ESTIMULACIÓN EN DEMENCIAS AVANZADAS en CASA.

ESTIMULACIÓN EN DEMENCIAS AVANZADAS en CASA – ACTIVIDADES BASADAS EN EL MÉTODO MONTESSORI

Autora:Mireia Tofiño García.Terapeuta Ocupacional CREA

Las Terapias No Farmacológicas son intervenciones  no químicas, apoyados sobre una base teórica, que buscan mejorar la calidad de vida de la persona.

La estimulación que podemos realizar en demencias avanzadas, es muy diferente a la que se realiza en demencias iniciales y moderadas, pero también se pueden proporcionar actividades sencillas, adaptables y con significado para la persona, que ayuden a reducir alteraciones de conducta, y faciliten la interacción y comunicación con su entorno físico y social. En definitiva, mejorar su estado de ánimo y por lo tanto su calidad de vida y la de sus cuidadores.

Las actividades basadas en el Método Montessori, pueden ajustarse a las necesidades y competencias de las personas con un deterioro cognitivo moderado – grave y permitirles  mantener o mejorar las habilidades necesarias para la realización de Actividades Básicas de Vida Diaria (ABVD).

¿Qué caracteriza las actividades del Método Montessori?

  • Utiliza materiales de la vida diaria con los que la persona está familiarizado.
  • Se pueden graduar las actividades, de lo más sencillo a lo más complejo.
  • Se pueden secuenciar y permiten el aprendizaje.
  • No requieren de lenguaje verbal para demostrarles cómo hacer la actividad.
  • Metodología abierta, no tiene un final.
  • Lo importante es la involucración y estimulación, no que la actividad “salga bien”.

¿Qué actividades puedo hacer?

  • Discriminación sensorial: distinguir entre sonidos fuertes y suaves, adivinar sonidos de la vida diaria, discriminar diferentes pesos, temperaturas, olores, sabores…
  • Actividades de coger: pelotas, canicas, legumbres, harina, pasta, arroz…… con la mano o utilizando instrumentos como cucharas, pinzas o un cazo.
  • Actividades de verter: necesitaremos jarras, vasos, recipientes, embudos si queremos complicar la actividad; y algo que verter, como arroz, sal o arena.
  • Actividades de prensar: hacer bolitas con plastilina o arcilla, ejercicios con pinzas, utilizar un prensador de ajos, tenazas, un mortero.
  • Actividades de motricidad fina: ensartar cuentas o macarrones, enlazar cordones, dibujar en arena o azúcar, rasgar o cortar papel.
  • Cuidado del entorno: hacer un ramo o centro de flores (de plástico o naturales), regar plantas, secar cubiertos, limpiar la mesa, limpiar cristales…
  • Cuidado personal: doblar la ropa, trapos o servilletas, colgar la ropa, emparejar calcetines.
  • Actividades de clasificar: emparejar formas, puzles de caras familiares, guardar los cubiertos en su departamento, separar frutas de verduras, unir parejas (dos naranjas, dos plátanos…), separar legumbres.
  • Actividades de seriación: colocar objetos de menor a mayor tamaño (cucharas, calcetines, ovillos de lana, pajitas…)

 ¿Cómo llevarlas a cabo? Recomendaciones generales

  • Preparamos la actividad:
    • Debemos estar muy atentos para que no se metan los objetos en la boca. Explicar que no son comestibles.
    • Trabajar con objetos cotidianos
    • Preparar todo el material que necesitemos previamente.
    • Adecuar a las capacidades de la persona.
  • Realización de la actividad
    • Iniciar la actividad con una invitación, no forzar. En ocasiones resulta efectivo solicitar su ayuda: “¿Me ayudas a separar las lentejas?”
    • Le presentamos los materiales y le explicamos que hay que hacer.
    • Hacemos una demostración práctica que les sirva de ejemplo.
    • Graduar la actividad si es necesario:
      • Si observando su comportamiento vemos que la persona se frustra o no es capaz de realizarla, tenemos que simplificar la actividad para hacerla más sencilla. Podemos reducir el número de elementos, de pasos a seguir, utilizar elementos más manejables…
      • La actividad tiene que suponer por otro lado un reto para que no resulte aburrida. Si la persona la realiza sin dificultad, podemos complicarla un poco añadiendo más elementos, colores, más pasos en la secuencia o elementos más pequeños o menos manejables.
      • Si consideramos que la actividad se adecúa a las capacidades de la persona y le reporta satisfacción el llevarla a cabo, podemos probar con otros elementos o materiales pero que no implique un cambio de dificultad.
    • Finalizamos la actividad:
      • Invitarles a repetir la actividad o a hacer otra diferente.
      • Preguntar su opinión sobre la actividad.
      • Y lo más importante, reforzar sus logros y valorar su esfuerzo.

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