Últimos artículos

Listado de artículos

luns, 21 novembro 2022 10:49

Contido con Blog Cre Alzheimer Opinión

Eliminar

.

06 - 04 - 2016

Síndrome de Burn-Out aplicado al alzhéimer

Categorías: Opinión

ANTONIO DOMÍNGUEZ LUQUE ESPECIALISTA EN NEUROCIENCIAS DE AFA ANTEQUERA Y COMARCA

martes, 15 novembro 2022 09:56

16 - 03 - 2016

La actividad física en la prevención de la demencia

Categorías: Opinión

SARA LLAMAS, ISRAEL CONTADOR, ALBERTO VILLAREJO, DAVID LORA Y FÉLIX BERMEJO-PAREJA SERVICIO DE NEUROLOGÍA, HOSPITAL UNIVERSITARIO ’12 DE OCTUBRE’, MADRID. DEPARTAMENTO DE PSICOLOGÍA BÁSICA, PSICOBIOLOGÍA Y METODOLOGÍA. UNIVERSIDAD DE SALAMANCA La cohorte española NEDICES, acrónimo en inglés de Neurological Disorders in Central Spain, es un estudio poblacional prospectivo, basado en censo de tres áreas (dos en Madrid y una en Arévalo -Ávila), que evaluó el estado de salud y varias enfermedades neurológicas (ictus, demencia, Parkinson, temblor) en 5.278 personas de 65 y más años en 1994–1995 (estudio basal) con datos de seguimiento hasta 2008, obteniendo su fecha de mortalidad y las causas de la misma. Los participantes accedieron a ser evaluados mediante un consentimiento informado y cumplimentaron un amplio cuestionario demográfico, de salud, estilo de vida, enfermedades y medicamentos tomados. Sus enfermedades neurológicas fueron diagnosticadas en dos fases: cribado (test) y subsiguiente estudio por neurólogos. En 1997-8 se realizó otra evaluación completa de la cohorte que vivía y aceptó ser entrevistada, detectando la incidencia de enfermedades neurológicas citadas (e.g., demencia y enfermedad de Alzheimer). Recientemente, un grupo de investigadores del equipo NEDICES han demostrado que los ancianos que hacían actividad física de cualquier intensidad, comparados con el grupo de sedentarios, tenían un riesgo estadísticamente inferior de sufrir demencia a los tres años de seguimiento (incidencia: 134 casos nuevos), después de ajustar los resultados por otras variables (edad, sexo, enfermedades y estilo de vida). La evaluación de la actividad física habitual se realizó mediante una versión modificada del cuestionario de Rosow-Breslau, que permitió clasificar a los participantes según su actividad física en sedentarios frente a aquellos que realizaban una actividad física (leve, moderada o intensa). En otras palabras, realizar ejercicio físico es un factor de protección del desarrollo de demencia, que se presentaba con mayor frecuencia en los sedentarios frente a los que hacían actividad física regular. Además, su incidencia disminuía conforme la intensidad de esta actividad (a mayor ejercicio físico, menos casos de demencia), aunque esta disminución no alcanzó la significación estadística. Los resultados han sido publicados en un número especial de la prestigiosa revista ‘Journal of the International Neuropsychological Society’. Estos hallazgos se suman a los encontrados en otros estudios, realizados principalmente en los países desarrollados, lo cuales nos indican que realizar ejercicio físico regular es una actividad que protege de enfermedades cardiovasculares y cerebrales (demencia y enfermedad de Alzheimer). Esto haría cierto el dicho de «lo que es bueno para el corazón es bueno para el cerebro», una verdad que es aplicable a las personas mayores (de 65 y más años) según el estudio. La explicación de este hecho, que es compleja y está fundamentada en diferentes mecanismos neurobiológicos (mejoras en la plasticidad cerebral, disminución estrés oxidativo, promoción de vascularización y neurogénesis, reducción de procesos de inflamación y factores de riesgo cardiovascular entre otros), se ha observado también en animales de experimentación. En suma, la demencia y la enfermedad de Alzheimer se pueden prevenir (obviamente, solo en cierta medida) con la actividad física regular. Fuente: Journal of the International Neuropsychological Society (2015), 21(10), 861–867.

