Últimos artículos

Listado de artículos

Monday, 21 November 2022 10:49

Content with tag tratamiento

Remove

.

Medicamentos para la enfermedad de Alzheimer
08 - 10 - 2020

Medicamentos para la enfermedad de Alzheimer

Categorías: Medicación

Información sobre medicación para cuidadores formales e informales de pacientes con demencia. El contenido de esta infografía ha sido extraído de los cursos de teleformación impartidos por los profesionales del CRE de Alzheimer del Imserso. Medicamentos para la enfermedad de Alzheimer

Wednesday, 26 October 2022 13:22

Consejos de fisioterapia. ¿Frío o calor?
01 - 06 - 2020

Consejos de fisioterapia. ¿Frío o calor?

Autora: Esther María Fonseca García. Fisioterapeuta CRE Alzheimer Consejos de fisioterapia. ¿Frío o calor? Introducción Como fisioterapeuta habré recibido esta pregunta cientos de veces ¿”qué es mejor que me ponga frío o calor?, “¿Me viene bien la manta eléctrica para el dolor de cuello?” “¿Puedo ponerme la bolsa de guisantes congelados en la rodilla? ,“yo alterno calor y frío…” …. Y en el periodo de confinamiento estas dudas han ido en aumento en toda la población en general, de ahí que he decidido crear esta publicación para el blog del CREA para intentar aclarar, de una manera global, cuando aplicar frío y/o calor en una lesión de una manera efectiva y positiva para una patología. Frío y calor: una terapia muy antigua Es cierto que la Crioterapia (aplicar frío) o la termoterapia (aplicar calor) en una lesión son técnicas muy antiguas pero tremendamente efectivas, que teniendo en cuenta el tipo de lesión nos pueden ayudar mucho en su desarrollo posterior así como evitar el uso «instintivo de medicamentos que pueden ayudar a aliviar los síntomas. El frío y el calor en una lesión calman el dolor pero hay que tener claro cuando aplicar a cada lesión, dependiendo también un factor importante como es el tiempo que ha transcurrido desde que se ha producido. Por regla general la Crioterapia o aplicación de frío se aplica en las lesiones recientes o que están en fase de inflamación aguda y la Termoterapia o aplicación de calor en lesión de carácter crónico o muscular. Aclaraciones: 1.- La aplicación de termoterapia (calor) o crioterapia (frío) no constituyen por sí solos un tratamiento, pero si son de gran ayuda como complemento terapéutico, ya que además los pacientes, por regla general, se lo pueden aplicar ellos mismos en casa. La única condición para aplicarlo es saber en qué caso poner frío o poner calor y las indicaciones individualizadas que dará el fisioterapeuta para cada uno de ellos. 2.- El uso de calor o frío va a estar condicionado por la patología del paciente. Debemos recordar que los efectos fisiológicos que produce el frío son distintos a los que produce el calor, por lo que los emplearemos en distintas circunstancias. 3.- En geriatría, y en especial en personas con demencia (y otras afectaciones neurológicas), muchas veces está afectada la sensibilidad del paciente: es decir, no nos dirá si se quema (porque no lo siente), de ahí que hay que tener especial precaución en estas personas e ir siempre progresivamente aumentando el tiempo de aplicación de frío y calor y revisar una vez quitadas por si apareciese alguna rojez que no desaparezca acabo del tiempo; Si fuera así podríamos haber creado una quemadura tanto por frío como por calor y necesitaríamos acudir a personal de enfermería para que nos aconsejase el mejor tratamiento. Aplicación de frío: crioterapia Generalidades de la crioterapia: Se suelen utilizar bolsas de hielo en áreas de dolor, inflamación o espasmos: hielo triturado en una bolsa plástica, bolsa de vegetales congelados (guisantes) o paquete reutilizable de hielo comercial (“coldpack”). Se aplica cuando la lesión acaba de producirse o durante la fase inflamatoria, es decir, como mucho durante los primeros tres días después de una lesión. Forma de aplicación: Colocarlo sobre el área afectada envuelta en una toalla o sabanilla durante unos 20 minutos por sesión. Si la lesión es reciente recomendamos un mínimo de tres aplicaciones de veinte minutos de frío si lo tolera el paciente. Entre cada aplicación deberán transcurrir al menos dos horas y siempre deberemos comprobar al finalizar la aplicación y a la hora que la zona no se ha dañado. Al aplicar hielo estamos reduciendo la inflamación, evitando que se acumulen sustancias oxidativas e impidiendo la muerte de las células que se encuentran cerca de la lesión. ¿En qué lesiones se puede aplicar el hielo? Se puede aplicar frío durante los primeros tres días en caso de: sobrecarga, rotura