El cuidado del cuidador de personas aquejadas de demencia: autocuidado (y III)

Antonio Domínguez LuqueESPECIALISTA EN NEUROCIENCIAS DE AFA ANTEQUERA Y COMARCA

En este artículo sobre el autocuidado, el último de la serie de tres dedicado a esta temática, se va a abordar la organización, planificación en el tiempo y delegación de tareas por parte de la persona cuidadora.

Asumiendo la atención de una persona con dependencia

Asumir la atención de una persona con dependencia acarrea tener en cuenta una serie de factores que, en caso de no tenerlos claros, puede poner muy cuesta arriba la responsabilidad de la que el cuidador se va a hacer cargo. Estos factores pueden conceptualizarse en tres bloques:

  1. Organización
  2. Planificación del tiempo
  3. Delegación de tareas

Organización

El principal problema de organización de los cuidados está relacionado con la información que se dispone sobre la enfermedad.

Disponer de poca y mucha información no es beneficioso para el cuidador. Si se dispone de poca información, el cuidador no dispondrá de estrategias para proceder al cuidado del enfermo; si se dispone de mucha información, puede darse el caso de que el procesamiento de la misma sea desordenado o que el cuidador se bloquee y no sepa realmente cómo actuar.

La persona cuidadora ha de buscar sus propios criterios de organización que le permitan planificar adecuadamente las tareas.

Planificación del tiempo

La planificación a lo largo del día permitirá la mayor optimización de los cuidados al enfermo, evitando así agobios innecesarios. Se han de tener en cuenta los siguientes consejos:

  1. Valorar la situación en todos los aspectos. Así obtendremos información sobre las limitaciones de nuestro familiar y actividades en las que necesita ayuda, pudiendo así valorar el tiempo que tendremos que dedicar a los cuidados.
  2. Enumerar las tareas que implica cada cuidado, estimando el tiempo que nos llevará realizarlo. Así dispondremos de un guión particular a seguir en la realización de la tarea.
  3. Integrar los cuidados en nuestros quehaceres cotidianos. Así podremos establecer un planning que ayudará a nuestra organización.
  4. Intentar mejorar continuamente nuestra planificación. Así podremos introducir cambios en los cuidados, optimizando al máximo la realización de los mismos.

Delegación de tareas

La persona cuidadora ha de ser consciente de que no es un ente sobrenatural y no debe ni tiene la necesidad de ocuparse del cien por cien de los cuidados de la persona aquejada de demencia. Es aquí donde aparece la delegación de tareas.

¿Qué tareas puedo delegar? El criterio a seguir para la delegación de tareas obedece a la consideración propia de la persona cuidadora. Sin embargo aquí se establece un puente con los pensamientos erróneos de los que ya se hablaba anteriormente. Fundamentalmente suelen aparecer tres:

  1. «Me encargaré de realizar las actividades que me resulten más satisfactorias»: este pensamiento obedece a la necesidad de realizar los cuidados que nos aporten una satisfacción personal.
  2. «Realizaré ciertas tareas porque nadie más puede hacerlas»: este pensamiento obedece a la realización exclusiva por nuestra parte de ciertas tareas por motivos tales como la falta de disposición de recursos de ayuda adecuados o la imposibilidad de acceso a los mismos.
  3. «Debido a las características de la tarea, es necesario que la haga yo»: es importante eliminar la creencia de que somos imprescindibles, ya que una sobrecarga de tareas puede afectar negativamente tanto a la persona dependiente como a la unidad familiar.

¿En quién puedo delegar? Se puede delegar en familiares y amigos, en la propia persona dependiente o en servicios, instituciones y asociaciones.

  1. «Familiares y amigos»: permitirá repartir la carga de trabajo, las preocupaciones y potenciará la toma conjunta de decisiones.
  2. «La propia persona en situación de dependencia»: permitirá potenciar la autonomía persona del familiar con dependencia, ya que el hecho de ser dependiente no significa que lo sea en todas y cada una de las facetas de su vida.
  3. «Servicios, instituciones y asociaciones»: es aconsejable contactar con entidades que tengan experiencia en la atención a personas en situación de dependencia provocada por circunstancias similares a las del familiar concerniente a necesidades concretas de la persona dependiente y los recursos que se encuentran disponibles para satisfacerlas.

En definitiva, la persona cuidadora ha de ser consciente desde el primer momento en el que empieza a hacerse cargo del cuidado de una persona aquejada de demencia que el autocuidado ha de tener una importancia capital dentro de su encomiable labor: solamente así se garantizará un óptimo cuidado desde una doble vertiente: a la persona aquejada de demencia y a sí mismo.

Hacer una replica

Tu dirección de email no será publicada