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xoves, 17 novembro 2022 18:12

Sujeciones físicas en ancianos en urgencias hospitalarias: un estudio descriptivo en España
04 - 12 - 2023

Sujeciones físicas en ancianos en urgencias hospitalarias: un estudio descriptivo en España

Categorías: Divulgación

Jesús Ángel Medina Ortega | Geriatra. Servicio de Urgencias, Hospital Universitario Severo Ochoa, Legané. Las visitas a Urgencias relacionadas con alteraciones del comportamiento del anciano suponen un problema frecuente en la práctica diaria y también un reto diagnóstico y de manejo para los profesionales que desempeñan su trabajo en este ámbito de la medicina. El abordaje de estos pacientes es complejo y en ocasiones se usan medidas de contención física y química para controlar alteraciones conductuales que pueden poner en peligro la continuidad de los tratamientos necesarios, al personal que les atiende o incluso a los propios pacientes. A pesar de que el uso de sujeciones físicas (SF) en el hospital es frecuente no existen estudios de prevalencia que aporten datos en el medio hospitalario de nuestro país. Los servicios de Urgencias en los Hospitales españoles se enfrentan a un reto creciente: adaptarse a una población cada vez más envejecida y con problemas crónicos como la demencia. Impulsados por este desafío, en el Servicio de Urgencias Generales del Hospital Severo Ochoa de Leganés, un equipo de profesionales preocupados por el tipo de cuidados que se ofrecen a este tipo de personas ha realizado un primer estudio durante un año recogiendo a pie de cama las SF aplicadas ancianos en sus salas de observación. Se estudiaron las características de las personas sujetas, el motivo de la sujeción, la tolerancia a la contención y el grado de cumplimentación documental, entre otras variables. Los resultados de estudio arrojan una frecuencia del uso de SF en mayores de 65 años (excluyendo a los pacientes psiquiátricos) del 1,84%, 59% varones, con una edad media de 83 años y con altos índices de dependencia. El motivo más frecuente para la SF fue la protección de los sistemas terapéuticos (sondas, vías venosas) pero encontramos que hasta un 31 % de los ancianos sujetos no tenían indicación clara para la SF. Este uso más inadecuado de la SF es más frecuente en edades avanzadas y deterioro cognitivo establecido. La tolerancia a la contención fue mala en un 58% de los casos y hubo que aumentar la medicación sedante tras la SF en un 67% de los casos. Otro dato relevante es la deficiencia en el grado de cumplimentación documental de la SF: solo el 38 % está prescrita por el médico en la historia clínica y la enfermería lo registra en el 63 % de los casos. Este dato podría reflejar que la SF es considerada como inevitable e inofensiva en el ámbito de un hospital de agudos. Esta falta de registros es más evidente en pacientes con demencia y edades avanzadas. Este estudio nos acerca al problema de las SF en el medio hospitalario y arroja frecuencias del uso de SF más altas que otros estudios europeos. Los datos podrían reflejar una cultura enraizada en nuestro país donde prima la seguridad frente a la dignidad de los cuidados, y donde muchas de las contenciones no cubren las necesidades de la persona sino, probablemente, de los trabajadores y la organización. Leer el artículo completo

xoves, 21 marzo 2024 13:47

Desarrollo y validación de un instrumento observacional para la evaluación del bienestar en personas con demencia desde la perspectiva de la atención centrada en la persona: listado de indicadores de bienestar
27 - 11 - 2023

Desarrollo y validación de un instrumento observacional para la evaluación del bienestar en personas con demencia desde la perspectiva de la atención centrada en la persona: listado de indicadores de bienestar

