El miedo al alzhéimer

JUAN MOISÉS DE LA SERNADOCTOR EN PSICOLOGÍA

Seguramente, si has tenido ocasión de preguntar a las personas de mediana edad sobre su mayor miedo con respecto a la salud, estos te habrán comentado que el padecer cáncer, porque entienden que es lo peor que les podría pasar. A pesar de que actualmente se han realizado muchos avances en cuanto a la prevención y tratamiento del cáncer, esta sigue siendo una enfermedad mortal en un porcentaje que cada vez va siendo menor. Además siempre queda la duda de la posibilidad de una «recaída» con la reaparición de la enfermedad y sus consecuencias.

Pero cuando los años avanzan, y ya nos encontramos cerca de los sesenta, si volvemos a realizar la misma pregunta, sorprendentemente el cáncer se convierte en segunda causa de temor sobre el padecimiento de una enfermedad. En primer lugar aparece el alzhéimer como la enfermedad más temida. A diferencia del cáncer, este tipo de demencia no produce un deterioro físico tan importante a corto plazo, ni acorta la vida tan rápidamente como el cáncer. Pero a pesar de todas las razones, si hay que comparar, las personas mayores temen más al alzhéimer por las implicaciones cognitivas que conlleva.

A medida que envejecemos, vamos perdiendo a nuestros seres queridos: primero nuestros padres, tíos, luego hermanos, compañeros e incluso la pareja. A todos vamos sobreviviendo, pero de todos nos queda algo, el recuerdo de lo que fueron, lo que compartimos con ellos, algo que se convierte en el más preciado tesoro de una persona mayor, más incluso que todas las posesiones, títulos u honores que pueda recibir.

Pero ese tesoro se ve en peligro por la posibilidad de padecer la enfermedad de Alzheimer. Pensar en que poco a poco se van perdiendo los recuerdos, llegando a olvidarse de quién es uno mismo, es la peor de las «pesadillas» de un anciano.

Para evitar estos miedos se implementan campañas de información que explican la realidad del alzhéimer: cómo afecta a un pequeño porcentaje, y cuáles son los grandes avances que se están haciendo en cuanto a la detección temprana y a los tratamientos farmacológicos y no farmacológicos que mejoran mucho la calidad de vida de las personas con demencia.

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