterapia. ¿Frío o calor? Introducción Como fisioterapeuta habré recibido esta pregunta cientos de veces ¿”qué es mejor que me ponga frío o calor?, “¿Me viene bien la manta eléctrica para el dolor de cuello?” “¿Puedo ponerme la bolsa de guisantes congelados en la rodilla? ,“yo alterno calor y frío…” …. Y en el periodo de confinamiento estas dudas han ido en aumento en toda la población en general, de ahí que he decidido crear esta publicación para el blog del CREA para intentar aclarar, de una manera global, cuando aplicar frío y/o calor en una lesión de una manera efectiva y positiva para una patología. Frío y calor: una terapia muy antigua Es cierto que la Crioterapia (aplicar frío) o la termoterapia (aplicar calor) en una lesión son técnicas muy antiguas pero tremendamente efectivas, que teniendo en cuenta el tipo de lesión nos pueden ayudar mucho en su desarrollo posterior así como evitar el uso «instintivo de medicamentos que pueden ayudar a aliviar los síntomas. El frío y el calor en una lesión calman el dolor pero hay que tener claro cuando aplicar a cada lesión, dependiendo también un factor importante como es el tiempo que ha transcurrido desde que se ha producido. Por regla general la Crioterapia o aplicación de frío se aplica en las lesiones recientes o que están en fase de inflamación aguda y la Termoterapia o aplicación de calor en lesión de carácter crónico o muscular. Aclaraciones: 1.- La aplicación de termoterapia (calor) o crioterapia (frío) no constituyen por sí solos un tratamiento, pero si son de gran ayuda como complemento terapéutico, ya que además los pacientes, por regla general, se lo pueden aplicar ellos mismos en casa. La única condición para aplicarlo es saber en qué caso poner frío o poner calor y las indicaciones individualizadas que dará el fisioterapeuta para cada uno de ellos. 2.- El uso de calor o frío va a estar condicionado por la patología del paciente. Debemos recordar que los efectos fisiológicos que produce el frío son distintos a los que produce el calor, por lo que los emplearemos en distintas circunstancias. 3.- En geriatría, y en especial en personas con demencia (y otras afectaciones neurológicas), muchas veces está afectada la sensibilidad del paciente: es decir, no nos dirá si se quema (porque no lo siente), de ahí que hay que tener especial precaución en estas personas e ir siempre progresivamente aumentando el tiempo de aplicación de frío y calor y revisar una vez quitadas por si apareciese alguna rojez que no desaparezca acabo del tiempo; Si fuera así podríamos haber creado una quemadura tanto por frío como por calor y necesitaríamos acudir a personal de enfermería para que nos aconsejase el mejor tratamiento. Aplicación de frío: crioterapia Generalidades de la crioterapia: Se suelen utilizar bolsas de hielo en áreas de dolor, inflamación o espasmos: hielo triturado en una bolsa plástica, bolsa de vegetales congelados (guisantes) o paquete reutilizable de hielo comercial (“coldpack”). Se aplica cuando la lesión acaba de producirse o durante la fase inflamatoria, es decir, como mucho durante los primeros tres días después de una lesión. Forma de aplicación: Colocarlo sobre el área afectada envuelta en una toalla o sabanilla durante unos 20 minutos por sesión. Si la lesión es reciente recomendamos un mínimo de tres aplicaciones de veinte minutos de frío si lo tolera el paciente. Entre cada aplicación deberán transcurrir al menos dos horas y siempre deberemos comprobar al finalizar la aplicación y a la hora que la zona no se ha dañado. Al aplicar hielo estamos reduciendo la inflamación, evitando que se acumulen sustancias oxidativas e impidiendo la muerte de las células que se encuentran cerca de la lesión. ¿En qué lesiones se puede aplicar el hielo? Se puede aplicar frío durante los primeros tres días en caso de: sobrecarga, rotura de fibras, golpe, esguince, luxación, fractura, tendinitis. ¿Cuándo NO debo ponerme frío? Después del período de inflamación aguda, es decir, después de tres días de realizar la lesión, porque se retrasaría el tiempo y la calidad de reparación del tejido. Salvo indicación expresa del fisioterapeuta no se debe poner frío antes de hacer ejercicio: el frío tiene un efecto