de fibras, golpe, esguince, luxación, fractura, tendinitis. ¿Cuándo NO debo ponerme frío? Después del período de inflamación aguda, es decir, después de tres días de realizar la lesión, porque se retrasaría el tiempo y la calidad de reparación del tejido. Salvo indicación expresa del fisioterapeuta no se debe poner frío antes de hacer ejercicio: el frío tiene un efecto sedante, y si se aplica frío la zona antes de hacer un ejercicio quedaría anestesiada y podríamos lesionarnos. Además, el frío hace que el tejido se vuelva menos elástico y pierda fuerza. Si sufres de hipersensibilidad al frío. Existen personas alérgicas al frío, que llegan a tener reacciones en la piel graves si lo utilizan. Tampoco en casos de vasoespasmos, problemas circulatorios o problemas cardíacos graves diagnosticados. Precauciones que hay que tomar al utilizar frío en una lesión Nunca usar directamente el hielo sobre la piel. Siempre utiliza una toalla o tela entre el emisor de frío (coldpack-gisantes) y la piel del paciente. Nunca superar los 40 minutos de aplicación, ya que podríamos crear una parálisis por frío y quemaduras cutáneas. Aplicación de calor: termoterapia Generalidades: Se aplica cuando ya ha pasado la fase inflamatoria mencionada antes (tres días tras la lesión). El tiempo de aplicación será aproximadamente de 20 minutos. Al aplicar calor se produce un aumento de sangre en la zona, una disminución de la presión arterial y un efecto sedante por la relajación muscular y alivio de la fatiga muscular. Existen diferentes métodos de aplicación de calor: mantas eléctricas, bolsas de calor (hotpack),sacos de semillas, fangos, parafina, lámpara de infrarrojo, etc. En todos estos casos el calor que se produce es superficial. ¿En qué lesiones me puedo aplicar calor? Se aplica calor después de los primeros tres días en caso de: contracturas, lesiones por esfuerzo, mala postura. ¿Cuándo NO debo ponerme calor? Si hay una inflamación, es decir, si la zona está caliente, enrojecida e hinchada. Durante los tres primeros días tras un golpe, esguince o fractura. En casos de anestesia o alteración de la sensibilidad (deberemos tener especial cuidado por el riesgo de quemaduras). Procesos infecciosos, cardiopatías descompensadas, ni en caso de alteraciones de la tensión arterial como en hipotensión grave. Precauciones que hay que tomar al utilizar calor en una lesión: Se debe tener cuidado a la hora de aplicar el calor, ya que podemos quemar nuestra piel sin darnos cuenta. Tenemos que notar calor intenso pero agradable y se recomienda revisar la zona para comprobar que no se ha producido ninguna quemadura. Baños de contraste (frío y calor simultáneamente) Se denominan «baños de contraste» a la alternancia dentro del tratamiento de recuperación para una lesión de baños de agua caliente junto con baños de agua fría de manera estructurada, adecuada y orientada a la lesión. ¿En qué lesiones me puedo aplicar baños de contraste? Es una herramienta útil para mejorar la recuperación de fracturas y tras la inmovilización con vendajes o escayolas; Existen varias formas de realizarlo, yo recomiendo: Empezar siempre con baño de agua caliente (38-40 grados) Alternar frío (10-20 grados) y calor (38-40 grados) (3′ en agua caliente y 1′ en agua fría, hasta completar los 15′) Terminando con baño de agua caliente. Terapia máximo de 15 minutos de duración ¿En qué lesiones debo aplicar baños de contraste? Esguinces o inflamaciones de tobillo después de 48/72 horas aplicación de frío en dicha lesión. Edema producidos en pies o manos Recuperación / Rehabilitación de fracturas Después de periodos de aplicación de vendajes fijos o escayolas Recomendaciones generales del frío y el calor Aunque algunas ya las he nombrado, prefiero resumiros una serie de recomendaciones a la hora de aplicar frío y calor en una lesión para evitar inconvenientes : No suministrar directamente frío en una lesión o enfermedad de la piel (Síndrome Raynaud) o con herida / infección . Nunca poner directamente hielo sobre la piel directa(Toallas, bolsas de hielo, baños de agua…). Evitar Crioterapia durante periodos que superen los 20 minutos / cada 2 horas. Aplicar Termoterapia durante periodos máximos de 20 minutos / cada 2 horas. No debemos aplicar calor si la temperatura del cuerpo es alta o con fiebre. Riesgo de mareo o desmayos. Evitar poner calor directamente sobre la piel por riesgo de quemaduras (Bolsas de agua, baños…). No aplicar calor en personas con hipertensión o en zonas con tumores malignos. Espero haber aclarado un poco el tema… Ahora, ¡a poner en práctica estos consejos!