domingo, 06 novembro 2022 10:26

10 - 03 - 2016

Mediación: un recurso para la familia ante el alzhéimer

Categorías: Opinión

ANA BELÉN MIGUEL CORREDERA Y FRANCISCO IGLESIAS MIRANDA PSICÓLOGOS Y MEDIADORES DE MUNDOMEDIACIÓN La aparición del alzhéimer, al igual que otras enfermedades, supone reajustes en los esquemas y roles familiares que no siempre se consiguen fácilmente. En ocasiones la diferencia de criterios entre el enfermo y la familia, o entre los miembros de la familia generan un conflicto añadido al desarrollo de la enfermedad. En este contexto, la mediación es un recurso eficaz, rápido y económico, para resolver las diferencias y llegar a acuerdos beneficiosos para todos donde todos participan. Cuando aparece el alzhéimer en la vida de una persona, su futuro se desdibuja y las reacciones de su familia y entorno pueden ser muy diversas; la incredulidad, la sorpresa, la negación, la protección y la sobreprotección son algunas de estas respuestas cuyas diferencias radican en las características y estilos de cada uno y de cada familia, así como de la percepción individual y subjetiva de las necesidades a las que hay que dar respuesta dadas las circunstancias. Estas diferencias pueden ser gestionadas de forma adecuada o, por el contrario, convertirse en un nuevo conflicto, y es ahí donde la mediación familiar se presenta como un recurso de gran utilidad y eficacia. La mediación es la intervención de un tercero profesional, imparcial, sin capacidad de decisión, que acompaña a las personas que, ante una situación de conflicto, quieren llegar a acuerdos aunque encuentren obstáculos para ello, es voluntaria y confidencial, y se basa en el respeto a la capacidad de decidir de las personas sobre su propia vida y la de su familia. La mediación ha demostrado sus beneficios desde hace años en asuntos como divorcios, herencias, empresas familiares y, desde hace tiempo, también es aplicada a situaciones de dependencia y discapacidad. Sus ventajas pasan por ser una fórmula rápida, pues es una intervención centrada en aspectos muy definidos que hay que resolver, y para la que no se necesitan muchas sesiones, el mediador acompaña y favorece que se dé un proceso equilibrado donde todos participan y el acuerdo se construye entre todos, acuerdo estable y duradero, pues no es impuesto y es más sencillo responsabilizarse de aquello en lo que se ha participado, además la mediación es considerablemente más barata que otras fórmulas y existen muchos servicios e instituciones que ofrecen mediación gratuita o en base a los ingresos de la familia. Cuando el asunto a mediar tiene que ver con un enfermo de alzhéimer es importante que todas las partes cuenten con una información objetiva y veraz de la enfermedad y de los aspectos legales ligados a ella, haciendo que las decisiones pactadas sean viables. Por otro lado, en mediación se promueve que la persona enferma decida sobre los aspectos de su propia vida, de sus cuidados presentes y futuros, favoreciendo la autodeterminación y la autonomía en la primera fase de la enfermedad. Cuando la enfermedad avanza, permite a los familiares la gestión positiva de las diferencias que surgen sobre las decisiones a tomar respecto al enfermo, dándose una oportunidad para alcanzar acuerdos que repercutan en el bienestar de toda la familia.

domingo, 06 novembro 2022 10:28

09 - 03 - 2016

La documentación sanitaria. Las historias clínicas (II)

