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astelehena, 21 azaroak 2022 10:49

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Recuperación de nombres propios en personas con demencia tipo Alzheimer: un estudio piloto
19 - 05 - 2025

Recuperación de nombres propios en personas con demencia tipo Alzheimer: un estudio piloto

Categorías: Divulgación

Vanessa Gomes, Teresa Simón y Miguel Lázaro | Universidad Complutense de Madrid Los nombres propios son una clase de palabras especialmente difíciles de recuperar para todas las personas. No sería exagerado afirmar que prácticamente todas las personas hemos olvidado en alguna circunstancia el nombre de alguien, de una película o de un lugar específico. No obstante, recordar nombres propios es más desafiante para las personas con Demencia Tipo Alzheimer (DTA). De hecho, la dificultad para recuperar nombres propios es considerada un síntoma temprano de la DTA. Sin embargo, para poder hacer frente a este síntoma es necesario investigar con mayor profundidad una serie de aspectos que todavía no han sido suficientemente explorados. Uno de ellos consiste en la naturaleza de los fallos de recuperación de nombres propios en la DTA dentro del sistema de producción de palabras. En este contexto, el presente trabajo pretendió analizar la capacidad de adultos mayores con cognición preservada (CP) y de personas con DTA para recuperar nombres de personas famosas y comparar la contribución de las claves fonológicas frente a las semánticas en la precisión de la denominación. Además, se pretendió conocer los efectos de ciertas características de los estímulos empleados sobre la capacidad para recuperar nombres de personas. Para ello, doce adultos mayores de ambos sexos, seis con DTA y seis con CP, realizaron una tarea de denominación de personas famosas, sin y con pistas semánticas y/o fonológicas. Para alcanzar los objetivos propuestos, las pistas semánticas y fonológicas se presentaron en un orden contrabalanceado y se incluyó un número equilibrado de fotos de personajes famosos de diversas profesiones, épocas y nacionalidades. En los intentos de denominación espontánea, se observó que los grupos difirieron respecto al número de respuestas correctas y “no sé”, siendo el grupo con DTA el que mostró un menor desempeño en la denominación. Además, los participantes con DTA denominaron de manera distinta a las personas famosas según su época, nacionalidad y ámbito profesional. En los intentos de denominación facilitada, las pistas fonológicas fueron más útiles que las semánticas para lograr la denominación en ambos grupos. Estos resultados destacan la importancia de prestar atención a las características de los estímulos empleados en tareas de recuperación de nombres propios. Además, sugieren que la naturaleza del déficit de recuperación de nombres propios en la DTA refleja problemas a nivel semántico y, en parte, problemas postsemánticos. Leer el artículo completo

astelehena, 19 maiatzak 2025 08:02

Revisión bibliográfica: ¿Cómo duchar a una persona con demencia?
14 - 05 - 2025

Revisión bibliográfica: ¿Cómo duchar a una persona con demencia?