Monday, 31 October 2022 17:29

ADHERENCIA A PROGRAMAS DE REHABILITACIÓN FÍSICA COMO TRATAMIENTO EFECTIVO EN ENFERMEDADES NEURODEGENERATIVAS
10 - 02 - 2020

ADHERENCIA A PROGRAMAS DE REHABILITACIÓN FÍSICA COMO TRATAMIENTO EFECTIVO EN ENFERMEDADES NEURODEGENERATIVAS

Categorías: Divulgación

LORENZO ENRIQUE REYNALDO CEJAS, YASMANY GONZÁLEZ GARCÉS, C. ROBERTO RODRÍGUEZ LABRADA | CENTRO PARA LA INVESTIGACIÓN Y REHABILITACIÓN DE LAS ATAXIAS HEREDITARIAS. HOLGUÍN. CUBA En el presente artículo se pudo identificar cómo es la adherencia a programas de ejercicios físicos, un aspecto fundamental para comprender la elevada variabilidad del efecto de este tratamiento sobre diferentes enfermedades neurodegenerativas. Se realizó una revisión de la literatura en las siguientes bases de datos: Scielo, Pubmed, Cinahl y google académico. Sin embargo, existen muy pocos estudios que evalúen la importancia de la adherencia sobre la efectividad de los programas de ejercicios físicos, y menos aún cuando estos se aplican a pacientes con enfermedades neurodegenerativas. Las mayores evidencias de la utilidad de la adherencia terapéutica en los programas de neurorehabilitación física provienen de la Esclerosis Múltiple, la enfermedad de Parkinson, la enfermedad de Alzheimer y la ataxia espinocerebelosa tipo 2. Sin embargo, en ninguno de estos estudios se ha profundizado en los factores que influyen directamente sobre la adherencia terapéutica a los programas. En la presente revisión, se analiza el estado actual del estudio y evaluación de la adherencia terapéutica a programas de neurorehabilitación en algunas enfermedades neurodegenerativas. En la literatura se reportan importantes beneficios en la calidad de vida en pacientes que padecen las enfermedades anteriormente mencionadas. Estudios reportan reducción de la espasticidad de los miembros inferiores, mejora de la marcha y de la salud mental en pacientes con Esclerosis Múltiple. En las personas que padecen Alzheimer se reporta que la adherencia a ejercicios mejora la función cognitiva, disminuye los síntomas neuropsiquiátricos y provoca una disminución más lenta en la capacidad de realización de las actividades de la vida diaria; así como una mejoría más notable en las actividades cognitivas con respecto a una adherencia medicamentosa. En pacientes con ataxia espinocerebelosa tipo 2 hay pocos estudios realizados que aborden la relación de la adherencia a los ejercicios físicos, existe un único estudio que demuestra mejoras del síndrome cerebeloso en los pacientes con mejor adherencia. A pesar de la existencia de pocos estudios relacionado con este tema, estos elementos demuestran que la adherencia terapéutica al ejercicio físico es una estrategia importante y eficaz a tener en cuenta para el tratamiento de las enfermedades neurodegenerativas. Pulse para leer el artículo completo

