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lunes, 21 noviembre 2022 10:49
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Reeducación de la marcha con bastón en personas con demencia (II). Pasos
Categorías: Divulgación
Etiquetas: fisioterapia , caminar , marcha , bastón , reeducación
ROCÍO VALLE BERMEJO | FISIOTERAPEUTA A propósito de la experiencia Recomendamos leer previamente la entrada: «Reeducación de la marcha con bastón en personas con demencia (I). Introducción» El primer paso es informar a la familia y recomendar una visita a su médico de atención primaria quien valorará el proceso y estimará oportuno la derivación al especialista en traumatología, siendo posible que el propio especialista paute el uso del bastón como medida conservadora. La característica más importante de un bastón es que sea telescópico para que se adapte a la altura del paciente; luego hay otras características como el material y la empuñadura que facilitarán su manejo. Una vez adquirido el bastón por las familias, se hace llegar al centro metido en una bolsa para que el usuario no tenga contacto con él ni automatice un uso incorrecto. El segundo paso es presentar el bastón a la persona, indicándole la necesidad de empezar a caminar con el bastón. Aquí puede aparecer alguna alteración del comportamiento que rechace su uso, y en función de este comportamiento, procederemos siendo ésta una causa de verse interrumpido el proceso de reeducación. El tercer paso es comenzar la reeducación como tal. La forma de introducir el bastón es integrarlo en el día a día del usuario con la técnica correcta, guiándole con nuestra mano cuándo avanzar el bastón, con lo que será necesario la ayuda de una tercera persona. El bastón se va a colocar en la mano opuesta al MI afecto, es decir si existe una lesión en la rodilla izquierda vamos a colocar el bastón en la mano derecha y acompasaremos el paso izquierdo con el apoyo del bastón en la mano derecha, que guiaremos con nuestra mano empuñando también el bastón sobre la mano de la persona. Seremos nosotros quienes nos adaptemos al paso de la persona sin darle ninguna orden ni hacer intención de corregirle durante el caminar. La persona irá automatizando el tipo de marcha. La duración de esta fase dependerá de la capacidad de integración de la marcha que puede verse afectada según el momento de la enfermedad en la que se encuentre o según procesos agudos que pueden suceder. No dejaremos de guiarle con nuestra mano hasta que finalice esta fase; una pista que nos puede dar la persona del momento de integración del bastón en su marcha, es el recuerdo del bastón al iniciar la marcha desde la sedestación donde no lo tiene a mano y lo pide. Otro paso en la reeducación de la marcha son las escaleras, y de la misma forma procederemos, empuñando junto con la persona el bastón y guiándole con nuestra mano de tal forma que: para subir escaleras, se indica subir al peldaño superior el miembro inferior sano y luego bastón y miembro inferior afecto a la vez (regla nemotécnica «los buenos suben al cielo»). para bajar escaleras, bajamos miembro inferior afecto junto con el bastón y luego miembro inferior sano (regla nemotécnica «los malos bajan al infierno»). El siguiente paso, se da cuando ya esté dominada la fase anterior, en el que dejaremos de empuñar nosotros el bastón, y le acompañaremos un tiempo de supervisión, puesto que el bastón puede ser un factor externo de riesgo de caída. Será en este momento también cuando daremos pautas de manejo a la familia para que el uso del bastón se haga extensible al contexto en domicilio. El tiempo de cada fase de la reeducación depende de la capacidad de la persona con demencia en integrar ese patrón de marcha que va a verse condicionado por la afectación neurológica, y es posible, como ha ocurrido en nuestro centro de día, que no se llegue a manejar correctamente el bastón y no sea posible utilizar esta medida como tratamiento conservador.
lunes, 07 noviembre 2022 12:31
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jueves, 17 noviembre 2022 18:15
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lunes, 26 septiembre 2022 16:32
De sobre la Empatía
De sobre la Empatía
10 - 12 - 2013
Categorías: Opinión
RAFAEL SÁNCHEZ VÁZQUEZ DIRECTOR MÉDICO DEL CRE DE ALZHEIMER
«Las tres cuartas partes de las miserias y malos entendidos en el mundo terminarían si las personas se pusieran en los zapatos de sus adversarios y entendieran su punto de vista»
Mahatma Gandhi.