Categorías: Divulgación

Irene González Mella | Terapeuta ocupacional en el CREA La ducha es una actividad básica de la vida diaria esencial para mantener una higiene adecuada y promocionar la salud. Además, implica la realización de múltiples acciones, como el enjabonado, manejo de diferentes objetos, mantenimiento de la postura correcta o el acceso a la bañera; siendo una actividad compleja para que desempeñe una persona con demencia de forma independiente. Esto lleva a que los cuidadores tengan que implicarse de forma activa en el desempeño de la ducha, llevando en muchas ocasiones al rechazo, oposición y resistencia de la persona con demencia, transformando la actividad en todo un reto. Por ello, hemos realizado una revisión bibliográfica, siguiendo los criterios PRISMA-ScR, para determinar cuáles son los principales problemas que surgen en el desarrollo de esta actividad y cuáles son las estrategias que cuentan, hasta la fecha, con aval científico para paliar dichos problemas. En el análisis de esta revisión hemos contado con un total de 20 estudios, en los que se ha identificado como principal problemática la aparición de síntomas conductuales, especialmente en las conductas de heteroagresividad y resistencia a los cuidados. Por otro lado, independientemente de la técnica o intervención aplicada en la ducha, la formación a los cuidadores sobre el manejo conductual y la información que reciben sobre la enfermedad, son las estrategias más eficaces para hacer frente a la resistencia a los cuidados. Estas formaciones ponen en valor la importancia de las habilidades sociales de los cuidadores o su capacidad para ofrecer una alternativa comunicativa adaptada a la persona con demencia. Además, hacen hincapié en la necesidad de llevar a cabo estrategias para preservar la intimidad de la persona con demencia o conocer su historia de vida y adaptarnos a sus gustos y preferencias. Sin embargo, en algunas ocasiones los cuidadores se encuentran con barreras que dificultan poner estas estrategias en marcha, como las dificultades para encontrar los recursos y apoyos necesarios o la influencia de otras AVD que pueden influir de forma indirecta, como el descanso nocturno o el desvestido. Entre las diferentes técnicas aplicadas para duchar a personas con demencia que han conseguido reducir la agitación o agresividad, se encuentra la higiene en cama, el uso de productos adaptados que no requieren aclarado o la aplicación de estímulos sensoriales agradables (visuales, táctiles o auditivos) que ayudan a crear un entorno más favorable. Esta revisión ha permitido identificar los principales factores a tener en cuenta en la realización de duchas a personas con demencia dependientes. Sin embargo, resulta necesario aumentar la bibliografía disponible para poder actualizarla y crear nuevas estrategias que mejoren la calidad de vida de las personas con demencia y sus familias. Bibliografía González-Mella, I., & Unzueta-Arce, J. (2025). How to bathe a person with dementia? A scoping review. Quality in Ageing and Older Adults. https://doi.org/10.1108/QAOA-07-2023-0043

