Factores clave en la práctica clínica de la estimulación cognitiva. V: Consideraciones finales

JOSÉ ANTONIO SÁNCHEZ MARTÍNGERONTÓLOGO Y NEUROPSICÓLOGO

Para concluir esta serie de artículos, no se deben olvidar aspectos importantes que se comentan a continuación.

Sobre los tiempos en sesiones de memoria o aprendizaje, se puede recomendar utilizar la recuperación espaciada. Se trata de ir aumentando los tiempos de recuerdo de material o estímulos aprendidos o al menos presentados. Esto dará índices de cómo funcionan los procesos de memoria y los ejercitará, a la vez que fuerza los procesos a su funcionamiento máximo.

Por otro lado, sobre la práctica o las sesiones y la temporalidad. En este caso es beneficiosa práctica distribuida, espaciada en el tiempo. No se trata de realizar tareas o sesiones intensivas, de gran esfuerzo cognitivo. Se trata de distribuir la práctica durante un largo espacio de tiempo, pero en periodos reducidos y activos. En el ejemplo del PACID, las 6 áreas de las sesiones se realizan en poco más de 45 -60 minutos, de forma dinámica y en tres sesiones semanales distribuidas. Puede ser un ejemplo de programación en el tiempo.

Por otro lado, extensible a la intervención específica en el entorno terapéutico, y unido a la generalización de la que se ha hablado anteriormente, pueden también apoyarse los avances o la evolución del usuario en elementos como las ayudas técnicas o externas (agendas, carteles, etc.), modificaciones en el entorno (señales, signos o puntos de referencia explícitos que faciliten la orientación de los mapas cognitivos o de la planificación y ejecución en conductas complejas), la modificación de conductas (que puede favorecer la obtención de hábitos y conductas automáticas funcionales), e incluso en muchos casos la intervención de los familiares dentro del contexto del usuario (favoreciendo la comprensión de la enfermedad, formando sobre las características del cuidado a todos los niveles, ayudando a la planificación del proceso de deterioro y ofreciendo herramientas de adaptación a la situación).

Finalmente, ha de considerarse que no solo la experiencia, el contacto directo, y la disposición de materiales de determinadas características (temáticos, estructurados – complejos, integrales – específicos, papel y lápiz o nuevas tecnologías, etc.) es en la que deben basarse los procesos de rehabilitación neuropsicológica, y concretamente los programas de estimulación cognitiva. El profesional debe tener en cuenta que la base de toda intervención es la propuesta de un modelo teórico determinado. La aplicación de estos modelos teóricos a las circunstancias individuales del usuario es lo que dará una consistencia a la intervención con unos objetivos plausibles y fehacientes. En estos casos es necesario el estudio y actualización sobre los procesos cognitivos, las bases de la rehabilitación neuropsicológica y la literatura científica actual sobre temas específicos del área. Y sobre todo ello, el planteamiento de validez, de la falsación de hipótesis y la crítica profesional.

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