No definiré empatía con palabras académicas de diccionario, sino que trataré de hacerlo a través de sus aplicaciones a una práctica de trabajo en equipo.
Nunca hasta ahora se había hablado tanto sobre la importancia de este concepto, salvo en lo deportivo. Y aún así, hay equipos de fútbol o de ciclismo o de otros deportes en que las figuras que meten goles o que esprintan al final priman su acción exitosa, vistosa y gratificada por el público que les jalea, sobre su trabajo para los demás, que es lo que hace el resto. Y a veces, comprobamos que cuando la figura falla en su acción, se permite recriminárselo a los demás como si no fuera suficiente lo que han hecho para su mayor gloria.
Esta podría ser una buena acepción de Empatía: trabajar para los demás de tu grupo.
Si formáramos un coro o un ballet lleno de prima donas o prima ballerinas, de divos y divas solistas, primeras figuras de todos los grandes teatros de ópera o ballet del mundo, probablemente, el espectáculo audiovisual fuera impresionante por su potencia y sonaría muy bien (recordemos a «los tres tenores») y seríamos capaces de distinguir, aun con un oído no muy educado, las voces individuales de cada uno de los cantantes, o distinguiríamos a la perfección al virtuoso bailarín solista del Bolshoi, pero nunca sería tan armónico como los formados por figuras «no tan grandes», pero que se impostan perfectamente sonando como si fueran uno, que ejecutan sus movimientos acompasadamente en «El lago de los cisnes».
Esta podría ser otra acepción de Empatía: trabajar para los demás de tu grupo de forma acompasada y armónica de forma que el resultado de este trabajo sea eficiente y útil para el que lo recibe.
Hace unos años, quizá en los 60 del pasado siglo, un iluminado se dedicó a fabricar un aparato o máquina para deformar ombligos, porque sostenía la teoría que el ombligo ovalado era mucho más bonito que el vulgar redondo y cicatricial. Durante un tiempo, hasta que esta sinrazón pasó al archivo de lo absurdo, algunas (y, no reconocido, algunos) jóvenes, pasaban gran parte de su tiempo mirándose el ombligo propio, y por tanto, sin ver nada más de lo que les rodeaba. Se perdieron muchísimas cosas, entre otras, la belleza de cualquier otro ombligo.
Esta acepción de Empatía encierra una moraleja: para trabajar para los demás de forma acompasada y armónica, debemos de mirar todos los ombligos del grupo y, respetando la redondez, asimetría, forma ovalada, profundidad, y otras características inherentes a la individualidad, buscar una foto de grupo con todos los ombligos, con la misma entidad. Lo cual quiere decir que ninguno de ellos es el más importante, bonito, vistoso, llamativo, pero su conjunto hace grupo.
Y Gandhi, filósofo de la sencillez, lo plasmó magistralmente en la frase que figura al inicio, aun referida al enemigo. Si en vez de al contrario u opuesto, lo trasladáramos al que trabaja a mi lado, nuestra «mirada al ombligo ajeno» debería dirigirse al bienestar en su trabajo, a buscar la sencillez en la relación (de igualdad, siempre respetando el peso específico de cada profesión), entendiendo que todos los trabajos son igual de necesarios, haciendo fácil el cumplimiento del otro, contrastando opiniones e información en un clima de respeto, procurando ofrecerle soluciones en vez de soltarle los problemas para que los resuelva otro, facilitando la toma de decisiones de forma colegiada, deliberando con frialdad, desapasionadamente, escuchando y valorando la opinión de mis compañeros sobre hechos importantes (obsérvese que estoy utilizando el gerundio que revela continuidad y continua construcción, no el participio que expresaría acción finalizada).
Por tanto, y ésta es la última acepción de Empatía que propongo: trabajar para los demás de forma armónica, con respeto a la individualidad, pero pensando continuamente cómo hacer más fácil la acción de mi compañero, de cara a la búsqueda de la eficiencia, eficacia y efectividad de nuestro trabajo común con las mismas personas.
domingo, 06 noviembre 2022 19:19
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