Categorías: Opinión

LUIS ALFONSO CAMBRE MARTÍN DOCUMENTALISTA Todos entendemos el archivo como el lugar donde se guardan los documentos. Pero esta visión es un poco limitada, ya que respondería a un almacén de papeles más que a un archivo. Antonia Heredia en su obra Archivística General: teoría y práctica define el archivo de la siguiente manera: «Archivo es uno o más conjuntos de documentos, sea cual sea su fecha, su forma y soporte material, acumulados en un proceso natural por una persona o institución pública o privada en el transcurso de su gestión, conservados, respetando aquel orden, para servir como testimonio e información para la persona o institución que la produce, para los ciudadanos o para servir de fuentes de historia». Los archivos clínicos son aquellos que custodian, tratan y distribuyen las historias clínicas de uno varios centros sanitarios. Tenemos que indicar que antes de que una historia clínica pase al archivo, debe someterse a un tratamiento intelectual mediante el cual se deben consignar datos básicos como es la información correspondiente al paciente: nombre, apellidos, fecha de nacimiento y número de historia clínica. Este último dato es el que nos va servir, entre otras cosas, para ordenar nuestra HC dentro del archivo. Una vez identificada la documentación e introducida en su carpeta (dando lugar a la historia clínica), se llevará al archivo (entendido como lugar físico) donde será almacenada y custodiada. La ordenación se hará empleando el número de historia. Esto será en el caso de la historia clínica en formato papel. Pero como la digitalización documental también ha llegado al ámbito sanitario, tendremos además que custodiar las historias digitales. Están serán gestionadas mediante sistemas integrales de gestión documental (bases de datos) que nos garanticen su almacenamiento, custodia, acceso y distribución. Es más, en este caso, el nivel de seguridad deberá ser mucho más alto que en el caso de las historias en papel debido al fácil acceso vía internet a todo tipo de redes, tanto particulares como privadas. Respecto a la ordenación de las historias digitales, es un aspecto del que no tenemos que preocuparnos ya que, gracias a las bases de datos, podemos acceder a ellas mediante diferentes parámetros de búsqueda, por lo que el acceso es rápido y sencillo. Vamos a nuestra consulta con el especialista y en la consulta vemos nuestra HC llegada del archivo. Nos encontramos ante otra de las funciones del archivo, la distribución. El archivo se ha de encargar de atender las peticiones llegadas desde el centro sanitario de las historias necesarias para atender las consultas. En el caso de las historias en papel, el archivo se encargará de hacerlas llegar al centro sanitario de forma que estén dispuestas en las consultas a la hora necesaria. En centros de gran envergadura como son los hospitales, los archivos suelen estar situados en polígonos industriales, y son gestionados por empresas privadas. Por ello la empresa adjudicataria del servicio debe ser responsable de llevar las historias a la hora necesaria. Pero siempre pueden surgir contratiempos: atascos, averías… por ello, mediante la digitalización de la historia clínica, no es necesario el transporte de la misma: el profesional sanitario tendrá acceso constante a las historias de sus pacientes, agilizando así el servicio. El archivo es un espacio limitado, ¿tiene que guardar las historias para siempre aún riesgo de quedarse pequeño? La ley Orgánica 15/1999 de 13 de Diciembre de Protección de datos de Carácter Personal, tiene dos puntos de especial importancia: 14.2: «Cada centro archivará las historias clínicas de sus pacientes, cualesquiera que sea el soporte, papel, audiovisual, informático o de otro tipo en el que consten, de manera que queden de manera garantizada su seguridad, su correcta conservación y la recuperación de la información». 17.1: «Los centros sanitarios tienen la obligación de conservar la documentación clínica en condiciones que garanticen su correcto mantenimiento y seguridad, aunque no necesariamente en el soporte original, para la debida asistencia al paciente durante el tiempo adecuado a cada caso y como mínimo, cinco años contados desde la fecha del alta de cada proceso asistencial». Todo lo aquí comentado es aplicable a cualquier archivo sanitario, independientemente del tamaño y titularidad del centro al que se encuentra adscrito, y garantiza la confidencialidad de los pacientes. En el CRE Alzheimer se hace especial hincapié en la seguridad a la hora del tratamiento, custodia y distribución de las historias clínicas de sus usuarios, atendiendo todas las recomendaciones descritas en este artículo.

