Factores relacionados con el declive cognitivo en la enfermedad de Alzheimer

JOSEP LLUÍS CONDE-SALAFACULTAD DE PSICOLOGÍA DE LA UNIVERSIDAD DE BARCELONA

Los resultados del estudio retrospectivo, con una muestra de 383 pacientes con la enfermedad de Alzheimer (EA) durante un período superior a tres años, indicaron que los pacientes con menor edad de inicio, mayor escolaridad y mayor deterioro de las actividades de la vida diaria (AVD) tuvieron un declive cognitivo más acusado. Por el contrario un amplio grupo de pacientes que fueron tratados farmacológicamente con Inhibidores de la Acetilcolinesterasa (IAChE y Memantina) tuvieron un menor y más lento declive cognitivo.

El rendimiento cognitivo fue analizado con el Cambridge Cognitive Examination (CAMCOG), calculándose la tasa anual de declive [(Puntuación basal – final) / años] que fue para el conjunto de la muestra del 6,2% de la puntuación global. Se distribuyó a los pacientes en tres grupos según su tasa de declive anual: < 5% (n = 176), 5-10% (n = 132) y > 10% (n = 75).

La menor edad de inicio de la demencia se asoció a un mayor declive cognitivo en todos los tramos de edad y estaría relacionada con una presencia de mayor neuropatología de la EA. Los cambios estructurales pueden ser más notables en individuos más jóvenes en contraste con los de mayor edad, con mayor atrofia cortical y con unos niveles basales de biomarcadores del líquido cefalorraquídeo (LCR) con mayor carga de morbilidad en pacientes jóvenes; por el contrario, se ha observado una disminución con la edad, tanto de las tasas de atrofia cerebral como de las lesiones neuropatológicas asociadas a la EA. La mayor edad estaría relacionada pues con una menor carga psicopatológica y una menor tasa de declive cognitivo. Estos fenómenos pueden dificultar la diferenciación entre la enfermedad de Alzheimer y el envejecimiento normal en los muy mayores, ya que se produce entre las dos entidades un patrón de convergencia en diversos indicadores: atrofia cerebral, cognición y biomarcadores del (LCR).

La mayor escolaridad se relacionó también con un mayor deterioro cognitivo. La hipótesis de la reserva cognitiva nos ayudaría a entender este fenómeno. Las personas con un nivel educativo alto o actividad intelectual continuada tienen mayor reserva cognitiva y presentan una mayor protección frente a los daños neurodegenerativos. Estos pacientes con mayor escolaridad, y por lo tanto con mayor reserva cognitiva, accederían más tardíamente a las unidades de diagnóstico, ya que tendrían suficientes mecanismos para compensar los déficits cognitivos; sin embargo en el momento del diagnóstico inicial la gravedad de la enfermedad sería mayor y su declive sería más rápido.

La mayor escolaridad y la menor edad de inicio presentaron diferencias significativas en los tres grupos según la tasa de declive anual. En cambio los déficits en las actividades de la vida diaria valorados con el Blessed Dementia Rating Scale (BDRS) solo presentaron diferencias significativas en la muestra global, lo cual sugiere que el deterioro de las AVD fue paralelo al deterioro cognitivo.

Por último los tratamientos farmacológicos antidemencia (IAChE y memantina) tuvieron un efecto positivo solamente en el grupo con menor tasa de declive anual (< 5%) lo cual sugiere que presentaron un efecto beneficioso aunque modesto, en un amplio grupo de pacientes (n = 176), favoreciendo en éstos un menor declive cognitivo y una progresión más lenta de la enfermedad.

Figura factores 01

Figura factores 02

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