Enfoque sobre las demencias en Uruguay

Victoria Repisopresidenta de la Asociación Uruguaya de Alzheimer y Similares (Audas)

La población uruguaya presenta un envejecimiento sostenido y creciente. Las proyecciones previstas al año 2030 dan cuenta de una acentuación de esta transformación demográfica donde los mayores alcanzarán el 22.3% del total de la población y continuará la tendencia de la feminización de la vejez.

El estado debe tener objetivos claros relativos a la buena salud, al bienestar físico, mental y social de las personas mayores para establecer estrategias que permitan una buena asistencia y tratamiento de una población que envejece y que necesita políticas de estado adecuadas.

Referente a la salud mental y específicamente a la atención de las demencias, debemos decir que no existe a nivel estatal ninguna red de contención tanto para las personas afectadas como para sus familias.

Es bien sabido que el primer factor de riesgo para las demencias es la edad avanzada. Y esto hay que tenerlo muy en claro para establecer políticas de salud específicas. También hay que considerar que el crecimiento de las demencias será muy superior en los países de renta baja y media (ADI 2009).

La Asociación Uruguaya de Alzheimer está trabajando para crear la sensibilidad y la concienciación necesaria a fin de que el estado establezca políticas para las demencias. En este sentido fuimos al Parlamento para poner en conocimiento de la Comisión de Salud, el desamparo en que están las personas con demencia y sus familias al no existir ninguna red de contención desde el Estado, ni datos de prevalencia. Asimismo establecimos contacto a nivel del Ministerio de Salud Pública para empezar a trabajar en forma conjunta en este tema tal como ADI (Alzheimer Disease International) nos ha instruido.

Dicho esto debemos enfatizar que en Uruguay hay:

  • Ausencia de políticas públicas preventivas, de fortalecimiento y/o valoración del impacto social de la enfermedad de Alzheimer.
  • Escasez de personal entrenado, de acceso en el ámbito público.
  • Escasa o nula coordinación a nivel institucional.
  • Ausencia de programas educativos especializados.
  • Ausencias de centros especializados donde se realicen tratamientos no farmacológicos, orientados desde un programa de atención integral que contemplen al paciente y a su familia en las diferentes dimensiones bio-psico-sociales que involucra la enfermedad de Alzheimer.
  • Escasas propuestas que aborden las problemáticas socio sanitarias emergentes de esta enfermedad.
  • Su tratamiento integral no ha sido incluido en el Sistema Integrado de Salud, ni de las políticas sociales.
  • Las propuestas de atención y rehabilitación son muy escasas.

Nuestro desafío como Asociación, dedicada a la mejora de la calidad de vida de la persona afectada con demencia y de sus familias, es compartir la demanda de una Política de Estado para las demencias.

Estamos solicitando al Estado y a los encargados de establecer políticas, que reconozcan el impacto de las demencias en nuestro país. Tenemos derecho a que las personas afectadas sean diagnosticadas y puedan acceder a los tratamientos farmacológicos.

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