«El arte es una herramienta indispensable para mejorar la calidad de vida»

Alberto Nieto, director del cortometraje Tú y Yo, El Documental

NACHO G. SAS20 MAY 2014

A partir del proyecto Reminiscencias. Arte y cultura contra el Alzheimer, un programa desarrollado por Las Cigarreras Centro Cultural y el MACA, junto a la Asociación de Enfermos de Alzheimer de Alicante, el director Alberto Nieto nos cuenta los beneficios del arte como herramienta terapéutica.

 

¿Cómo surge la idea de hacer este cortometraje documental?

Desde el DOGO (Departamento de Orientación y Gestión Ocupacional) se mandó una oferta a los alumnos del Centro de Estudios Ciudad de la Luz para que realizaran un «audiovisual» sobre las visitas de los enfermos y sus familiares. A esa convocatoria se apuntaron el equipo de cámara y sonido, quienes asistirían a las visitas de los museos. Una vez que el equipo se formó, el Centro de Estudios contactó conmigo. Me explicaron el proyecto y desde el primer momento me ilusioné para afrontar la dirección. Hasta la fecha tenía experiencia en distintos puestos de un rodaje pero nunca siendo el director por lo que fue un reto. Después de una serie de reuniones consideré que un cortometraje sería lo ideal para mostrar la idea. Una vez que comenzó el rodaje, el guión se fue creando. Primero grabábamos las visitas, según avanzaban fui definiendo qué se quería contar, quiénes iban a ser los protagonistas y por último, cómo lo íbamos a relatar.

¿Qué sabía usted de la enfermedad antes de hacer este trabajo?

El alzhéimer es una enfermedad bastante conocida. Antes de realizar Tú y Yo tuve ocasión de ver el documental Bicicleta, cuchara, manzana y la película de animación Arrugas. Estás dos películas me formaron sobre la enfermedad. Creo que ambas tratan perfectamente la evolución de la enfermedad desde un punto de cercanía.

¿Qué objetivo persigue Tú y Yo?

Desde el principio encaré el proyecto como un cortometraje positivo y esperanzador. No quería centrarme en la parte trágica de la enfermedad sino en los valores alentadores que me encontré en las visitas a los museos y con los testimonios y experiencias vividas por los enfermos, familiares y psicólogos. Soy un defensor de ver siempre el vaso medio lleno y de adaptarse a los cambios y dificultades que pone la vida. Creo que el documental tiene parte de esa filosofía. Los protagonistas son personas luchadoras que aceptan la enfermedad y ponen todo su esfuerzo en vivir lo mejor posible. Es una ventana abierta para todas las personas que padecen alzhéimer y sus familiares, en la que pueden mirar, reconocer que no están solos y ver como se puede llevar la enfermedad siendo felices. Los protagonistas son un claro ejemplo para cualquier espectador. Además, desde el primer momento tenía claro que en esos veinte minutos de duración había que transmitir como mínimo una emoción, que el público después de verlo no se quedase indiferente.

Su trabajo está dentro del proyecto Reminiscencias, un programa destinado a que las personas con alzhéimer descubran el arte a través de visitas a museos. ¿Qué le parece la utilización de las terapias no farmacológicas como herramienta para mejorar la calidad de vida de los enfermos de alzhéimer y de sus familias?

Creo que el arte puede ayudar a mejorar la calidad de vida de cualquier enfermedad. La música, la pintura, el teatro, la danza, el cine, etc. son lenguajes universales que no necesitan explicación. El contacto con cualquier disciplina artística alimenta a las personas ayudando a sentir emociones y nuevas sensaciones. Por ello creo indispensable el arte como herramienta para mejorar la calidad de vida. En el documental sólo hay que ver las expresiones de los enfermos y sus familiares cuando realizan las visitas a los museos. Esos momentos son un paréntesis en su día a día. Sin ninguna duda considero imprescindible los tratamientos no farmacológicos, ya que las reacciones que se producen al escuchar, ver, sentir u oler dan unos resultados increíbles.

¿Cómo ha sido la experiencia de trabajar con personas afectadas por la enfermedad neurodegenerativa y con sus familiares cuidadores?

Los primeros días el equipo de rodaje empezamos con mucha precaución. Estábamos avisados de que tanto las cámaras como los micrófonos podrían perturbar a los enfermos. Al principio nos manteníamos en silencio rodando a cierta distancia, no queríamos ser un problema en las visitas. Pero según avanzaban los días, los enfermos y familiares se iban acercando a nosotros. Nos preguntaban que tal iba el día a día, o que estábamos grabando. Poco a poco empezamos a coger confianza y tanto ellos como nosotros nos sentíamos más cómodos. Aunque las reacciones de los enfermos podían ser inesperadas, en un ambiente de calma y control gracias a las propias guías de las visitas, llevamos un rodaje muy placentero. Los últimos días había momentos en los que apagábamos las cámaras y nos poníamos junto a la visita para escuchar las conversaciones que iban surgiendo y para hablar con ellos. Una vez terminado el rodaje sigo teniendo relación con muchas de las personas que formamos parte de las visitas de Reminiscencias. Por ejemplo mantengo una buena relación con Pilar y Rafael, pareja de protagonistas, estamos en contacto vía whatsap mandándonos mensajes y fotografías preguntando por nuestra vida diaria.

¿Cómo ha sido la acogida del público que lo ha visto? ¿Qué le han dicho?

Hasta la fecha, los espectadores han elogiado la sinceridad que desprende el documental. El público empatiza con los protagonistas y por suerte ese era uno de los principales objetivos. Curiosamente después de cada proyección los asistentes tenían que secarse las lágrimas ya que la cercanía con la que se trata el tema consigue emocionar al espectador. Por lo general nos transmitían sus elogios y agradecían a los protagonistas la enseñanza que les dan a la hora de sobreponerse a una enfermedad como el alzhéimer.

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