asteazkena, 14 maiatzak 2025 11:19

La sobrecarga del cuidador. Efectos neurocognitivos y emocionales
12 - 05 - 2025

La sobrecarga del cuidador. Efectos neurocognitivos y emocionales

Categorías: Divulgación

Ferrer Hernández, N. & Pulido García, I. | Alzheimer Catalunya Introducción El modelo actual de cuidado de las personas dependientes con diagnóstico de demencia va dirigido a aumentar el tiempo en que las personas permanecen en sus hogares. Esto tiene múltiples beneficios para la persona, pero, ante la escasez de recursos de asistencia domiciliaria disponibles, los cuidados suelen radicar en familiares de primer grado. El perfil de persona cuidadora es el de una persona de mediana-avanzada edad, mayoritariamente mujer, y familiar de primer grado. Muchas personas cuidadoras siguen activas laboralmente, además de tener, otras cargas familiares. Según el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social (2019) el 30% de personas cuidadoras se ven obligados a adaptar su jornada laboral para poder combinarla con el cuidado del familiar. Como consecuencia, se produce una disminución de los ingresos. Además, se suma que la atención social y sanitaria necesaria tiene un alto coste económico. Todo esto tiene un gran impacto sobre las familias, aumentando el empobrecimiento y la desigualdad, y afectando a la calidad de los cuidados. Por lo tanto, el diagnóstico afecta a toda la familia y, además de los efectos económicos mencionados, conlleva una carga física, mental y emocional, así como cambios en las relaciones familiares y conyugales, en la disposición de tiempo libre y en la salud de los cuidadores. A medida que la enfermedad progresa, la dependencia de la persona cuidada aumenta y, por lo tanto, también aumenta la demanda sobre el cuidador. Todos estos factores contribuyen a la sobrecarga del cuidador, que provoca problemas psicológicos, cognitivos, sociales y físicos. El objetivo de esta revisión es dar a conocer como la sobrecarga del cuidador puede afectar a nivel cognitivo y emocional, en la calidad de vida y, del mismo modo, a la calidad de los cuidados. La sobrecarga del cuidador La sobrecarga del cuidador se entiende como el resultado de los efectos físicos, emocionales, sociales y económicos que producen los cuidados en la persona que cuida. Estos efectos desbordan a la persona, que percibe que las demandas del cuidado son superiores a los recursos de los que dispone para hacerle frente (Cerquera et al., 2012). En este sentido, y según Kaddour et al. (2019), los cuidadores de personas con Alzheimer presentan una mayor probabilidad de experimentar sobrecarga, sintomatología ansioso-depresiva y estrés, si se compara con otros cuidadores de personas sin demencia. A continuación, se describen los efectos de la sobrecarga del cuidador: Efectos sobre la salud Los efectos de los cuidados sobre la salud de la persona cuidadora se han estudiado ampliamente (Bleijlevents et al., 2015). Así, la sobrecarga del cuidador se ha asociado con problemas de salud que incluyen la afectación del sistema inmunitario, más visitas al médico, mayor fatiga y agotamiento. Algunos investigadores han encontrado índices de mayor tasa de mortalidad y mayor riesgo probabilístico de suicidio entre los cuidadores informales (Mark, 2015). El “Modelo del proceso de estrés” sugiere que los cuidadores tendrán peor salud debido a los mayores niveles de estrés que tienen. Este estrés conduce, a su vez, a un peor rendimiento cognitivo, aislamiento social y a una peor salud general (Mark, 2015). El estrés crónico se relaciona con mayor probabilidad de desarrollar enfermedades cardiovasculares, depresión, ansiedad, procesos tumorales e incluso deterioro cognitivo. Efectos emocionales Existe evidencia de mayor prevalencia de síntomas depresivos en cuidadores de familiares con demencia respecto a otros cuidadores. Esto es causado por el aumento de las obligaciones financieras y las dificultades económicas, la situación profesional, los cambios no planificados en el estilo de vida y síntomas tanto conductuales como emocionales en la persona con demencia (Alfakhri et al., 2018). Según Chang et al. (2023), la carga del cuidador se incrementa en las poblaciones de cuidadores con escasos recursos sociales y económicos. En esta línea, los datos indican que las mujeres son un grupo particularmente vulnerable frente a los problemas de salud mental y sus consecuencias a nivel de funcionamiento cognitivo. Efectos a nivel cognitivo Young et al., (2011) estudiaron la presencia de síntomas cognitivos en cuidadores de un cónyuge con demencia. Demuestran déficits en recuerdo inmediato y diferido, memoria de trabajo, memoria episódica, fluencia verbal y atención en los cuidadores. La relación entre los cuidados y los efectos a nivel cognitivo puede estar mediada por diferentes factores (Vitaliano et al., 2011; Cancino et al., 2018; Muñoz et al., 2022): Altos niveles de cortisol: asociados con déficits en memoria verbal. Además, cuando se mantiene de forma crónica, se asocia con un menor volumen hipocampal y un metabolismo más lento de glucosa en el cerebro. También se asocia a otros factores relacionados con déficits cognitivos: obesidad, alta insulina e inflamación. Hipertensión e hiperlipidemia: constituyen factores