domingo, 06 novembro 2022 10:30

03 - 03 - 2016

Robots sociales asistenciales

Categorías: Opinión

BEATRÍZ PELÁEZ HERNÁNDEZ (1), ROSA MARÍA GARCÍA ARÉVALO (2) (1) TRABAJADORA SOCIAL. (2) DOCUMENTALISTA Actualmente, el envejecimiento de la población ha hecho que haya un elevado número de personas mayores que sufren deterioro cognitivo y que, a su vez, vivan solas o sin apenas apoyos familiares. Es muy común que para solventar el sentimiento de soledad, estas personas quieran estar acompañadas por animales de compañía. Por otro lado, a medida que la enfermedad avanza, muchas personas caen en el aislamiento social y emocional pudiendo provocar estados de depresión y sentimientos de soledad. Diversos estudios han observado que la compañía de animales mejora la calidad de vida de las personas, y propicia el establecimiento de lazos emocionales y cognitivos con el animal. Uno de estos estudios realizado por Anerdi et al en 2008, destaca que la presencia de animales de compañía con personas mayores: mejora la calidad de vida de la persona mayor, al disminuir el grado de soledad proporciona quehaceres y tareas a las cuales debe prestar atención propicia la interacción física, emocional y cognitiva de la persona con el animal proporciona sensación de seguridad a la persona mayor. Sin embargo, en el ámbito institucional no siempre es posible el uso de animales de compañía para los residentes. Muchas de las políticas institucionales impiden el acceso de los animales por razones de higiene (alergias de otros residentes, posible transmisión de infecciones…), de seguridad (arañazos, mordiscos…) y por los costes de mantenimiento y atención que suponen estos animales. En este sentido y para intentar sortear esos impedimentos, se empezó a estudiar el uso del robot social como sustituto de los animales de compañía, dirigido a personas mayores y específicamente a aquellas con demencia (Wada, 2008). Además, y por otro lado, se trabaja también en el desarrollo de nuevas tecnologías como una necesidad para aliviar la carga en los cuidados. Centrándonos específicamente en los robots sociales, hay que destacar en primer lugar que actualmente están equipados con una sofisticada tecnología que incluye múltiples sensores (visual, olfativo, táctil, auditivo) y que se programan específicamente para responder a distintos estímulos. De este modo, lo que se pretende, es que puedan ser útiles para mejorar la calidad de vida de las personas con demencia, así como servir de herramienta terapéutica efectiva. Inicialmente se comenzaron a usar prototipos de formas animales (perro, gato, etc.) para asemejarse lo más posible a una mascota real. Posteriormente llegó PARO: una cría de foca robot, con aspecto de peluche y unos grandes ojos negros. PARO constituye uno de los grandes ejemplos más estudiados en personas con demencia (Wada, Shibata, Saito y Tanie, 2003). En los diversos estudios realizados se ha llegado a la conclusión de que los robots sociales comportan beneficios terapéuticos que incluyen la relajación de las personas y la estimulación funcional y cognitiva. Aunque la roboterapia tiene funciones muy similares a la terapia con animales, hoy en día se sigue estudiando su viabilidad como sustituto de la terapia asistida con animales. Además, las investigaciones siguen trabajando en las diversas posibilidades que la roboterapia puede ofrecer en el tratamiento de personas con demencia. El personal del Servicio de Documentación de CRE de Alzheimer ha realizado una «Recopilación de algunos de los robots sociales» existentes en el mercado actual en la que se incluyen y detallan sus características esenciales.