Friday, 04 November 2022 11:18

EL TRATAMIENTO ANTI-HIPERTENSIVO EN LA PREVENCIÓN DE LA DEMENCIA Y LA ENFERMEDAD DE ALZHEIMER
27 - 01 - 2020

EL TRATAMIENTO ANTI-HIPERTENSIVO EN LA PREVENCIÓN DE LA DEMENCIA Y LA ENFERMEDAD DE ALZHEIMER

Categorías: Divulgación

AUGUSTO VICARIO | CARDIÓLOGO, UNIDAD CORAZÓN-CEREBRO, ICBA-INSTITUTO CARDIOVASCULAR, ARGENTINA Desde hace varias décadas sabemos que la enfermedad vascular puede contribuir al desarrollo del deterioro cognitivo, la demencia y la enfermedad de Alzheimer. Entre estas enfermedades que causan injuria vascular en el cerebro la hipertensión arterial, tal vez sea la más importante. Es así que, la Alzheimer’s Diseases International reconoció a la hipertensión arterial como el principal “factor de riesgo vascular modificable” para desarrollar enfermedad de Alzheimer. En la actualidad se estima que un billón de personas padecen hipertensión arterial y 40 millones de personas sufren demencia en el mundo. Demencia e hipertensión dos patologías con alta prevalencia que interaccionan en forma compleja en el cerebro de las personas y comprometen su salud cognitiva. Si la hipertensión arterial es un factor de riesgo, el tratamiento anti-hipertensivo debería poder controlar el riesgo y disminuir de algún modo su efecto, es decir el deterioro cognitivo y la demencia. Este artículo intentó reunir y revisar en forma no-sistemática la evidencia médica actual sobre el lugar que ocupa el tratamiento anti-hipertensivo en la prevención del deterioro cognitivo, la demencia vascular y la enfermedad de Alzheimer, más allá del conocido efecto sobre la prevención del ataque cerebro-vascular (ACV). A pesar de los complejos mecanismos fisiopatológicos que vinculan la hipertensión arterial con la enfermedad vascular del cerebro y las enfermedades neurocognitivas, así como la falta de estudios diseñados para observar el efecto del tratamiento anti-hipertensivo, no impiden concluir que el adecuado control de la presión arterial, en especial cuando esta inicia en la etapa media de la vida, previene o retrasa el comienzo del deterioro cognitivo y su conversión a demencia. En este trabajo de revisión, realizado por el Working Group Hypertension and Brain de la European Society of Hypertension conjuntamente con la Red Federal Corazón-Cerebro (www.corazoncerebro.com.ar) en Argentina, y publicado en la revista de la Federación Argentina de Cardiología analizó en forma ordenada estudios longitudinales, meta-análisis y ensayos randomizados que permitieron concluir no solo como el tratamiento anti-hipertensivo impacta sobre la incidencia de las demencia sino también alerta sobre la superioridad de alguna clase de drogas por sobre otras. Las investigaciones deben continuar para esclarecer muchas dudas que aún persisten, tanto sobre los complejos mecanismos cerebrales y las interacciones entre componentes vasculares y neuropatológicos, cuanto sobre la acción de las drogas antihipertensivas utilizadas. No obstante ello, el tratamiento y adecuado control de la hipertensión arterial con las drogas anti-hipertensivas actualmente en uso, parecen brindarnos una oportunidad para controlar el crecimiento epidémico de las demencias y preservar la salud cognitiva. Pulse para leer el artículo completo

Friday, 04 November 2022 11:28

Evaluación de una intervención logopédica en pacientes con la enfermedad de Alzheimer en tratamiento colinérgico: Un estudio piloto
24 - 06 - 2019

Evaluación de una intervención logopédica en pacientes con la enfermedad de Alzheimer en tratamiento colinérgico: Un estudio piloto