sedante, y si se aplica frío la zona antes de hacer un ejercicio quedaría anestesiada y podríamos lesionarnos. Además, el frío hace que el tejido se vuelva menos elástico y pierda fuerza. Si sufres de hipersensibilidad al frío. Existen personas alérgicas al frío, que llegan a tener reacciones en la piel graves si lo utilizan. Tampoco en casos de vasoespasmos, problemas circulatorios o problemas cardíacos graves diagnosticados. Precauciones que hay que tomar al utilizar frío en una lesión Nunca usar directamente el hielo sobre la piel. Siempre utiliza una toalla o tela entre el emisor de frío (coldpack-gisantes) y la piel del paciente. Nunca superar los 40 minutos de aplicación, ya que podríamos crear una parálisis por frío y quemaduras cutáneas. Aplicación de calor: termoterapia Generalidades: Se aplica cuando ya ha pasado la fase inflamatoria mencionada antes (tres días tras la lesión). El tiempo de aplicación será aproximadamente de 20 minutos. Al aplicar calor se produce un aumento de sangre en la zona, una disminución de la presión arterial y un efecto sedante por la relajación muscular y alivio de la fatiga muscular. Existen diferentes métodos de aplicación de calor: mantas eléctricas, bolsas de calor (hotpack),sacos de semillas, fangos, parafina, lámpara de infrarrojo, etc. En todos estos casos el calor que se produce es superficial. ¿En qué lesiones me puedo aplicar calor? Se aplica calor después de los primeros tres días en caso de: contracturas, lesiones por esfuerzo, mala postura. ¿Cuándo NO debo ponerme calor? Si hay una inflamación, es decir, si la zona está caliente, enrojecida e hinchada. Durante los tres primeros días tras un golpe, esguince o fractura. En casos de anestesia o alteración de la sensibilidad (deberemos tener especial cuidado por el riesgo de quemaduras). Procesos infecciosos, cardiopatías descompensadas, ni en caso de alteraciones de la tensión arterial como en hipotensión grave. Precauciones que hay que tomar al utilizar calor en una lesión: Se debe tener cuidado a la hora de aplicar el calor, ya que podemos quemar nuestra piel sin darnos cuenta. Tenemos que notar calor intenso pero agradable y se recomienda revisar la zona para comprobar que no se ha producido ninguna quemadura. Baños de contraste (frío y calor simultáneamente) Se denominan «baños de contraste» a la alternancia dentro del tratamiento de recuperación para una lesión de baños de agua caliente junto con baños de agua fría de manera estructurada, adecuada y orientada a la lesión. ¿En qué lesiones me puedo aplicar baños de contraste? Es una herramienta útil para mejorar la recuperación de fracturas y tras la inmovilización con vendajes o escayolas; Existen varias formas de realizarlo, yo recomiendo: Empezar siempre con baño de agua caliente (38-40 grados) Alternar frío (10-20 grados) y calor (38-40 grados) (3′ en agua caliente y 1′ en agua fría, hasta completar los 15′) Terminando con baño de agua caliente. Terapia máximo de 15 minutos de duración ¿En qué lesiones debo aplicar baños de contraste? Esguinces o inflamaciones de tobillo después de 48/72 horas aplicación de frío en dicha lesión. Edema producidos en pies o manos Recuperación / Rehabilitación de fracturas Después de periodos de aplicación de vendajes fijos o escayolas Recomendaciones generales del frío y el calor Aunque algunas ya las he nombrado, prefiero resumiros una serie de recomendaciones a la hora de aplicar frío y calor en una lesión para evitar inconvenientes : No suministrar directamente frío en una lesión o enfermedad de la piel (Síndrome Raynaud) o con herida / infección . Nunca poner directamente hielo sobre la piel directa(Toallas, bolsas de hielo, baños de agua…). Evitar Crioterapia durante periodos que superen los 20 minutos / cada 2 horas. Aplicar Termoterapia durante periodos máximos de 20 minutos / cada 2 horas. No debemos aplicar calor si la temperatura del cuerpo es alta o con fiebre. Riesgo de mareo o desmayos. Evitar poner calor directamente sobre la piel por riesgo de quemaduras (Bolsas de agua, baños…). No aplicar calor en personas con hipertensión o en zonas con tumores malignos. Espero haber aclarado un poco el tema… Ahora, ¡a poner en práctica estos consejos!