domingo, 06 novembro 2022 10:34

02 - 03 - 2016

Faça Memórias: Intervención cultural en personas mayores con demencia

Categorías: Opinión

BELTRINA CÔRTE [1], CRISTIANE POMERANZ [2] [1] PROFESORA DEL PROGRAMA DE ESTUDIOS DE POSTGRADO EN GERONTOLOGIA DE LA UNIVERSIDAD PONTIFICIA DE SAO PAULO, [2] ARTETERAPEUTA ¿Cómo integrar socialmente a una persona con enfermedad de Alzheimer u otras demencias a través del arte y el afecto? ¿Puede el arte estimular cognitivamente y captar la atención de las personas con demencia? ¿Se puede ser más astuto que el olvido? Una de las posibles vías es Faça Memórias, un programa cultural que se realiza semanalmente en MuBE –Museo Brasileño de Escultura- ubicado en la cuidad de São Paulo (Brasil) y destinado a personas mayores con pérdida de memoria. El arte habla al alma, por eso es un método seguro para aliviar distintas dolencias. Además, estimula la creatividad y lo que pocos saben, la memoria. Se trata de una intervención no farmacológica que resulta eficaz en la mejora de la calidad de vida de las personas mayores con demencia. Inspirado en el «Meet me» del MoMA (Museo de Arte Moderno) en Nueva York, este programa hace uso de las obras de arte expuestas como estímulo para la memoria. Además los arteterapeutas Cristiane Pomeranz y Juliana Naso –creadores- y la orientadora pedagógica Maria Rita Rayel, desarrollan distintas actividades artísticas en el taller del museo. El programa es un punto de referencia en la búsqueda de nuevos enfoques para hacer frente a la enfermedad de Alzheimer. Faça Memórias existe desde 2009 en MuBE, como consecuencia natural del estudio de «Arte&Inclusão», establecido en 2007 en el mismo museo, que hoy se ofrece a muchas personas -víctimas de accidentes cerebrovasculares y enfermos de alzhéimer u otras patologías-. Apreciar una obra de arte cultiva áreas que permanecen intactas, incluso si la demencia no le deja comprender lo que está contemplando. La experiencia adquirida en el proyecto a lo largo de estos años muestra que las personas mayores integradas en nuestra sociedad no pierden su protagonismo, a pesar de su enfermedad. A diferencia que la mayoría de las personas con alzhéimer, los participantes de Faça Memórias tienen la oportunidad de existir en nuestra sociedad. Así, mientras que la enfermedad no destruya a la persona, seguirá siendo un ser social, esencia del ser humano. Permitir que las personas mayores con alzhéimer interactúen con el arte es una forma placentera de estimularles cognitivamente y de dignificar una enfermedad marcada por el olvido y por el desprecio colectivo. También es una herramienta importante para la arteterapia que, a través de las imágenes de las obras expuestas, les da la posibilidad de encontrarse, incluso si todo está confuso. Es una manera de mantener vivas por más tiempo las funciones cerebrales que aún están activas. La arteterapia se ofrece a las personas mayores como un regalo que se desenvuelve, explora y recibe con toda su capacidad de comprensión. El museo es en sí mismo un escenario impresionante debido a la arquitectura y a las obras expuestas, lo que hace que sea un factor positivo para el trabajo propuesto. Además de la estimulación cognitiva y el pensamiento, hay algo que se construye con estas personas y que es mucho más sutil. El afecto, el medio ambiente, el impacto de las obras de arte y la socialización no queda grabado en su memoria, pero nos muestra, por la experiencia adquirida en los últimos años, que algo muy positivo está sucediendo. Algo que hace que esas personas que sufren la enfermedad se relacionen con la vida, aunque solo sea por un momento. Esta exitosa experiencia es una oportunidad para que los centros culturales replanteen su papel hacia estas personas, carentes de actividades interesantes. Después de todo, el museo es también un lugar de recuerdos.

martes, 15 novembro 2022 09:53

Etiquetas

xoves, 17 novembro 2022 18:15

Cargando...
Cargando...

Cargando...

Visítanos

Entradas recientes

luns, 26 setembro 2022 16:32

Servicios