Categorías: Divulgación

MIGUEL LÓPEZ-ZAMORA, MIRIAM CÁNOVAS-CANO Y LOURDES ARANDA | UNIVERSIDAD DE MÁLAGA Este artículo, publicado recientemente en la Revista de Psicopatología y Psicología Clínica lleva a cabo una comparación entre la efectividad de las intervenciones cognitivo-logopédicas, los tratamientos farmacológicos con inhibidores de la acetilcolinesterasa y la combinación de ambos en enfermos con alzhéimer en fase leve. Su objetivo fue el de estudiar la efectividad de las intervenciones logopédicas tanto en solitario como en combinación con otros tratamientos, lo que servirá para medir su potencial terapéutico. Este planteamiento se antoja realmente importante puesto que la mayoría de los sujetos a los que se les detecta la enfermedad de Alzheimer son inmediatamente puestos bajo tratamiento farmacológico, y estos producen tantos cambios a nivel cognitivo y conductual que es complicado detectar el grado de efectividad de cualquier terapia aplicada en paralelo. Los resultados del estudio piloto arrojaron varios datos de interés. En primer lugar, que los tratamientos farmacológicos son abrumadoramente efectivos en el tratamiento de personas con alzhéimer. En la mayoría de las áreas consiguen, si no mejorías, por lo menos enlentecer el deterioro de la enfermedad, algo que se pudo observar con el dramático empeoramiento de los síntomas cuando estos sujetos eran comparados con pacientes que no recibieron ningún tipo de tratamiento. En segundo lugar, cuando se aplicó un programa de entrenamiento logopédico cognitivo, basado principalmente en el entrenamiento del lenguaje y sus áreas asociadas, se pudo observar una mejoría altamente significativa en sus capacidades cognitivas. Incluso en un programa de intervención relativamente corto, de sólo 18 sesiones y 30-45 minutos de duración, la mejoría de los pacientes fue palpable, algo que no sucedió ni en el grupo que recibió únicamente el tratamiento farmacológico. En tercer lugar, la combinación de ambas aproximaciones terapéuticas, la farmacológica y la logopédica mostró, con diferencia, el mejor resultado, con las mejores puntuaciones evaluadas según la escala Pro-Neuro de evaluación cognitiva y lingüística. Del artículo podemos extraer varias conclusiones. La primera es algo evidente y reconocido por la mayoría de los investigadores actuales en demencias, y nos informa de que, pese a que los tratamientos farmacológicos no son una panacea y presentan algunas contraindicaciones clínicas, estas son asumibles debido a su capacidad de detener el deterioro cognitivo de personas con alzhéimer. Por otro lado, estos tratamientos, aunque son condición indispensable para frenar la enfermedad, no son suficientes para llevar a cabo un tratamiento integral del alzhéimer. El objetivo no debería ser frenar el deterioro cognitivo, sino intentar revertirlo en la medida de lo posible, y para ello los tratamientos basados en el lenguaje han resultados muy efectivos, ya que complementan la actuación general de los fármacos con un entrenamiento de áreas específicas y sensibles. Por último, esta investigación resalta la necesidad y la importancia de los logopedas clínicos en el tratamiento del Alzheimer. Esta enfermedad debe de ser atacada en multitud de frentes y perspectivas, y los logopedas están aportando un conocimiento teórico y práctico inigualable que debe de ser tenido en cuenta. Pulse para leer el artículo completo