lunes, 31 octubre 2022 17:29

Pautas de autocuidado en el confinamiento con un familiar con demencia.
22 - 04 - 2020

Pautas de autocuidado en el confinamiento con un familiar con demencia.

Categorías: Recomendaciones

Autora:Noelia González Rabanillo. La situación actual que vivimos de confinamiento debido a la alarma sanitaria generada por el coronavirus complica aún más el cuidado de una persona con demencia. Por eso, consideramos importante ofrecer unas pautas de autocuidado dirigidas al cuidador para que sea menor el riesgo de verse desbordados por la situación. Tenemos siempre que tener claro que cualquier consejo o recomendación debe adaptarse a la situación particular de cada persona enferma y de cada familia. – Es fundamental que la persona cuidadora se cuide a sí misma para mantener su propia salud y así poder seguir atendiendo de forma adecuada a su familiar. Debe mantener hábitos saludables (alimentación sana y a sus horas, mantener un ritmo de sueño, realizar ejercicio físico…). Es necesario que tengamos claro que “Cantidad de cuidados no equivale a calidad de cuidados”. Si el cuidador es capaz de cuidarse en el plano físico, emocional y social, cuidará mejor de su familiar ya que lo que éste realmente necesita es una persona con salud y energía a su lado. – Es conveniente que organice su tiempo incluyendo la realización de actividades gratificantes. Programe su tiempo y deje espacios para su ocio y respételos siempre que sea posible. Dedique este tiempo a realizar todas aquellas actividades que le hagan sentirse bien leer, pintar, coser, escuchar música… el ocio es algo personal. – No abandone las relaciones sociales ni siquiera en estos momentos de aislamiento, proporcionan experiencias positivas y favorecen el bienestar emocional. Comparta su situación con otras personas cercanas o incluso que tengan el mismo problema. Aproveche todo lo que nos ofrecen las nuevas tecnologías. – Reconocer los propios límites, el no hacerlo puede llevar a un desgaste físico y psíquico. Debe ser capaz de poner límite en la cantidad de cuidado que presta y si cuenta con algún miembro más de la familia en casa delegar tareas. No debe exigirse demasiado ni querer solucionar todos los problemas al momento. La calma es su mejor aliada. – Mantener actividades que pueda compartir con su familiar. Realizar actividades compartidas, que hagan a ambos estos momentos más agradables y llevaderos como escuchar música, mirar álbumes de fotos, ver películas, realizar tareas sencillas como doblar calcetines o separar monedas, leer libros en voz alta, realizar pasatiempo… El cuidador se sentirá gratificado y mejorará la autoestima de la persona enferma. – Tener unos horarios y rutinas. Mantener un cierto orden en la realización de actividades con la persona enferma puede minimizar sus alteraciones conductuales y del sueño. Algunas de nuestras rutinas diarias se han visto completamente alteradas por lo que debemos generar rutinas nuevas. Planifique los cuidados. Será más fácil solucionar imprevistos. Aprenda a simplificar las tareas para que supongan un menor esfuerzo, intentar hacer más sencillo un desempeño tan complicado. Marcarse prioridades, solucionando los problemas uno a uno. Ser realista y no pretender hacer más de lo que es posible. – Saber reconocer las emociones y sentimientos negativos. Es necesario reconocer como algo normal todos esos sentimientos negativos que nos abordan (culpa, temor, tristeza…). Los sentimientos negativos existen y es importante no esconderlos ni ignorarlos, es mejor compartirlos. Utilizar el sentido del humor y buscar el lado positivo de las situaciones complicadas. – Saber valorar su esfuerzo, apreciar su labor y premiarse por lo bien que cuida a su familiar.

