Estrés postraumático y demencia: ¿cuál es la relación?

SERVICIOS DE REFERENCIA31 MAR 2014

La población mundial envejece y con ella el número de casos de demencia. Sin embargo, la patogénesis de ésta continúa sin ser muy bien entendida. Estudios epidemiológicos muestran que eventos estresantes y el trastorno por estrés postraumático (TEPT) aumentan el riesgo de desarrollar deterioro cognitivo (DCL) (1) y demencia (2), así como el poseer rasgos de personalidad que predisponen al estrés, como el neuroticismo, incrementa la probabilidad de desarrollar DCL (3) y Enfermedad de Alzheimer (EA) (4).

Numerosas investigaciones han documentado cómo niveles prolongados y elevados de estrés y miedo inducen déficits en el aprendizaje y pérdida de memoria (5). Dichos déficits han sido relacionados con alteraciones en la activación del eje hipotálamo-hipófisis-adrenal y con la secreción de corticoides desencadenada por el estrés, que suprime la actividad del hipocampo e induce la atrofia del mismo. Otra teoría liga las alteraciones cognitivas al aumento en el nivel de citoquinas pro-inflamatorias que ocurre durante periodos de estrés.

En los últimos años se han publicado dos estudios realizados en grupos poblacionales amplios, a los cuales se les realizó un seguimiento a largo plazo y cuyas variables de estudio fueron la presencia de estrés y el riesgo de padecer demencia. Uno de estos estudios, llevado a cabo durante siete años en 181.093 veteranos de guerra norteamericanos, mostró un riesgo dos veces mayor de desarrollar demencia en aquellos individuos diagnosticados de TEPT (7). El segundo estudio contaba con una muestra de 1.462 mujeres a lo largo de 35 años en quienes se encontró una asociación entre la presencia de estrés psicológico en las etapas medias de la vida y el desarrollo de demencia, especialmente EA, en las etapas tardías. (8).

Sin embargo, hacen falta aún mayor número de estudios epidemiológicos que avalen la relación entre la demencia y el estrés generado tanto en situaciones cotidianas (vida familiar, laboral, de pareja) como en el contexto de una experiencia traumática. Y en donde éste sea valorado como un factor de riesgo en sí mismo para el desarrollo de dicha enfermedad.

La importancia de los resultados que este tipo de investigaciones pueden arrojar reside en la posibilidad de ampliar el concepto de la demencia de un trastorno meramente orgánico e individual a un proceso mucho más dinámico, cuyas raíces también se encuentran en lo colectivo y en lo vivencial. Abriendo, de ser así, las puertas hacia abordajes preventivos y terapéuticos diferentes, y también por qué no, hacia un entendimiento más profundo y una visión más crítica de la sociedad que estamos construyendo.

Con esta idea, un equipo de investigación del CRE de Alzheimer, formado por la médico de Atención Primaria Mónica Palomino, la psicóloga y psicoterapeuta Rebeca Cáceres, el pionero en la terapia centrada en soluciones en España, Mark Beyebach, y la trabajadora social Rosario Villar, ha diseñado un proyecto cuyo objetivo fundamental es analizar la relación entre experiencias vitales estresantes, estrés postraumático y demencias. Este estudio se realiza con la colaboración de la Asociación de la EMDR España, que ayuda en la formación y supervisión de los casos.

Este equipo de investigación considera que, como la demencia se ha convertido en uno de los grandes problemas de salud pública, ante el cual, la perspectiva biomédica que ha conducido durante años las investigaciones, no ha podido dar aún una respuesta satisfactoria, se hace necesario un enfoque biopsicosocial que amplíe el número de variables a tener en consideración para el abordaje de una enfermedad tan compleja por sus implicaciones personales, sanitarias y sociales. Siguiendo esta línea, el proyecto centra su atención en eventos que relacionan la enfermedad con la vida, enmarcando la demencia dentro de las circunstancias que vivimos y no como un ente biológico aislado de las mismas.

De este modo, se amplía la perspectiva de tratamiento de la demencia así como la de la prevención de la misma al contemplarse indicadores sobre los que poder intervenir en la vida de sujetos que no han desarrollado DCL o demencia. El alcance de este estudio también puede llegar apacientes que en este momento se encuentran en estadios tempranos de la enfermedad.

El diseño empleado en este trabajo consiste en un estudio observacional longitudinal y experimental a sujetos diagnosticados con deterioro cognitivo leve (DCL) o demencia en fase leve, moderada y grave, atendida en el CRE de Alzheimer, la AFA de Salamanca y centros de saludo colaboradores.

Así, en pacientes con DCL y demencia leve la recogida de información se estructurará en dos partes. En la primera, se recogerán variables sociodemográficas, historial clínico del paciente y cuestiones relacionadas con sucesos de interés para el estudio. En la segunda parte, se obtendrá la información de las variables de interés en este estudio a través del genograma familiar y de diferentes cuestionarios.

La entrevista durará dos horas aproximadamente y será realizada por la Médico de Atención Primaria y la Psicóloga del Área de Familias del CREA. Una vez realizadas las pruebas serán analizadas a través del paquete estadístico SPSS 19. Posteriormente, se trabajarán los sucesos traumáticos en aquellos sujetos que así lo deseen, desde el abordaje psicoterapéutico de EMDR (Desensibilización y reproceso por el movimiento de los ojos) aplicando el protocolo de intervención. Este tratamiento será llevado a cabo por la psicóloga del Área de Familias del Centro.

En la caso de los pacientes con demencia moderada-grave será fundamental contar con una persona de la familia cercana al paciente para responder a la primera parte de la recogida de datos, aportar la información concerniente al genograma y realizar el resto de pruebas mencionadas anteriormente. Se estudiará la posibilidad de realizar tratamiento EMDR con algún paciente en fase moderada.

1. Yehuda R, Golier JA, Harvey PD, Stavitsky K, Kaufman S, Grossman RA, et al. Relationship between cortisol and age-related memory impairments in Holocaust survi-vors with PTSD. Psychoneuroendocrinology 2005; 30: 678-87.

2. Persson G, Skook I. A prospective population study of psychosocial risk factors for late onset dementia. Int J Geriatr Psych 1996, 11: 15-22.

3. Wilson RS, Schneider JA, Boyle PA, Arnold SE, Tang Y, Bennet DA. Chronic distress and incidence of mild cognitive impairment. Neurology 2007; 68: 2085-92.

4. Wilson RS, Arnold SE, Schneider JA, Kelly JF, Tang Y, Bennett DA. Chronic psychological distress and risk of Alzheimer’s disease in old age. Neuroepidemiology 2006; 27: 143-53.

5. Mc Ewen BS, Sapolsky RM. Stress and cognitive function. Curr Opin Neurobiol 1995; 5:205-216.

6. Mizoguchi K, Kunishita T, Chui DH, Tabira T. Stress induces neuronal death in the hippocampus of castrated rats. Neurosci Lett 1992; 138:157-160.

7. Kristine Yaffe, Eric Vittinghoff, Karla Lindquist, Deborah Barnes, Kenneth E. Covinsky, Thomas Neylan, Molly Kluse, Charles Marmar. Posttraumatic Stress Disorder and Risk of Dementia among US veterans. Arch Gen Psychiatry 2010: 67(6): 608-613.

8. Lena Johanssson, Xinxin Guo, Margda Waern, Svante Östling, Deborah Gustafson, Calle Bengtsson and Ingmar Skook. Midlife psychological stress and risk os dementia: a 35 year longitudinal population study. Brain 2010: 133; 2217-2224.

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