El objeto transicional y la demencia

Servicios de Referencia19 MAR 2014

El objeto transicional -inicialmente definido por D. W. Winicott en 1951 en su artículo «Transitional objects and transicional phenomena» (1)- se entiende como un objeto material del entorno, por lo general blando, que el bebé elige y usa dentro del área intermedia de experiencia. Según este concepto el ser humano tiene la posibilidad de transitar desde la dependencia absoluta del medio ambiente a una independencia relativa, y como parte de este paso se encuentra el objeto transicional (2). En este objeto, el infante deposita un apego, vuelca las ansiedades, frustraciones, miedos y funge como un objeto que suple ciertas funciones de la madre cuando está ausente.

El concepto de objeto transicional está relacionado con dos conceptos importantes: el de «madre suficientemente buena» la cual permite la adaptación al mundo externo del infante, acoge sus gestos espontáneos, interpreta sus necesidades y las devuelve como gratificación, y el concepto «espacio transicional», un espacio intermedio que, no es ni el espacio exterior objetivo, ni el espacio interno subjetivo del niño, sino un tercer espacio de inter-sección ocupado por los «objetos transicionales» (2).

Tomando como base esta teoría de D. Winicott y adaptándolo a la necesidad de intervención terapéutica en la ansiedad por separación en las demencias- un equipo de investigación del CRE de Alzheimer, formado por la danzaterapeuta Ana Luz de Andrés Terán, el psiquiatra Benjamín Cortés Morales, y la psicóloga Elena González Ingelmo, diseñó un proyecto piloto con una paciente con enfermedad de Alzheimer de 84 años (GDS: 5, MMSE: 14/30, MEC: 14/35, Índice de Barthel: 50, Escala de Lawton y Brody 0/8), la cual presentaba una gran ansiedad aguda que se producía en los momentos de despedida en mayoría de los encuentros con su hija.

El objetivo de este proyecto piloto fue disminuir la ansiedad de separación mediante el trabajo con el objeto y la función de la madre suficientemente protectora, representada por la terapeuta, durante las visita de su hija. Para llevar a cabo el estudio con esta única persona se hicieron ocho sesiones de una hora con la paciente, todos los martes de cada semana ininterrumpidamente y a la misma hora a lo largo de dos meses.

Un velo de color verde fue el Objeto Transicional Adulto, presentado a la paciente en la primera sesión terapéutica. A diferencia de la teoría de D. Winnicott, el objeto fue elegido por la terapeuta, aunque el color fue elegido por la paciente. Se eligió el velo porque a la vez que permite jugar con él, cambia las cualidades y calidades del movimiento, es un objeto de uso cotidiano en el adulto mayor y no es un juguete infantil. Además, permite interactuar con otra persona, es fácil de transportar y de guardar en su habitación para que luego pudiera reconocerlo como suyo.

El método de trabajo fue el juego como lo sugiere D. Winicott (2), a través de las teorías de la danza movimiento terapia (3).

Todas las sesiones se iniciaron en la habitación de la paciente, la cual recogía y llevaba el velo a la sala de terapia, que representó el espacio transicional intrapsíquico. En la sala se desarrollaron juegos con el objeto como «enrollarse y desenrollarse», «el escondite», «volar», «tirar y empujar». La sesión finalizaba doblando el velo y llevándolo ella misma a su habitación.

Se realizaron tres entrevistas y una sesión con la hija. En la primera, se le expuso el proyecto y se le pidió su consentimiento para participar. En la siguiente se le traspasó el objeto a la hija para su utilización posterior en visitas sucesivas. La última entrevista fue de seguimiento.

Resultados

Se dio el proceso de apropiarse del objeto y de reconocerlo como suyo, ya que ella lo tenía guardado en su habitación y sabía perfectamente dónde estaba, se pasó de que la terapeuta llevara el objeto a que ella lo buscara en su habitación, lo llevara a la sala de juego, y que al terminar la sesión ella misma lo doblara y guardara en su habitación.

La sala de terapia cumplió las funciones del espacio transicional, la terapeuta cumplió el papel de la madre suficientemente buena y se observó un cambio en la cualidad y calidad del movimiento, ya que la paciente solía rechazar el contacto físico y con el velo ella cruza el espacio para solicitarlo. También se percibió un cambio en el lenguaje, de las ecolalias persistentes a la generación espontánea de frases relacionadas con el juego.

El traspaso del objeto en la relación madre hija presentó menos dificultades de las previstas. Durante el proceso la relación entre ellas se modificó de tal forma que jugaron desde el principio y fue la paciente la que dirigió el juego. La hija no mostró la vergüenza que este juego le podría producir con su madre, sino que se involucró rompiendo las pautas rígidas de relación. El juego finalizó cuando la paciente lo decidió, dobló con su hija el pañuelo, regresaron juntas a la habitación y se observó una despedida afectuosa y sin angustia. Su hija manifestó que se sentía más tranquila al usar el objeto, por lo que este resultó también válido para reducir la ansiedad en la hija.

Durante su permanencia en el centro, tanto el objeto, el espacio y la nueva rutina relacional-lúdica establecida siguieron funcionando como se había previsto. Después del alta, la paciente fue ingresada en otro centro residencial y aunque se intentó utilizar el objeto nuevamente no se observaron los mismos efectos. Esto pudo haber ocurrido debido a que el cambio de «espacio donde se realizaba el juego», «tiempos de visita», «la adaptación al nuevo sitio» y otras variables no conocidas afectaran la utilidad del objeto, ya sea por cambio en el significado del objeto (que deja de ser el objeto transicional) o porque para implantar la nueva intervención se necesite más tiempo.

La principal conclusión del estudio es que se logró disminuir la ansiedad que producía la separación mediante el uso lúdico y adulto del objeto, tanto en los encuentros con la terapeuta como con la hija, objetivándose en la menor necesidad de intervenciones farmacológicas en los momentos de despedida de su hija y familiares.

(1) Winnicott DW. Transitional object and transitional phenomena. In: Collected Papers: Through Pediatrics to Psy-choanalysis. New York, NY: Basic Books, 1951;229-234.

(2) Winicott DW. Realidad y Juego. Barcelona: Gedisa; 1982.

(3) Wengrower H, Chaiklin S. La Vida es Danza: El arte y la ciencia de la Danza Movimiento Terapia. Barcelona: Edi-torial Gedisa; 2008.

 

Objeto transicional y demencia

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