Categorías: Divulgación

Cristina Buiza1, Álvaro García-Soler1, Pura Díaz-Veiga1, Enrique Arriola2 y Elena Fernández3 | 1 Matia Instituto 2Unidad de Memoria-Consultas externas, Matia Fundazioa. 3 UPSI Hospital R. Berminghan, Matia Fundazioa. Cuando nos enfrentamos a la complicada tarea de determinar aspectos subjetivos como el bienestar, en personas que no son capaces de comunicarnos cuál es su experiencia, debemos analizar qué otras opciones posibles están a nuestra disposición. Los seres humanos tenemos de manera innata una enorme máquina de análisis que por desgracia a veces no explotamos al máximo: la observación. Pero para que la observación sea de valor, necesitamos de instrumentos que nos ayuden a sistematizar qué y cómo observar, y cómo analizar y sacar conclusiones de lo observado. Esa “máquina de observación” no está, por otra parte, exenta de subjetividades, entre las cuales es de remarcar la MIRADA con la que observamos. Por lo tanto, necesitamos dotar de una mirada concreta a los instrumentos de evaluación observacionales, que nos ayude a buscar aquello que queremos encontrar. ¿Qué queremos conocer de estas personas? ¿Qué información necesitamos tener? En este sentido, partimos de la necesidad de observar algo tan intangible como es el bienestar, partiendo desde la premisa básica de que “Bienestar no es únicamente ausencia de malestar, sino que va más allá”. Esta mirada nos ayuda a comprender que lo que buscamos observar no es la ausencia de ciertos indicadores (gestos de dolor, inquietud…), sino la presencia de otros (sonrisa, verbalizaciones positivas, interacciones adecuadas…). Existen diferentes aproximaciones a la evaluación del concepto de “Bienestar” en personas con demencia. La mayor parte de escalas de evaluación sin embargo exploran “Calidad de Vida”, que es un concepto más amplio. Ambos conceptos, calidad de vida y bienestar, tienen problemas conceptuales y dificultades metodológicas en su operativización para ser evaluados en personas con demencia. Desde el panorama actual de cambio de modelo de apoyos y cuidados de larga duración, hacia el Modelo de Atención Centrada en la Persona (ACP), surge la necesidad de crear un instrumento que permita evaluar el bienestar de personas con demencia que viven en entornos donde se desarrolla ACP. Partiendo de este contexto, Fundación Matia se propuso crear y validar un instrumento observacional que permita destacar los efectos que el entorno físico y social tienen en la persona con demencia y cómo se reflejan en su bienestar. Tras un proceso de reflexión, y co-creación por parte de un equipo interdisciplinar, y su posterior fase de pilotaje y validación, se genera el Listado de Indicadores de Bienestar (LIBE), una herramienta: Observacional, breve y sencilla de utilizar, que puede ser utilizado por profesionales de diferentes disciplinas. Que presenta garantías psicométricas. Especialmente diseñada desde la perspectiva de la ACP. Que ayuda a sistematizar la observación de conductas que se consideran indicadores de bienestar en personas con demencia que viven en centros residenciales. En resumen, ¿qué es LIBE? Es una herramienta sensible a las expresiones de bienestar en personas con demencia, creada para conocer el impacto que tiene en ellas, tanto el entorno en el que están como las prácticas que se generan a su alrededor. LIBE ayuda a evaluar de manera observacional los aspectos que se considera que un entorno adecuado debe ofrecer a las personas con demencia: Opciones de elección. Opciones adecuadas de interacción con otras personas. Opciones adecuadas de interacción con el ambiente (actividad). Además, estas opciones deben reflejarse en expresión emocional de bienestar. Para conocer de manera detallada el proceso de creación y validación de la escala, así como poder utilizarla, en los siguientes links se puede encontrar el artículo original de la validación, así como la herramienta y su guía de uso. Herramienta LIBE y guía de uso Leer el artículo completo

xoves, 21 marzo 2024 13:46

Duelo anticipado en familiares de personas con demencia: variables psicosociales asociadas y su impacto sobre la salud del cuidador. Una revisión de literatura
20 - 11 - 2023

Duelo anticipado en familiares de personas con demencia: variables psicosociales asociadas y su impacto sobre la salud del cuidador. Una revisión de literatura

