Evolución histórica del concepto y criterios actuales para el diagnóstico en demencia

Evolución histórica del concepto y criterios actuales para el diagnóstico en demencia

Nilton CustodioMédico neurólogo, master y doctor en neurociencias, fellow de la American Academy of Neurology y director médico del Instituto Peruano de Neurociencias-IPN

Recién a mediados del siglo XIX se empieza a tener en cuenta el concepto de demencia, como una entidad irreversible asociada a la edad, siendo Jean-Étienne Dominique Esquirol del hospital de la Salpêtrière uno de los primeros en plantear una aproximación descriptiva de las demencias, y Antoine-Laurent-Jessé Bayle, quien en 1822 fue el primero en proponerla como una enfermedad atribuible a lesiones en el sistema nervioso central, después de demostrar que los síntomas físicos y mentales de la parálisis general progresiva de seis casos de enfermos del servicio de asilos de Charenton se debían a una aracnoiditis crónica.

Alrededor de 1900, Alois Alzheimer describió las lesiones patológicas de dos entidades clínicamente distintas; la primera, presentada por él mismo en la 37a conferencia de psiquiatras alemanes del sur-oeste, realizado en Tübingen el 04 de noviembre de 1906, en donde presentó el caso de Aguste D, paciente que presentó una demencia a los 51 años de edad, publicando sus principales resultados recién un año después bajo el título “A characteristic serious disease of the cerebral cortex” en la cual describió las lesiones neuro-patológicas clásicas: placas seniles y ovillos neurofibrilares; y la segunda, presentada por Arnold Pick en1892 quien publicó bajo el título de “On the relationship between senile cerebral atrophy and aphasia” el caso de Augusto H de 71 años de edad del Instituto Psiquiátrico de Praga, quien inusualmente presentó como síntomas de inicio un severo desorden del lenguaje con rápido deterioro cognitivo y funcional, y que luego en 1911 Alois Alzheimer describió los cuerpos y células de Pick, los marcadores típicos de la demencia fronto-temporal.

A inicios del siglo XX bajo un claro y definitivo paradigma cognitivo: las demencias se plantean como el resultado de trastornos irreversibles de las funciones intelectuales, sin tomar en cuenta los síntomas psicológicos y conductuales; limitando el estudio de los trastornos no cognitivos de las demencias, particularmente el estudio de la interfase entre demencias y enfermedades psiquiátricas. Desde 1980, fecha en que se publicaron los criterios del Manual diagnóstico y estadístico de las enfermedades mentales, en su tercera versión (DSM-3), hasta la última versión del DSM-5, no se hace referencia a los síntomas psicológicos y conductuales de demencia dentro de los criterios diagnósticos, y no contempla las posibilidades etiológicas “mixtas”.

Conforme progresaron las técnicas de imágenes cerebrales y estudios de líquido cefalo-raquídeo se fueron mejorando los criterios clínicos de diagnóstico para los diversos tipos de demencia, con un enfoque clínico-biológico; así los nuevos criterios diagnósticos para enfermedad de Alzheimer postulados por los grupos de trabajo de Bruno Dubois y del National Institute of Aging (NIA) estadounidense con la Alzheimer’s Association (AA), conocidos como los criterios NIA-AA han tratado de superar planteamientos previos. Uno de los principales pasos adelante ha sido la consideración de Alzheimer como un proceso nosológico que posee una continuidad desde fases asintomáticas hasta el desarrollo de un cuadro demencial completamente caracterizado; y las actuales recomendaciones proponen un enfoque exclusivamente biológico de la enfermedad, en el que los criterios clínicos pasan a un segundo plano.

Hacer una replica

Tu dirección de email no será publicada