de riesgo para la demencia y trastornos cognitivos. Depresión: los síntomas depresivos correlacionan con un rendimiento deficiente en lenguaje, memoria, función ejecutiva y atención. Existen varios supuestos que explican esta asociación; entre los más destacados se encuentran las alteraciones en la microglía, la inflamación cerebral, el decrecimiento nervioso y el papel del estrés oxidativo. Reserva cognitiva: Se ha demostrado que los adultos mayores que alcanzan mayores niveles de reserva cognitiva a lo largo de su vida presentan una menor sintomatología depresiva en edades más avanzadas. Esto se debe a que la reserva cognitiva emerge como un componente protector activo de los recursos que un sujeto despliega para resolver tareas que demanden la activación de procesos cognitivos. Estilo de vida compartido con la pareja: es común que las personas que han convivido durante muchos años compartan hábitos que pueden ser factores de riesgo para el desarrollo de demencia, como una mala alimentación o sedentarismo. Además, es probable que la persona cuidadora no pueda seguir una dieta sana a causa de la presión de los cuidados y es frecuente que utilicen más comida rápida y ultraprocesada. Disminución de la interacción social: los cuidadores de personas con demencia proporcionan 35 horas de cuidados a la semana de media, más que cualquier otro tipo de cuidador. Esto disminuye el tiempo libre que el cuidador puede dedicar a interactuar con otras personas. Esto provoca una menor red social, mayor aislamiento y soledad. No hemos de olvidar que la edad media de los cuidadores de personas con demencia se sitúa entre los 50 y los 70 años. En esta etapa es frecuente el deterioro cognitivo asociado a la edad, que puede ser un factor de riesgo para el desarrollo de Trastornos neurodegenerativos. En un estudio referido por Pérez et al. (2018), el 55 % de ancianos con diagnóstico previo de Trastorno depresivo desarrollan después deterioro cognitivo. Por su parte, Villarreal (2016), constató que las alteraciones cognitivas y la depresión son más frecuentes en el género femenino y en la senectud, de igual forma en sujetos con presencia de otras comorbilidades médicas. Se debe además prestar atención minuciosa a la sintomatología depresiva, porque podría ser indicio de posibles trastornos neurodegenerativos en sus primeras etapas (Snowden, 2015). Efectos sobre la calidad de vida Los familiares de los pacientes con demencia a menudo experimentan mayores niveles de angustia relacionados con la reducción de la calidad de vida, cambios de humor, trastornos del sueño, así como morbilidad y mayor riesgo de enfermedad cardiovascular. La peor percepción de salud se ve afectada, en parte, por la desinformación acerca de la demencia que tiene la persona de la que cuidan, así como por la percepción de falta de recursos para afrontar la situación. En consonancia con estos datos, Black et al. (2018) encuentra un deterioro significativo en el estado de salud de los cuidadores con demencia moderada en comparación con la leve. Por lo que respecta a la salud autopercibida, se evidenciaron reducciones significativas en los cuidadores de pacientes con enfermedad leve versus moderada versus grave. Es decir, a mayor afectación, mayor tiempo de cuidado y peor salud autopercibida del cuidador. En contraposición, según Tuncay y Fertelli (2019) los cuidadores que pueden satisfacer sus necesidades básicas y realizar mejor sus actividades de la vida diaria experimentaban menos síntomas psicológicos como estrés y ansiedad. Intervención con cuidadores Cuanta mayor es la información de la que disponen los cuidadores, mejor es la atención que brindan a las personas afectadas y menor es la carga emocional asociada al cuidado, según lo señalado por Quinn et al. (2016). En este sentido, una intervención psicoeducacional es clave para promover un buen cuidado, así como para mejorar la capacidad de afrontamiento del cuidador y los recursos percibidos. Una de las intervenciones que resultan más eficaces para los cuidadores son los grupos de apoyo, ya que reducen el estrés percibido del cuidador. Además, les brindan estrategias y maneras de actuar con la persona con demencia además de información sobre la enfermedad. Según Meichsner et al. (2019), las intervenciones de tipo cognitivo-conductual con cuidadores, en las que se combinen la psicoeducación, las estrategias y formas de afrontar situaciones, con técnicas de resolución de problemas y manejo del estrés en combinación con otras terapias revelan mejores resultados por lo que respecta a la calidad de vida de los cuidadores informales. Además, la OMS ha puesto de manifiesto la importancia de ofrecer intervenciones accesibles para cuidadores de personas con demencia. Conclusión El aumento del tiempo que las personas permanecen en sus hogares antes de la institucionalización no ha sido acompañado, hasta el momento, de un aumento suficiente en los sistemas sociales y sanitarios. La sobrecarga del cuidador aparece cuando el cuidador percibe que las demandas del cuidado son superiores a los recursos de los que dispone para hacerle frente y afecta a diferentes ámbitos de la persona: Efectos sobre la salud: se ha demostrado una mayor afectación del sistema inmunitario, más visitas