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Isabel Bermejo Gómez1, Laura Gallego-Alberto1, Andrés Losada Baltar2, Laura Mérida Herrera1, Inés García Batalloso1 y María Márquez-González1 | 1 Departamento de Psicología Biológica y de la Salud, Facultad de Psicología, Universidad Autonóma de Madrid, Madrid, España. 2 Departamento de Psicología, Facultad de Ciencias de la Salud, Universidad Rey Juan Carlos, Madrid, España. Las personas con demencia sufren un deterioro global, progresivo e irreversible de sus capacidades cognitivas, físicas y funcionales. A lo largo de la enfermedad van teniendo cada vez más dificultades para realizar sus actividades diarias, ya que este deterioro les impide desenvolverse independientemente y preservar el estilo de vida que tenían antes de la enfermedad. Consecuentemente, para que la persona con demencia pueda mantener su autonomía y calidad de vida, necesita del apoyo de un cuidador que le ayude en sus limitaciones diarias, siendo en su mayoría un familiar. Cuidar a una persona con demencia es algo complejo, y envuelve aspectos negativos y positivos. Por un lado, el cuidador puede experimentar un alto nivel de sobrecarga, síntomas depresivos y de ansiedad, o sentimientos de culpa asociados al estrés y gran dificultad del cuidado, ya que las demandas y necesidades de la persona cuidada van siendo cada vez mayores, lo que hace que para los cuidadores sea sumamente difícil afrontar esta situación. Sin embargo, involucrarse en esta tarea también hace que el cuidador pase más tiempo con su familiar, disfrute de momentos a su lado y se sienta satisfecho por el papel que tiene en este proceso. Si bien estas experiencias positivas ayudan con la problemática, no eliminan las consecuencias negativas, pudiendo llevar al cuidador a sentirse en un “callejón sin salida” y completamente perdido. Estas repercusiones también pueden relacionarse con el dolor que experimenta el cuidador al sentir que va perdiendo poco a poco a su familiar, antes de su fallecimiento, lo que conforma el proceso de duelo anticipado. Este proceso tiene un carácter ambiguo, al aparecer cuando la persona cuidada está “físicamente presente” pero “psicológicamente ausente”. Entre el 47 y 80% de los cuidadores padecen este tipo de duelo, suponiendo un gran impacto para su salud. Sin embargo, es todavía un desafío para la investigación e intervención sobre cuidadores de personas con demencia. A raíz de esta necesidad se desarrolló la presente revisión sobre duelo anticipado en este contexto, para poder llegar a conocer sus características principales, las variables asociadas y sus repercusiones para la salud. En este sentido, se encontraron variables del cuidador y la persona cuidada asociadas al duelo anticipado. Respecto al cuidador, se observó un mayor duelo anticipado cuando éste era una mujer, cónyuge de la persona cuidada, tenía una relación más cercana con él y/o mayor responsabilidad en el cuidado. Por otro lado, también se vio un mayor duelo anticipado en el cuidador si la persona cuidada era más joven, estaba en un estadio avanzado de la demencia y/o presentaba comportamientos problemáticos. Además, se observó que el duelo anticipado conllevaba un impacto negativo para la salud de los cuidadores, resultando en un mayor nivel de sobrecarga, síntomas depresivos, sentimientos de culpa y aislamiento en esta población. Por todo lo comentado, es relevante considerar el duelo anticipado en estudios de investigación y programas de intervención para población cuidadora de personas con demencia, con el fin de mejorar la salud y calidad de vida de estos cuidadores. Leer el artículo completo

xoves, 21 marzo 2024 13:46

¿Cuáles son los principales aspectos de la persona con alzhéimer que se pueden estimular con la intervención en musicoterapia?
15 - 11 - 2023

¿Cuáles son los principales aspectos de la persona con alzhéimer que se pueden estimular con la intervención en musicoterapia?

