El cuidado del cuidador de personas aquejadas de demencia: autocuidado (II)

Antonio Domínguez LuqueESPECIALISTA EN NEUROCIENCIAS DE AFA ANTEQUERA Y COMARCA

En este artículo sobre el autocuidado, el segundo de una serie de tres, se va a abordar la gestión del insomnio, problemas físicos, ansiedad y depresión por parte de la persona cuidadora.

Insomnio

Las razones del insomnio en el cuidador pueden ser diversas: pensamientos de tristeza, culpa o estrés, entre otras.

Detección del insomnio. El insomnio puede detectarse a través de la respuesta a preguntas como: «¿Me cuesta conciliar el sueño», «¿Me despierto a menudo durante la noche?», «¿Me despierto mucho más temprano que antes?», «¿Me levanto cansado por la mañana?».

Afrontamiento del insomnio. El afrontamiento puede realizarse mediante medidas como:

  1. Usar la habitación sólo para dormir
  2. Dormir en una estancia tranquila y confortable
  3. Evitar la siesta y dormir durante el día
  4. Hacer ejercicio diario pero no durante la noche
  5. Evitar el tabaco, café, té y el chocolate
  6. Procurar ingerir cenas ligeras
  7. No mirar el reloj por la noche

Problemas físicos

Las personas cuidadoras corren un mayor riesgo de sufrir problemas físicos que los no cuidadores. Aún reconociendo el padecimiento no suelen solicitar atención médica y realizan menos conductas de cuidado de la propia salud.

Molestias clásicas: fatiga, temblores, molestias digestivas, tensión muscular, cefaleas, dolor, trastornos cardiovasculares, alteraciones del sistema inmunológico, problemas respiratorios.

Afrontamiento de los problemas físicos. Estos problemas pueden afrontarse de diversas formas:

Buscar espacio para el autocuidado

Tener presente que «cuidándonos cuidamos mejor» cuidamos mejor a los demás

  1. Realizar ejercicio físico
  2. Cuidar la alimentación
  3. Hacer relajación
  4. Acudir al especialista si es necesario

Ansiedad

La ansiedad se convierte en un problema cuando surge en situaciones en las que no existe un peligro real o cuando se mantiene en largos periodos de tiempo.

Síntomas clásicos: preocupación, inquietud, miedo, fatiga, palpitaciones, temblores, sudor, tensión muscular, evitación de situaciones y/o personas, etc.

Manejo de la ansiedad

  1. En primer lugar nos preparamos antes de enfrentarnos a la situación (no anticipando acontecimientos, intentando estar relajados, actuando con calma, controlando nuestras reacciones etc.).
  2. En segundo lugar, en caso de que la situación nos supere, respiramos profundamente, tomamos conciencia de que la situación va a pasar en un momento e intentamos visualizar la situación ansiógena desde un punto de vista externo, ya que las cosas se ven distintas desde fuera.
  3. En tercer lugar, cuando la situación haya pasado analizamos nuestra actuación percibiendo lo que se ha hecho bien y lo que puede mejorarse. En caso de no haberlo hecho bien, no debemos culparnos.

Depresión

Cuidar a una persona en situación de dependencia puede influir negativamente en el bienestar emocional de la persona cuidadora, haciendo que experimente cambios de humor repentinos e incontrolables sin motivo aparente, así como tristeza y pena.

Síntomas clásicos: tristeza, anhedonia, llanto, aislamiento, agotamiento físico y emocional, irritabilidad, problemas de sueño y apetito, etc.

Afrontamiento de la depresión. El afrontamiento puede realizarse de la siguiente manera:

  1. Aplaudir nuestras virtudes y premiarnos por el trabajo bien hecho.
  2. No juzgar nuestros propios sentimientos.
  3. No abandonar la relación con nuestras amistades.
  4. Plantearnos metas realistas.
  5. Intentar reflexionar antes de actuar.
  6. Perdonarnos nuestros propios fallos y aprender de ellos.
  7. Buscar el mejor momento del día para relajarnos.

Hacer una replica

Tu dirección de email no será publicada