Funciones neurobiológicas y neuropsicológicas afectadas en pacientes con alzhéimer

Nicolás Parra Bolaños (1); Juliana M. Fernández Medina (2); Óscar A. Martínez Restrepo03 DIC 2014

La enfermedad de Alzheimer (EA), también denominada como enfermedad del olvido, enfermedad de la memoria o demencia senil de tipo alzhéimer, es una enfermedad neurodegenerativa que afecta aproximadamente al 20% de personas entre los 65 y 70 años de edad, aunque se conocen casos esporádicos de aparición de la EA que rondan entre los 45 y 50 años. Es una enfermedad que aqueja aproximadamente a 65 millones de habitantes alrededor del mundo.

Desde la neuropsiquiatría la EA está clasificada como una demencia, con alto impacto psicoemocional, cursando trastornos depresivos y ansiosos. Para su diagnóstico se precisa la aplicación de baterías neuropsicológicas completas, además de un seguimiento minucioso del comportamiento. Los síntomas y el deterioro global repercuten en la funcionalidad y Calidad de Vida (CV) de la persona, como consecuencia de atrofia cerebral, siendo letal para el sistema nervioso en su totalidad. El daño en la sinapsis se logra evidenciar generalmente en los primeros estadios de la enfermedad, al examinar la producción de acetilcolina en distintas regiones cerebrales, llegando a afectar la esfera física, mental, emocional y cognitiva del individuo, generando repercusiones a nivel conductual. Las probabilidades de padecer EA aumentan con el envejecimiento, ya sea por herencia o como consecuencia de otra patología asociada, siendo sus causas de tipo multifactorial.

La EA presenta tres estadios: leve, moderado y severo. El estadio leve comienza con pérdida de memoria, cambios en el estado de ánimo, apatía, alteración en habilidades atencionales y funciones ejecutivas, disminuyendo la capacidad para aprender nuevas actividades. A ello se suman alteraciones en el humor, tornándose el paciente en ocasiones, muy irritable. En el estadio moderado, los olvidos son más reiterativos, y la funcionalidad del paciente se ve altamente afectada, debido a que la realización de actividades complejas como la organización del tiempo, el manejo del dinero, la planeación de actividades, entre otras, se ven trastocadas. La pérdida paulatina de movimientos en la etapa severa, se denota muy elevada, y hay enormes daños en actividades cotidianas, alteración global de habilidades cognitivas, perdida de movimientos finos y gruesos, además de complicaciones físicas como infecciones repetidas, problemas respiratorios, entre otras afecciones provocadas por fallas orgánicas, que pueden conllevar al deceso del paciente.

A pesar de los avances químicos, médicos y farmacológicos, no se ha podido erradicar y mucho menos regular la EA en la etapa severa. Esta es una enfermedad pasivo-agresiva, que representa un alto costo para los sistemas de salud gubernamentales, consumiendo cantidades considerables del Producto Interno Bruto (PIB) de los países. Es por esto, que es necesaria una atención oportuna, por medio de inversión en investigación, atención psicosocial a pacientes y familiares, para proporcionar mejoras en cuanto a CV, y un adecuado proceso de intervención en cuidados paliativos.

Debido a las características de la patología y el curso de la misma, es preciso implementar tratamientos de corte cognitivo-conductual, que faciliten la intervención emocional y comportamental, como resultado del progreso de la EA, pero para determinar el curso de la enfermedad y las afectaciones presentes, se debe contar con baterías, tanto de CV como de neuropsicología, neuroimagen y marcadores genéticos, que puedan ser aplicadas consistentemente, a personas entre los 40 y 50 años respectivamente, con el objeto de determinar con anticipación y precisión, signos y síntomas premonitores. Con el fin de lograr habituaciones ambientales en hogar, trabajo y comunidad, es primordial la propiciación de espacios saludables y de confort, durante el proceso de enfermedad, pues del trabajo mancomunado, financiado y veloz, de las diversas ciencias y tecnologías de la salud, es que dependerá la producción científica y los avances obtenidos al respecto de la EA.

1: Psicólogo egresado de la Fundación Universitaria Luís Amigó. Medellín, Colombia. Cursando el Programa de Máster Universitario en Neuropsicología y Educación (UNIR). Logroño, España. Instituto de Neurociencias y Neurorrehabilitación Aplicada y Funcional (INNAF). Medellín, Colombia.

2: Psicóloga egresada de la Fundación Universitaria Luís Amigó. Medellín, Colombia. Máster en Neuropsicología de la Universidad de San Buenaventura. Medellín, Colombia. Instituto de Neurociencias y Neurorrehabilitación Aplicada y Funcional (INNAF). Medellín, Colombia.

3: Medellín, Colombia. Psicólogo egresado de la Fundación Universitaria Luís Amigó. Medellín, Colombia. Filósofo egresado de la Universidad de Antioquia. Medellín, Colombia. Instituto Neurológico de Colombia. Instituto de Neurociencias y Neurorrehabilitación Aplicada y Funcional (INNAF). Medellín, Colombia.

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