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Vanessa Vannay Allasia (Phd) | Musicoterapeuta en el CREA La musicoterapia desempeña un papel significativo en el cuidado de las personas con alzhéimer debido a su capacidad para involucrar y estimular múltiples áreas del cerebro, incluso cuando otras funciones cognitivas pueden estar deterioradas. Esta disciplina se ha convertido en una profesión de salud cada vez más requerida en diferentes ámbitos para dar soluciones a problemas de índoles emocionales, físicos, sociales, cognitivos en personas de todas las edades. El procesamiento de la música en el cerebro no se detiene en la música, lo que puede volver a entrenar funciones cerebrales y conductuales no musicales (Thaut, McIntoch & Hoemberg, 2016). En este sentido, la estimulación y el entrenamiento sonoro puede compensar las disminuciones en la memoria, la velocidad del procesamiento y las funciones ejecutivas. (Hanna-Pladdy & MacKay, 2011; Parbery & Clark et al., 2011; Zendel &Alain, 2012). Para los adultos mayores, existe evidencia convincente de que la participación regular en actividades comunitarias de música y canto puede mejorar y mantener el bienestar y prevenir el aislamiento, la depresión y la mala salud mental. (Daykin et al., 2018). Los programas musicoterapéuticos actuales van dirigidos a trabajar principalmente en 3 áreas fundamentales: El cognitivo (con la capacidad que tiene la música para activar las neuronas). El conductual y psicomotriz (que mejora la capacidad del sistema nervioso para el aprendizaje y la asimilación de procesos más complejos). El socioemocional (que refuerza la identidad, la integración social y la expresión de sentimientos y emociones). (Vannay, 2022). Es importante destacar que las emociones y los recuerdos inducidos por la música a menudo se conservan incluso en las etapas más avanzadas de la demencia, posiblemente debido a la conservación relativa de las áreas límbica y frontal medial en la enfermedad de Alzheimer lo que permite el uso terapéutico de la música a través de la demencia, desde el deterioro cognitivo leve hasta la demencia grave. (Cuddy et al., 2015; Jacobsen et at., 2015 citado en Särkämö, 2018). A continuación, se especifican algunas de las razones por las cuales la música y la musicoterapia son idóneas en aspectos tan importantes como el: Cognitivo: La música tiene la capacidad de evocar recuerdos emocionales y episódicos en personas con Alzheimer. Aunque la memoria a largo plazo puede estar afectada, los recuerdos relacionados con la música a menudo permanecen intactos. La musicoterapia puede ayudar a estimular la memoria y la función cognitiva a través de actividades como cantar canciones familiares, tocar instrumentos musicales y participar en ejercicios de improvisación musical. (Thaut, McIntoch & Hoemberg, 2016). Estado de ánimo y reducción de la ansiedad: La música tiene un poderoso impacto emocional y puede ser utilizada para mejorar el estado de ánimo y reducir la ansiedad en personas con Alzheimer. Escuchar música agradable, participar en actividades musicales y cantar pueden generar emociones positivas, promover la relajación y disminuir la agitación asociada con la enfermedad. (Cai, Li, Xu & Wang, 2020). Sensorial y físico: La música no solo involucra el procesamiento cognitivo, sino también los sentidos y la movilidad. La musicoterapia puede estimular los sentidos a través de la audición y la vibración de la música, así como también motivar la movilidad y la coordinación motora a través del ritmo y el movimiento corporal. Esto es especialmente importante en personas con Alzheimer, ya que puede ayudar a mantener la funcionalidad y mejorar la calidad de vida. (Ridder, 2005). Comunicación e interacción social: La música puede servir como un puente para la comunicación y la interacción social en personas con Alzheimer. Incluso cuando el lenguaje verbal se ve afectado, la música puede permitir que las personas se expresen y se conecten con los demás. Cantar juntos, tocar instrumentos musicales o participar en actividades grupales de improvisación musical beneficia la comunicación, la expresión emocional y el contacto social (Mercadal & Martí, 2008). Las investigaciones neurocientíficas afirman que la música puede acceder a proceso de control en el cerebro relacionados con el control del movimiento, la atención, la producción del habla, el aprendizaje y la memoria, lo que puede ayudar a volver a entrenar, estimular y recuperar funciones en el cerebro enfermo o dañado. (Thaut, et al., 2016). Por lo tanto, la música tiene la capacidad de involucrar funciones auditivas, cognitivas, motoras y emocionales en las regiones cerebrales corticales y subcorticales y se conserva relativamente en el envejecimiento y la demencia. La música es una herramienta prometedora en la rehabilitación neurológicas relacionadas con el envejecimiento, entre otras… (Särkämö, 2018). El respaldo de la comunidad neurocientífica hacia la música como método de rehabilitación neurológica ha crecido considerablemente durante la última década. (Jurado-Noboa, 2018). La musicoterapia ha aportado las bases científicas necesarias para desarrollar un tratamiento en condiciones. El reto actual de los y las profesionales que nos dedicamos a las TNF es promover acciones para acompañar a las personas con alzhéimer para que sean las verdaderas protagonistas de sus procesos, teniendo en cuenta tanto sus preferencias y características, como también su historia personal y musical. (Vannay, 2002). Bibliografía: Davis, W. B (2006). Musicoterapia y geriatría. En Davis, W. B., Gfeller, K. E., y Thaut, M. H., Introducción a la musicoterapia: teoría y práctica. 121-153. Barcelona. Editorial de Música. Boileau. Daykin N, Mansfield L, Meads C, et al. (2018). What works for wellbeing? A systematic review of wellbeing outcomes for music and singing in adults. Perspectives in Public Health. 138(1):39-46. doi:10.1177/1757913917740391 Hanna-Pladdy, B. & MacKay, A. (2011). The relation between instrumental musical activity and cognitive aging. Neuropsychology, 25(3), 378-386. doi: 10.1037/a0021895 Jurado-Noboa, C. (2018). Neurologic Music Therapy as a neurorehabilitation model. Revista Ecuatoriana de Neurología 27(1),72-79. Mercadal-Brotons, M., y Marti, P. (2008). Manual de musicoterapia en geriatría y demencias. España: Monsa-Prayma. Parbery-Clark, A., Strait, D. L., Anderson, S., Hittner, E., & Kraus, N. (2011). Musical experience and the aging auditory system: Implications for cognitive abilities and hearing speech in noise. Plos One, 6(5), e18082. doi: 10.1371/journal.pone.0018082 Ridder, HM. (2005). Musicoterapia en geriatría. En Wigram, T., Pedersen, I. Bonde, L. Guía Completa de Musicoterapia (197-204). Vitoria-Gasteiz: Colección MAP. Särkämö, T. (2018). Cognitive, emotional, and neural benefits of musical leisure activities in aging and neurological rehabilitation: A critical review. Annals of Physical and Rehabilitation Medicine, 61, (6), pp 414-418. https://doi.org/10.1016/j.rehab.2017.03.006 Thaut, M., McIntosh, G., Hoemberg, V. (2016). Handbook of Neurologic Music Therapy. Oxford: Oxford University Press.<7li> Vannay, V. (2022). Terapias no farmacológicas: Los beneficios de la Musicoterapia en el envejecimiento saludable. Actas del I Congreso de envejecimiento activo y salud. Salamanca. Ayuntamiento de Salamanca. España. Vannay, V. (2023). 3 actividades musicales para hacer en casa con tu familiar con alzhéimer. Blog del Centro de Referencia Estatal de Alzheimer. Salamanca.