miércoles, 02 noviembre 2022 10:09

Pautas para adaptar el domicilio: ofrecer seguridad y prevenir caídas
20 - 04 - 2020

Pautas para adaptar el domicilio: ofrecer seguridad y prevenir caídas

Autoras: Irene González Mella, Rocío Molás Robles, Natalia Rosillo Carretero y Rocío Valle Bermejo. Las personas con demencia y sus familiares se enfrentan a una situación excepcional, en la que la convivencia en el domicilio puede resultar difícil de gestionar. La modificación del entorno puede ser fundamental para garantizar la seguridad de nuestros mayores y facilitar la convivencia con sus familias. Es necesario tener en cuenta que las necesidades de adaptación serán diferentes en función de los domicilios y el estadio de la demencia en el que se encuentre su familiar. Os ofrecemos una serie de recomendaciones que os pueden servir para generar ideas sobre seguridad y convivencia. En primer lugar es importante crear un ambiente agradable en el domicilio y evitar el exceso de estímulos auditivos y visuales a los que se expone la persona con demencia. Si optamos por poner una música agradable debemos evitar otros sonidos, como la lavadora o la televisión. También es importante cuidar la iluminación y evitar zonas poco iluminadas, podemos optar por colocar luces suaves fijas y paliar la desorientación nocturna. Para favorecer una buena orientación, podemos colocar carteles en las puertas que indiquen de qué habitación se trata, o utilizar calendarios y relojes en las principales habitaciones. También podemos favorecer la localización de elementos, colocando pequeñas pegatinas en los elementos que utilice la persona con demencia y evitando el exceso de elementos en los armarios. Existen elementos tecnológicos que nos pueden ayudar a favorecer la seguridad en el domicilio, como utilizar teléfonos inalámbricos, evitando así los cables, tener un avisador acústico del portero automático o pastilleros con una alarma que nos recuerde cuando tenemos que tomarnos la pastilla. En algunos casos puede ser de utilizad el uso de dispositivos de cámara de vigilancia cuando no podemos estar permanentemente a su lado, permiten prestar ayuda nocturna si nuestro familiar duerme en otra habitación y se levanta desorientada o acude al baño. Esto permite la supervisión diurna mientras estamos en otras zonas de la casa haciendo tareas en las que no puede participar. Algunos servicios pueden garantizar un seguimiento de nuestros mayores, como el servicio de teleasistencia, que en estos momentos puede darnos tranquilidad y ofrecer un apoyo extra ante la situación de estancia en el domicilio.A pesar de ello, es importante la comunicación telefónica diaria para favorecer el contacto con su red social y familiar y paliar en lo posible la soledad. Debemos intentar reducir al máximo los riesgos que pueden provocar accidentes domésticos: Evitar tener al alcance productos tóxicos de limpieza y separarlos de las zonas donde guardemos alimentos. Retirar objetos punzantes haciendo hincapié en la cocina. Proteger u ocultar en caso de necesidad llaves de paso de luz, agua o gas. Cerrar ventanas y balcones en momentos que no estén acompañados. Evitar el acceso a los radiadores. Limitar el acceso a algún espacio que pueda ser peligroso para ellos, bloqueando o cerrando puertas. Retirar o tapar espejos en caso de que resulten disruptivos para la persona con demencia. Es importante hacer una mención especial a la prevención de caídas en el domicilio, por ello os dejamos unas recomendaciones básicas: Eliminar obstáculos que dificulten el paso tales como muebles, alfombras y felpudos, objetos varios, objetos de decoración, cables de lámparas, teléfonos… quedando el camino libreen zonas de paso, pasillos, habitaciones de más uso y entradas. Eliminar mobiliario inestable o con ruedas sin freno, y mobiliario que resulten muy bajos en altura y dificulten la transferencia de levantarse y sentarse. Evitar suelos irregulares, con desniveles (en caso de existir señalarlos correctamente con tiras adhesivas reflectantes y antideslizantes), resbaladizos y deslizantes. Evitar el uso de abrillantadores o cera y el suelo mojado. Se podrá valorar el uso de alfombrillas antideslizantes o colocar cinta de doble cara para fijarlas al suelo en zonas con humedad como el baño o cocina. En el baño colocar una alfombrilla antideslizante junto a la bañera para una salida y entrada segura; colocar tiras antideslizantes en la bañera/ducha; instalar asideros de apoyo fijo en las paredes de la ducha. Colocar todos los objetos de los armarios a la altura de la mano evitando tener que subirsea sillas, muebles o escaleras con el fin de alcanzar algo que está en un nivel superior. Utilizar calzado cerrado que sujete bien el pie con suela rugosa de goma antideslizante, evitando sandalias o chanclas, y evitando caminar descalzo o en calcetines. Utilizar los dispositivos visuales (gafas) o auditivos (audífonos) indispensables que suplenel déficit visual y auditivo previniendo accidentes derivados de ese déficit. Es importante explorar todo el entorno antes de iniciar cualquier movimiento viendo que todo esté en orden para evitar situaciones como choque con objetos, caídas… Favorecer una postura correcta cuando la persona está sentada durante periodos más largos, en un sillón con respaldo alto y reposabrazos. La cadera, rodillas y tobillos deben estar en ángulo de 90º, evitando asientos bajos que dificultan la incorporación. Esta medida es útil para todo tipo de asientos e inodoros.