al médico, mayor fatiga y agotamiento, así como mayor tasa de mortalidad y mayor probabilidad de suicidio. Efectos emocionales: existe evidencia de mayor prevalencia de síntomas depresivos en cuidadores de familiares con demencia respecto a otros cuidadores. Efectos cognitivos: se han observado déficits en recuerdo inmediato y diferido, memoria de trabajo, memoria episódica, fluencia verbal y atención en los cuidadores. Además, las parejas de personas con demencia presentan mayor riesgo de desarrollar demencia. Efectos sobre la calidad de vida: la desinformación acerca de la demencia que tiene la persona de la que cuidan, así como la percepción de falta de recursos para afrontar la situación, provoca una peor percepción de la propia salud. Las intervenciones que han demostrado mayor evidencia de mejoras sobre los síntomas provocados por la sobrecarga del cuidador son los grupos de apoyo, la terapia cognitivo-conductual y la psicoeducación. En este sentido, brindar información y recursos sobre cómo afrontar a enfermedad reduce el estrés en los cuidadores. Del mismo modo, es fundamental reforzar en los cuidadores la idea de que, para poder brindar una atención de calidad a sus familiares, deben también cuidar de sí mismos. Cuidar es una tarea compleja y que, como se ha mencionado, afecta a nivel físico, cognitivo, emocional y social. Conocer los riesgos de la sobrecarga y sus implicaciones nos ayuda a orientar las intervenciones con los cuidadores para mejorar su salud. Por lo tanto, debemos potenciar las intervenciones con cuidadores ya que se ha demostrado su eficacia en términos de salud para la persona que cuida y, de manera indirecta para la persona que es cuidada. En esta línea, los grupos de ayuda mutua (GAM) son una buena herramienta para este colectivo, ya que en ellos se pueden combinar las estrategias terapéuticas descritas anteriormente. Conflicto de intereses Este artículo declara no tener conflicto de intereses. Referencias bibliográficas Alfakhri, A. S., Alshudukhi, A. W., Alqahtani, A. A., Alhumaid, A. M., Alhathlol, O. A., Almojali, A. I., Alotaibi, M. A., & Alaqeel, M. K. (2018). Depression Among Caregivers of Patients With Dementia. Inquiry, 55, 004695801775043. https://doi.org/10.1177/0046958017750432 Black, C. M., Ritchie, C. W., Khandker, R. K., Wood, R., Jones, E., Hu, X., & Ambegaonkar, B. M. (2018b). Non-professional caregiver burden is associated with the severity of patients’ cognitive impairment. PloS One, 13(12), e0204110. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0204110 Bleijlevens, M. H., Stolt, M., Stephan, A., Zabalegui, A., Saks, K., Sutcliffe, C., Lethin, C., Soto, M. E., & Zwakhalen, S. M. (2014). Changes in caregiver burden and health‐related quality of life of informal caregivers of older people with Dementia: evidence from the European RightTimePlaceCare prospective cohort study. Journal Of Advanced Nursing, 71(6), 1378-1391. https://doi.org/10.1111/jan.12561 Cancino, M., Rehbein-Felmer, L., & Ortiz, M. S. (2018). Funcionamiento cognitivo en adultos mayores: rol de la reserva cognitiva, apoyo social y depresión. Revista MéDica de Chile, 146(3), 315-322. https://doi.org/10.4067/s0034- 98872018000300315 Cerquera, A., Granados, F., & Buitrago, A. (2012). Sobrecarga en cuidadores de pacientes con demencia tipo Alzheimer. Psychologia, 6(1), 35-45. https://doi.org/10.21500/19002386.1169 Chang, Y., Huang, C., Chang, H., Hsu, S., Lee, C., Huang, S., Wang, P., & Chang, C. (2023). Neuropsychiatric Symptoms and Caregiver Stress in Parkinson’s Disease with Cognitive Impairment, Alzheimer’s Disease, and Frontotemporal Dementia. Journal Of Parkinson’s Disease/Journal Of Parkinson’s Disease (Online), 13(2), 243- 254. https://doi.org/10.3233/jpd-223550 Mark, R. E. (2015). Promote the Health of Dementia Caregivers. American Journal Of Alzheimer’s Disease And Other Dementias, 31(2), 181-183. https://doi.org/10.1177/1533317515588182 Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social (2019). Plan Integral de Alzheimer y otras Demencias (2019-2023). Recuperado de: Plan_Integral_Alhzeimer_Octubre_2019.pdf (sanidad.gob.es) Meichsner, F., Töpfer, N. F., Reder, M., Soellner, R., & Wilz, G. (2019). Telephone-Based Cognitive Behavioral Intervention Improves Dementia Caregivers’ Quality of Life. American Journal Of Alzheimer’s Disease And Other Dementias, 34(4), 236- 246. https://doi.org/10.1177/1533317518822100 Muñoz, K. P., Juca, J. F. G., & Pacheco, G. A. B. (2022). Deterioro cognitivo y depresión en adultos mayores: una revisión sistemática de los últimos 5 años. Revista CientíFica UISRAEL (En LíNea)/Revista CientíFica UIsrael, 9(2), 77-93. https://doi.org/10.35290/rcui.v9n2.2022.525 Tuncay, F. Ö., & Fertelli, T. K. (2019). Effects of the caregiver burden perceived by caregivers of patients with neurological disorders on caregiver wellbeing and Via Augusta, 48-54. Entl.1 08006 Barcelona +34 934 59 22 94 alzheimercatalunya.org caregiver stress. Perspectives In Psychiatric Care, 55(4), 697-702. https://doi.org/10.1111/ppc.12405 Quinn, C., Jones, I. R., & Clare, L. (2016). Illness representations in caregivers of people with dementia. Aging And Mental Health/Aging & Mental Health, 21(5), 553-561. https://doi.org/10.1080/13607863.2015.1128882