xoves, 21 marzo 2024 13:45

Análisis de letalidad por COVID-19 en pacientes con demencia neurodegenerativa
13 - 11 - 2023

Análisis de letalidad por COVID-19 en pacientes con demencia neurodegenerativa

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José Antonio Reyes Bueno | Neurólogo. Unidad de Gestión Clínica de Neurociencias, Servicio de Neurología, Hospital Regional Universitario de Málaga En el estudio publicado por nuestro grupo de la unidad de trastornos cognitivos del Hospital Regional de Málaga realizamos un estudio donde comparamos la letalidad de la infección por el SARS-Cov2 en pacientes diagnosticados de alguna demencia degenerativa versus la letalidad en un grupo de pacientes de similares características de edad y factores de riesgo cardiovascular pero sin demencia degenerativa. En total se analizaron 23 pacientes con demencia degenerativa y 65 pacientes sin demencia que ingresaron en nuestro hospital por COVID-19. La causa más frecuente de demencia fue la enfermedad de Alzheimer. De los 88 pacientes incluidos en el estudio, 24 pacientes con COVID-19 fallecieron: 10/23 (43,4%) eran pacientes con diagnóstico de demencia y 14/65 (21,5%) eran pacientes del grupo control. Lo que vimos fue que entre los pacientes con demencia la probabilidad de fallecer por el COVID-19 era significativamente mayor en comparación con otros pacientes con edades medias y comorbilidades similares. Esto quiere decir que la presencia de una enfermedad neurodegenerativa como puede ser la enfermedad de Alzheimer u otras aumenta por sí misma el riesgo de fallecer por la COVID-19. En general, la hipertensión arterial, la diabetes mellitus y la demencia se asociaron de forma independiente con la letalidad en los pacientes con COVID-19. Sobre todo los pacientes con cardiopatía presentaron el doble de riesgo de morir por COVID-19 en los pacientes con diagnóstico de demencia. Esto puede deberse a varios factores como que los pacientes con demencia no suelen ser admitidos en las unidades de cuidados intensivos, tienen mayores limitaciones en el uso de tratamientos avanzados y agresivos, tienen una mayor carga de comorbilidad cardiovascular y respiratoria y, por último, una proporción significativa se encuentra institucionalizada. Es interesante mencionar por otra parte que en nuestra experiencia en las consultas de trastornos cognitivos nos damos cuenta que los pacientes que padecen la COVID-19, especialmente si es grave, comienzan a presentar síntomas cognitivos que culminan en una enfermedad neurodegenerativa, es decir, “el potencial neuroinvasivo del SARS-CoV-2 que podría repercutir en la progresión y/o precipitación de cambios neuropatológicos que culminen en una enfermedad neurodegenerativa, como por ejemplo la enfermedad de Alzheimer, por lo que en un futuro más o menos próximo podríamos encontrarnos con una «pandemia demorada»”. Leer el artículo completo