Friday, 04 November 2022 14:16

La importancia de la logopedia en el alzhéimer
25 - 06 - 2018

La importancia de la logopedia en el alzhéimer

Categorías: Divulgación

NOELIA ASENSIO CAVA | LOGOPEDA DE LA ASOCIACIÓN DE FAMILIARES Y AMIGOS DE ENFERMOS DE ALZHEIMER Y OTRAS PATOLOGÍAS DE CARTAGENA Y COMARCA «La actividad comunicativa y lingüística de los mayores está marcada por procesos de tipo socio-culturales y físico-orgánicos» (Valles, 2011). Los primeros están relacionados con los cambios en la rutina de vida debidos, por ejemplo, a la pérdida de la pareja, a la jubilación o cambios en el círculo familiar, haciendo que la interacción comunicativa disminuya, pudiendo generar cierto aislamiento (Riaño y Moreno, 2012; Valles, 2011). Los segundos, relacionados con lo biológico, provocan alteraciones en diversas funciones como las sensoriales, las cognitivas y las motoras, alterando el lenguaje expresivo y/o comprensivo (Valles, 2011). Es conocido que el alzhéimer no afecta únicamente a la memoria pues los cambios en la estructura cerebral provocan el desmantelamiento progresivo de todas las funciones cognitivas superiores, entre las que se encuentra el lenguaje. Desde el inicio de esta enfermedad, la competencia comunicativa empieza a alterarse. (Pérez, 2012; Valles, 2013). El lenguaje de las personas afectadas por la demencia manifiesta diversas características, las cuales varían drásticamente de un paciente a otro y de acuerdo con la progresión y etiología de cada tipo de demencia (Horcajuelo, Criado-Álvarez, Correa y Romo, 2014). En general, las limitaciones lingüísticas más destacadas se observan en el nivel léxico-semántico, y pragmático (Valles, 2013; Pérez, 2012). El lenguaje espontáneo, en general, presenta pausas para encontrar las palabras (Montagut, Sánchez-Valle, Castellví, Rami, y Molinuevo, 2010). En la etapa inicial, las primeras dificultades lingüísticas pueden tardar en aparecer algún tiempo (problemas para encontrar las palabras, dificultad para detectar recursos humorísticos e irónicos…) en la etapa moderada, todos los déficits comunicativos de la fase anterior se agravan hasta el punto de convertir su discurso en una jerga y en ocasiones vacío de significado; en la etapa avanzada aparece un discurso repleto de ecolalias (repeticiones involuntarias) y la comprensión se ve gravemente alterada. En el final de esta etapa el hablante cae en un estado de mutismo (Pérez, 2012). Los logopedas tienen un papel primordial en la identificación, la evaluación y el tratamiento de los desórdenes cognitivo-comunicativos asociados a las demencias incluyendo la colaboración con los miembros del equipo interdisciplinar en el manejo de casos, así como en la educación, la promoción y la investigación (Jaramillo, 2010). Uno de los principales objetivos del logopeda es retrasar al máximo la pérdida de la capacidad comunicativa de las personas con demencia, igualmente deberá participar en la educación sanitaria, informando a los familiares, cuidadores y profesionales de las características del trastorno detectado y de las medidas de mejora, facilitando, consejos sobre la comunicación de los que puedan beneficiarse las personas del entorno de los pacientes, con lo que se conseguirá mejorar la adaptación emocional y social de los enfermos (Fernández, González, Sande, Crego, y Calenti, 2002). Más allá del lenguaje Otro de los síntomas muy frecuente en la tercera edad, que afecta hasta al 30-40% de la población de más de 65 años, y al 84% de los enfermos de alzhéimer es la disfagia orofaríngea (Clavé y García, 2011; Rodríguez, Martín, Romero y Silva, 2015; Fernández, 2017). Esta sintomatología puede dar lugar a dos tipos de complicaciones, por un lado alteraciones en la eficacia de la deglución, que pueden provocar malnutrición o deshidratación; y por otro alteración en la seguridad de la deglución, que puede causar una aspiración a las vías respiratorias, que puede suponer un alto riesgo de neumonía y una elevada tasa de mortalidad (Úbeda y Chuliá, 2012; Clavé y García, 2011). El diagnóstico y tratamiento de pacientes con disfagia depende del trabajo de un equipo multidisciplinario de profesionales integrado por médicos, enfermeras, logopedas, dietista, endocrinólogos, gastroenterólogos, otorrinolaringólogos, radiólogos, rehabilitadores, geriatras, neurólogos, cirujanos digestivos y la familia del paciente (Clavé, Terré, de Kraa y Serra, 2004; Clavé y García, 2011). Nazar, Ortega y Fuentealba (2009) afirman que «los datos disponibles sitúan a la disfagia como una prioridad por su incidencia en la morbilidad, en la mortalidad y en la frecuentación hospitalaria de las personas afectadas por la enfermedad de Alzheimer». La intervención debe estar encaminada a mejorar la seguridad y la eficacia de la deglución, evitar complicaciones médicas graves y favorecer una mayor calidad de vida para el paciente (Clavé y García, 2011). El papel del logopeda en la intervención consiste en trabajar de manera directa con la persona y de manera indirecta con la familia, dependiendo de las necesidades del paciente para asegurar que la persona afectada pueda tragar sin riesgos. Esto puede incluir enseñar estrategias posturales compensatorias o alterar la dieta del paciente (usar