astelehena, 02 ekainak 2025 09:17

El papel de la lectura como factor protector de la demencia
07 - 05 - 2025

El papel de la lectura como factor protector de la demencia

Categorías: Divulgación

Andrea Catalán Lanzarote | Psicogerontóloga “Nada ha sembrado tanto la inquietud, removido tanto la imaginación y los deseos, como esa vida de mentiras que añadimos a la que tenemos gracias a la literatura” expresó Mario Vargas Llosa en su Discurso Nobel del año 2010. Esa vida de mentiras, más allá del placer intrínseco que lo acompaña, puede tener un beneficio inesperado: un efecto sobre el deterioro cognitivo asociado a la demencia. Durante 14 años, un equipo de investigadores (Chang et al. 2020) llevaron a cabo un estudio longitudinal (Taiwan Longitudinal Study on Aging) el cual observó cómo aquellas personas que presentaban un hábito lector fueron quienes presentaron menos probabilidades de desarrollar deterioro cognitivo, en comparación con aquellas personas que leían menos. En efecto, leer todos los días -o casi todos los días- se relacionó con un menor riesgo de desarrollar demencia. Y lo más sorprendente es que los beneficios de la lectura se encontraron independientemente del nivel educativo. Tras 14 años de estudio, se pudo observar cómo la lectura es un factor protector que benefició a todos los sujetos que tenían un hábito lector, incluso en aquellos que tenían un nivel educativo bajo o que no recibieron educación formal. Estos resultados nos invitan a considerar la lectura como un factor de reserva cognitiva. La reserva cognitiva es un mecanismo protector que retrasa los primeros síntomas del deterioro asociado a la demencia. Esto consigue que la persona no experimente deterioro cognitivo hasta que la patología se encuentra en una etapa más avanzada. Uno de los factores relacionados con la reserva cognitiva es el nivel educativo. En general, se ha encontrado que un menor nivel educativo se relaciona con una mayor incidencia y prevalencia de demencia. Sin embargo, teniendo en cuenta que el nivel educativo se logra en la primera etapa de la vida de una persona, estudios como el de Chan et al. (2020) son necesarios para conocer factores que se relacionan con una mayor reserva cognitiva y que se pueden fomentar a lo largo de todo el ciclo vital de la persona. Otros factores que fomentan la reserva cognitiva son los logros profesionales, la inteligencia premórbida y participar en actividades mentalmente estimulantes. Otras actividades como coser, caminar, ir a clases, hacer ejercicio o hacer voluntariado se han relacionado con un menor riesgo de desarrollar enfermedad de Alzheimer. En definitiva, la lectura resulta ser una actividad beneficiosa en todos los aspectos, y es una manera sencilla y placentera de fomentar la reserva cognitiva. Referencias: Chan, C. K. (2021). Can reading increase cognitive reserve? International Psychogeriatrics, 33(1), 15–17. https://doi.org/10.1017/S1041610220001246