miércoles, 02 noviembre 2022 10:11

Confinamiento en la población de edad avanzada: impacto psicológico en las personas con demencia.
07 - 04 - 2020

Confinamiento en la población de edad avanzada: impacto psicológico en las personas con demencia.

Rosa Redolat Iborra Catedrática de Psicobiología. Universitat de València. En un momento en que frente a la pandemia originada por el coronavirus COVID19 nos enfrentamos a múltiples desafíos (a nivel socio-sanitario, económico y personal) es importante intentar entender cómo esta situación está afectando a la población de mayor edad y, especialmente, a las personas con demencia. Los indicadores demográficos recogidos en el informe “Un perfil de las personas mayores en España 2020” muestran el claro envejecimiento de la población en nuestro país, con un 19,3 % de personas mayores de 65 años. Según datos del INE casi 5 millones de personas viven solas en España y de ellas más de 850.000 tienen 80 o más años. El coronavirus ha impactado en nuestra sociedad justo en el momento en que hay más gente aislada. La cuarentena puede exacerbar dicho sentimiento de soledad, al que pueden sumarse sentimientos de incertidumbre, desesperanza y tristeza. Aunque el coronavirus también afecta personas jóvenes, y los datos lo evidencian cada día más, los mayores parecen ser especialmente vulnerables por diferentes factores (pérdida de familiares o amigos, deficiencias sensoriales, soledad, menor acceso a la información, enfermedades crónicas, deterioro cognitivo…). Muchas voces críticas argumentan que el posible beneficio de la cuarentena masiva debería contraponerse a su posible impacto tanto a nivel socio-económico (con el daño al tejido productivo y las consecuencias asociadas) como psicológico (se ha descrito en esta situación un incremento en los problemas de salud mental, estrés posttraumático, insomnio, e incluso aumento en el número de suicidios…). En un artículo publicado el 26 de Febrero de 2020 en la revista médica “The Lancet” se revisaba la literatura acerca los posibles efectos de la cuarentena, resaltando la idea de que el autoaislamiento puede tener un notable impacto psicológico, al que se une la sensación de pérdida de libertad, la incertidumbre sobre lo que puede ocurrir, y la separación de nuestros seres queridos. Entre los factores que pueden modular el impacto de la cuarentena se destacan en esta revisión su duración (que va ser más larga de lo esperado), los estresores asociados, el miedo a la infección, el acceso a las necesidades básicas y las políticas de salud pública. Ante esta situación, y dado que en este momento las alternativas son pocas, quizá debamos centrarnos en cómo minimizar los efectos del confinamiento. Parece absolutamente necesario que las personas mayores con demencia sigan con el periodo de aislamiento que sin duda va a interrumpir también su vida cotidiana. Podemos preguntarnos por qué resulta tan difícil para las personas con demencia cumplir con las condiciones que nos impone a todos el confinamiento. Algunas razones parecen más obvias y ya han sido apuntadas en diversas publicaciones (la alteración de las rutinas, menor contacto con familiares, falta de información sobre las medidas y recomendaciones adoptadas…) Por otra parte, en general los pacientes con demencia tienen una edad avanzada y presentan muchas enfermedades crónicas que les hacen más vulnerables a posibles complicaciones causadas