espesantes, triturar ciertos alimentos…). Una de las características que acompaña a la disfagia, son las alteraciones vocales. Por su proximidad anatómica, la deglución y la voz están fisiológicamente relacionadas. La alteración en una de estas funciones desencadenará riesgos de aparición de la otra, por lo tanto a la falta de placer por comer se le añade la alteración en la comunicación, impactando ambos factores directamente sobre la calidad de vida del paciente (Vargas-García, 2017). En los últimos años, varios estudios han demostrado que la voz de las personas en desarrollo de la enfermedad de Alzheimer se encuentra alterada en los estados más tempranos de la enfermedad, por tanto, es predecible que la voz pueda convertirse en un biomarcador fiable de la predicción diagnóstica de esta neurodegeneración (Ivanova, Meilán, Carro y Martínez-Sánchez, 2016). Es interesante llevar a cabo investigaciones por parte del logopeda, que estudien la relación de las alteraciones de la voz y la demencia tipo alzhéimer, con el fin de aportar nuevos enfoques a la detección precoz de esta enfermedad. Por otra parte, el logopeda también trabajará de manera directa con los pacientes, realizando ejercicios dirigidos a mejorar la respiración, fonación, resonancia, articulación y prosodia. La pérdida auditiva o presbiacusia afecta a la comprensión verbal, que sumada al deterioro de la comprensión debido a la demencia, dificulta la comunicación y las relaciones sociales (Lodero, 2011). El logopeda realiza un trabajo conjunto al otorrinolaringólogo y al audiólogo. En el caso de utilizar audífono, el papel del logopeda consiste en asegurarse de que la prótesis auditiva cubra los déficits auditivos del paciente, realizando un seguimiento y control de eficacia. Si no fuera posible la prótesis, se usarán métodos alternativos de comunicación. El logopeda informará al entorno y le ayudará a desarrollar estrategias comunicativas con el fin de adaptarse a la persona con pérdida auditiva, mejorando de esta manera la comunicación entre ellos (Fernández, González, Sande, Crego, y Calenti, 2002). Bibliografía Clavé Civit P., García Peris P. (2011) Guía de Diagnóstico y de tratamiento nutricional y rehabilitador de la Disfagia Orofaríngea. Barcelona. NestleNutrition. Clavé, P., Terré, R., Kraa, M. D., & Serra, M. (2004). Actitud a seguir ante una disfagia orofaríngea. Revista Española de Enfermedades Digestivas, 96(2), 119-131. Fernández Gómez, E. (2017). Revisión sistemática de la disfagia en el daño neurológico. Fernández, L. L., González, N. V., Sande, A. L., Crego, M. G., &Calenti, J. M. (2002). Papel del logopeda en un centro gerontológico de estancias diurnas. Revista de Logopedia, Foniatría y Audiología, 22(1), 42-48)) Horcajuelo, C., Criado-Álvarez, J. J., Correa, S., & Romo, C. (2014). Análisis de tareas de fluidez verbal semántica en personas diagnosticadas de la enfermedad de Alzheimer y adultos sanos. Revista De Investigación en Logopedia, 4(2). Ivanova, O., Meilán, J. J. G., Carro, J., & Martínez-Sánchez, F. I (2016). Congreso Internacional Interdisciplinar sobre Voz: Resúmenes. Jaramillo, J. (2010). Demencias: los problemas de lenguaje como hallazgos tempranos. Acta Neurológica Colombiana, 26, 101-111. Lodero, L. (2011). Estudio comparativo y relacional del lenguaje y la audición de acuerdo al estado cognitivo en una muestra de personas mayores de 65 años. (Tesis doctoral). Universidad de A Coruña, España. Montagut, N., Sánchez-Valle, R., Castellví, M., Rami, L., &Molinuevo, J. L. (2010). Reaprendizaje de vocabulario. Análisis comparativo entre un caso de demencia semántica y enfermedad de Alzheimer con afectación predominante del lenguaje. RevNeurol, 50(3), 152-6. Nazar, G., Ortega, A. y Fuentealba I. (2009). Evaluación y manejo integral de la disfagia orofaríngea. Revista Médica Clínica Las Condes, 20(4), 449 – 457. Pérez Mantero, J. L. (2012). El déficit lingüístico en personas con demencia de tipo alzhéimer: breve estado de la cuestión. Riaño, J. R., & Moreno, D. M. B. (2012). Beneficios de un programa de estimulación cognoscitivo/comunicativo en adultos con deterioro cognitivo moderado derivado de demencia. Revista Areté, 12(1), 128-139. Rodríguez, G. D. M. D., Martín, R. M., Romero, M. A. P., & Silva, C. R. (2015). Manejo de la disfagia orofaríngea en personas de edad avanzada. Salud, alimentación y sexualidad en el envejecimiento Volumen I, 431. Úbeda, C. V., &Chulià, J. P. (2012). Logopedia y nuevos ámbitos de actuación en disfagia orofaríngea en la Comunidad Valenciana. Boletín de AELFA, 12(2), 45-53. Vargas-García, M. A. (2017). Repercusiones sociales de la disfagia: revisión sistemática. Revista Colombiana de Rehabilitación, 16(1), 32-39. Valles, B. (2011). Representaciones y creencias en torno a la evaluación lingüística del adulto mayor con trastorno cognitivo leve. Revista de Investigación en Logopedia, 1(1). Valles, B. (2013). Una aproximación al estudio de la conversación de la persona con Alzheimer y sus interlocutores sanos. Revista de Investigación en Logopedia, 3(2).

Monday, 07 November 2022 12:54

Etiquetas

Thursday, 17 November 2022 18:15

Loading...
Loading...

Loading...

Visítanos

Entradas recientes

Monday, 26 September 2022 16:32

Servicios