asteazkena, 07 maiatzak 2025 08:02

Estimulación cognitiva, lingüística y motora en personas con diagnóstico de Alzheimer en fase inicial: un nuevo concepto de estimulación temprana
05 - 05 - 2025

Estimulación cognitiva, lingüística y motora en personas con diagnóstico de Alzheimer en fase inicial: un nuevo concepto de estimulación temprana

Categorías: Divulgación

Selvin Fallas Núñez | Universidad Nacional de Costa Rica. El Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa que afecta la memoria, el lenguaje y la movilidad. En sus primeras etapas, los síntomas pueden parecer leves, pero intervenir a tiempo puede marcar la diferencia. Un nuevo concepto de estimulación temprana propone una estrategia integral que combina la estimulación cognitiva, lingüística y motora para retrasar el deterioro y mejorar la calidad de vida de quienes viven con la enfermedad. A diferencia de los métodos tradicionales, que suelen enfocarse en un solo aspecto del Alzheimer, este enfoque innovador trabaja simultáneamente tres áreas clave: Cognitiva: Mantener la mente activa es esencial para fortalecer la plasticidad cerebral. Juegos de memoria, rompecabezas y actividades de asociación ayudan a preservar las funciones cognitivas, promoviendo conexiones neuronales más fuertes. Lingüística: El lenguaje es una herramienta vital para la comunicación y la autonomía. Estrategias como la lectura en voz alta, la narración de historias y las conversaciones guiadas permiten conservar la capacidad de expresión. La música también juega un papel fundamental, al activar recuerdos y estimular la interacción verbal. Motora: La movilidad es clave para la independencia y el bienestar emocional. Ejercicios suaves, caminatas y actividades rítmicas como el baile no solo mejoran la coordinación, sino que también estimulan la mente y generan bienestar emocional. Este nuevo concepto de estimulación temprana va más allá de las terapias convencionales, ya que busca un equilibrio entre cuerpo y mente para mantener activa a la persona con Alzheimer por más tiempo. Además, destaca la importancia del acompañamiento familiar y social, ya que la participación de cuidadores y seres queridos es fundamental para que estas estrategias sean efectivas en la vida diaria. Si bien el Alzheimer sigue siendo un gran desafío, aplicar este enfoque integral permite a los pacientes mantener su funcionalidad y conexión con el mundo durante más tiempo. La clave está en actuar temprano y de manera continua, apostando por una estimulación variada y adaptada a las necesidades de cada persona. Puede consultar el artículo pulsando aquí.

astelehena, 05 maiatzak 2025 11:16

Musicoterapia en la rehabilitación neurológica del Alzheimer: una revisión bibliográfica
28 - 04 - 2025