por la infección. Las personas con demencia observan cambios en la situación que les rodea que les resultan difíciles de entender y pueden captar también cambios emocionales en sus cuidadores y familiares. El papel de los cuidadores es ahora más fundamental que nunca,proporcionando seguridad y confort a las personas que cuidan. Para paliar el efecto del confinamiento se han propuesto diferentes estrategias, destacando la importancia de mantenerse activo tanto a nivel cognitivo como físico. A nivel cognitivo estimular el cerebro puede tener efectos positivos sobre el propio paciente y sus cuidadores, reduciendo el estrés y mejorando el estado emocional. A nivel físico se plantea la necesidad de seguir activos, aún con las limitaciones que nos impone el no poder salir a la calle y tener que realizar las actividades en un entorno más limitado. La OMS añade además algunos consejos dirigidos a la población mayor teniendo en cuenta que los que están aislados o padecen algún tipo de deterioro cognitivo pueden estar todavía más estresados, ansiosos o agitados durante la cuarentena. Por ello se recomienda reforzar las redes de apoyo práctico y emocional involucrando a todos los miembros de la familia e implementando medidas que protejan a nuestros mayores del estrés psicológico. En una carta publicado en la revista médica “The Lancet” el pasado 30 de Marzo de 2020 con el título “Dementia care during COVID-19” los autores enfatizan la idea de que ante la pandemia debemos poner en marcha todos los recursos posibles para evitar que quede comprometida la calidad de vida de las personas con demencia y de sus cuidadores y que se vean golpeados doblemente por la propia demencia y por el COVID19. Se puede finalizar esta pequeña aportación con una mirada más positiva. Aunque la cuarentena va a ser un periodo duro y difícil para todos, especialmente para la población más vulnerable, también nos puede traer algún beneficio. La psicóloga Elisa Epel sugiere que este periodo de confinamiento puede verse como una oportunidad para ser más amables con nosotros mismos y los que nos rodean, enfatizando los lazos personales. Debemos reconocer que la ansiedad es frecuente y en muchos casos compartida por lo que hay que potenciar el apoyo emocional. Estas reflexiones nos obligan a poner en valor inestimable papel de los cuidadores y de todas aquellas personas que diariamente se ocupan de nuestros mayores en sus propias casas, centros de día, residencias y hospitales. En definitiva, como se afirma en la reciente revisión en la revista “The Lancet” los efectos psicológicos de la cuarentena van a ser de amplio espectro, sustanciales y duraderos. Hay que tener en cuenta que existen pocos estudios sobre el confinamiento total de ciudades, o incluso países enteros, como está ocurriendo en la situación actual. Si la cuarentena se considera inevitable, desde los poderes públicos deberían implementarse las medidas necesarias para minimizar su impacto en la población más vulnerable, incluyendo a las personas con demencia. Y a nivel individual cada uno debería aportar soluciones desde su experiencia personal y profesional. Como afirmaba recientemente una cuidadora, debido a que estamos en una crisis sin precedentes “no disponemos de una hoja de ruta para esto” y será labor de todos enfrentarla del mejor modo posible.

viernes, 04 noviembre 2022 15:10

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