xoves, 21 marzo 2024 13:45

Reminiscencia y musicoterapia como intervenciones no farmacológicas en pacientes con demencia y cuidadores familiares
06 - 11 - 2023

Reminiscencia y musicoterapia como intervenciones no farmacológicas en pacientes con demencia y cuidadores familiares

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Celia Birigay Mínguez1, Jaime Corcuera de Velasco2 | 1Profesora Asociada Universidad Pontificia de Salamanca. Psicóloga General Sanitaria y Neuropsicóloga. 2Psicólogo General Sanitario. Los avances logrados en el último siglo en materia de salud, así como en la reducción de la mortalidad infantil y adulta, han ocasionado que la población actual tienda al envejecimiento. En 2015 la Organización Mundial de la Salud (OMS), informó que la mayoría de la población supera los 60 años en esperanza de vida. El envejecimiento de la población y por ende la inversión de la pirámide poblacional conduce inevitablemente a la aparición de nuevos trastornos y a una mayor prevalencia de aquellos relacionados con la edad, como pueden ser las demencias, afectando a nivel mundial a un total de 50 millones de personas. Se prevé que el número total de personas con demencia alcance los 82 millones en 2030 y 152 millones en 2050. Estas personas no son las únicas afectadas por la sintomatología, sino que los cuidadores, con los recursos disponibles a su alcance, son los que tienen que afrontar las demandas del familiar dependiente además de perder libertad e independencia, pudiendo verse afectado su proyecto de vida. Cuando el estrés es continuado y no hay una red de apoyo se incrementa la probabilidad de que aumenten trastornos físicos (insomnio, pérdida de peso, etc.) y psicológicos en el cuidador (sintomatología ansiosa y depresiva, sensación de carga, etc.). Por ello, es necesario dotar al cuidador de recursos e información para que sepan manejar ciertas situaciones y sean capaces de reconocer señales de sobrecarga. Algunos estudios señalan que al ser informados sobre la enfermedad, el estrés no disminuye, pero sí tienden a afrontar el reto de una manera más optimista. Centrándonos en las terapias no farmacológicas (TNF), estas se enmarcan en un modelo de intervención que tiene la finalidad de reducir el deterioro y la dependencia de los adultos mayores, al mismo tiempo que promover el envejecimiento activo y la autonomía personal; considerando al individuo como un ser biopsicosocial centrando el programa en las alteraciones cognitivas y comportamentales tanto de su entorno familiar como social. El objetivo último de éstas es retrasar el deterioro, restablecer las funciones perdidas o conservar las funciones que siguen preservadas, aumentar el control de los síntomas no cognitivos, mantener la autonomía de las Actividades de la Vida Diaria (AVD) y mejorar la calidad de vida. Entre las numerosas TNF que existen, en el presente artículo nos centraremos en dos: la reminiscencia y la musicoterapia. La primera tiene la finalidad de rememorar sucesos o eventos de la historia personal de la persona con la utilización de la estimulación de los recuerdos que tenga un significado personal y que provoquen sentimientos positivos. Por otro lado, la musicoterapia tiene el efecto de evocar recuerdos del pasado mediante la utilización de la música como elemento clave. Ambas terapias muestran resultados beneficiosos tanto para los pacientes con demencia, como para sus familiares y cuidadores. La importancia de implementar este tipo de intervenciones reside en su eficacia en abordar síntomas neuropsiquiátricos, integrar la identidad del paciente y fomentar una mejor calidad comunicativa, evitando a su vez la sobrecarga del cuidador promoviendo así una mejorar de la calidad de vida en el paciente y el familiar-cuidador. Pulse para leer el artículo completo

xoves, 21 marzo 2024 13:44

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