Musicoterapia en la rehabilitación neurológica del Alzheimer: una revisión bibliográfica

Categorías: Divulgación

Fabricio Alejandro Vásquez de la Bandera Cabezas1-2, Nayeli Anahís Cargua Silva2, Karen Merizalde Torres2 y Ana Victoria Poenitz2 | 1Universidad Técnica de Ambato. 2Universidad Tecnológica Israel La enfermedad de Alzheimer (EA) es una patología neurodegenerativa progresiva que afecta a más de 50 millones de personas en el mundo, y se prevé que esta cifra se triplique para 2050 (Sohrabi & Weinborn, 2019; Zvěřová, 2019). La limitada eficacia de los tratamientos farmacológicos ha impulsado el interés por intervenciones no farmacológicas como la musicoterapia, la cual se basa en la preservación relativa de la memoria musical en pacientes con EA (Bleibel et al., 2023; Matziorinis & Koelsch, 2022). Esta revisión bibliográfica siguió los lineamientos de la metodología PRISMA, ejecutando una búsqueda sistemática en bases de datos como PubMed, Scopus, Web of Science y PsycINFO. Se utilizaron palabras clave como “musicoterapia”, “enfermedad de Alzheimer”, “función cognitiva” y “rehabilitación neurológica”, restringiendo la búsqueda a estudios publicados entre 2010 y 2023 en inglés y español. Se incluyeron ensayos clínicos aleatorizados, revisiones sistemáticas y metaanálisis que evaluaron la función cognitiva, el bienestar emocional y la calidad de vida de los pacientes, excluyendo estudios en animales, artículos de opinión y textos sin acceso completo. La calidad metodológica fue evaluada mediante la escala Cochrane y la herramienta AMSTAR-2. Los resultados evidencian que la musicoterapia favorece la mejora de la memoria verbal, la atención sostenida y las funciones ejecutivas en personas con EA, activando regiones cerebrales como el hipocampo, la corteza auditiva y la prefrontal (Särkämö et al., 2014; Bleibel et al., 2023). Además, intervenciones como el canto de canciones familiares, la audición musical estructurada y la participación activa en actividades rítmicas mostraron ser efectivas para mejorar el enfoque atencional y la plasticidad neuronal, contribuyendo a la preservación de habilidades cognitivas (Moreno-Morales et al., 2020; Raglio, 2021). Asimismo, la musicoterapia resultó eficaz en la reducción de síntomas emocionales como la agitación, la ansiedad y la depresión, mejorando el estado de ánimo y fortaleciendo la interacción social de los pacientes. Estos beneficios también impactaron positivamente en el bienestar emocional de los cuidadores, disminuyendo su carga emocional (Raglio et al., 2021; Wang et al., 2020). Por otra parte, la implementación de programas grupales de musicoterapia fomentó la comunicación, la cohesión social y una mayor participación comunitaria, aspectos clave para reducir el aislamiento social y el estigma asociado al Alzheimer (Särkämö et al., 2014; Ševčíková, 2024). Sin embargo, se identificaron limitaciones metodológicas importantes: la falta de protocolos estandarizados, la heterogeneidad en las medidas de evaluación y la escasez de estudios longitudinales limitan la comparación de resultados y la formulación de conclusiones definitivas (Flo et al., 2022; Ting et al., 2024). En conclusión, la musicoterapia se perfila como una estrategia terapéutica eficaz, accesible y no invasiva para la rehabilitación neurológica de pacientes con Alzheimer, con efectos positivos en las dimensiones cognitiva, emocional y social. Es indispensable avanzar en la investigación, estandarizar protocolos y evaluar sus efectos a largo plazo para consolidar su integración en la práctica clínica y comunitaria (Manchanda et al., 2022; Ševčíková, 2024). Puede consultar el artículo pulsando aquí.

astelehena, 28 apirilak 2025 10:44

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