El alzhéimer moldea la vida del resto de la familia

RUY PORTILLO, DIRECTOR DEL CORTOMETRAJE EL CIELO EN EL LAGO

NACHO G. SAS22 OCT 2014

El director mexicano Ruy Portillo refleja con maestría la contradicción entre la presencia física y la ausencia psicológica de una enferma de alzhéimer, mediante el retrato de una relación entre madre e hijo. La cinta ha ganado el Premio Jordi Solé Turá al mejor cortometraje de ficción en 2014.

 

Portada del cortometraje el cielo en el lago

¿Por qué decide hacer un cortometraje sobre la enfermedad de Alzheimer?

En primer lugar porque soy cineasta y me gusta escribir mis historias y creo que lo mejor para contar historias es estar relacionado con ellas, conocerlas o estudiarlas. Y en mi caso, mi historia es muy personal, ya que mi abuela Lupita, con la que viví muchos años, vivió con la enfermedad los últimos años de su vida. Me di cuenta de que la enfermedad no solo afecta a los pacientes, sino a todos los que los rodean y moldea para bien o para mal la vida del resto de los integrantes de la familia. Cuando mi abuela estaba enferma aún, platicando con un primo mío, hablábamos de cómo ella ya no era ella, pero siempre al sentir sus frías manos arrugadas sabías que en esencia seguía siendo ella. Ahí escribí la historia que en un final tenía un final trágico y terrible, pero cuando mi abuela murió, decidí reescribir el guión y contar una historia mágica y bonita.

¿Cuál es el mensaje que pretende trasmitir?

Primero, que quise hacer un homenaje a mi abuela que quiero y extraño tanto. Y luego, poder contar a todos los que estén involucrados en una situación similar que no son los únicos, que hay muchas familias pasando por lo mismo, y explicarles que hay que aprender a dejar ir, hay que soltar a nuestros seres queridos para que ellos puedan también soltarse de este mundo y en su momento partir en paz. Y como último, contar a todos los que no están relacionados con la enfermedad un poco de lo que vive un paciente con alzhéimer y su familia.

El cielo en el lago refleja muy bien la contradicción entre la presencia física y la ausencia psicológica. ¿Por qué quiso darle ese enfoque?

Justo por lo que cuento sobre mi plática con mi primo Adrián. Cuando nos enteramos de que mi abuela tenía la enfermedad, nosotros que habíamos sido tan cercanos a ella, ahora no la teníamos más. No estaba con nosotros. Cuando platicábamos con ella en momentos parecía una niña, en otros parecía ausente, en unos más ni siquiera estaba ahí. Pero al ver sus ojos el mismo brillo se reflejaba en ellos, al tocar su piel la misma sensación de viejita linda estaba ahí, al acercarte a darle un beso su mismo aroma que recuerdo desde la infancia permanecía en su pelo. Es algo muy difícil de explicar para los que no están cerca de una persona con la enfermedad, pero es algo tan sencillo de entender para todos lo que sí están cercanos a alguien con ella. Al final ese enfoque es la absurda contradicción que tiene esta desgastante enfermedad.

Por otra parte, en el corto también se destaca el sufrimiento del cuidador, más terrible aún, precisamente por la conciencia del dolor.

Sí, y aunque en esta parte solo está representada por un personaje, en realidad son todos mis tíos y seguro todos los hijos y nietos, esposos de muchos pacientes con alzhéimer. Todos estos que han tenido que cambiar su vida, organizar sus horarios, dividir su tiempo para poder dar las horas que ese paciente necesita para tener una vida cómoda y digna. Este personaje es un agradecimiento a mis tíos, prima y a todos los que devotamente cuidaron a mi abuela. Los pequeños momentos de la historia, como la foto del Papa, y la del niño que deambula por la casa, fueron momentos que ellos vivieron con mi querida abuela.

También está presente, nada más comenzar la cinta, la soledad del cuidador principal, cuando trata de desahogarse con su hermana y ella se va de la casa sin escucharle.

El personaje de María, la hermana, trata de dar un acento al personaje de Mario. Ella, que parece un poco fría, es una mujer que aún tiene que llegar a casa a cuidar a sus hijos, a atender a su marido y a cumplir con sus objetivos de vida propios. Ella ya cumplió su parte de este arreglo, de esta organización necesaria en la familia y aunque adora a su madre y a su hermano, tiene cosas que hacer. La intención era dar este acento de soledad a Mario, que es el hombre que se quedó soltero (detalle importante del cortometraje: no lleva anillo hasta la escena del banquete, en la que se ve que Mario rehízo su vida) y era importante hacer este personaje hombre, por hacer una diferencia, ya que en la realidad muchas veces son las mujeres quienes se quedan a cuidar a sus madres o padres cuando están en edad avanzada y son muchas veces las mujeres las que cambian y a veces hasta sacrifican sus vidas para cuidar a sus padres.

Los diálogos alternan la gracia del disparate con la crueldad del olvido, reflejando muy bien esa especie de montaña rusa de sensaciones que conlleva el cuidado de una persona con demencia.

Mi familia, por alguna extraña razón, ríe de todo y siempre intenta encontrar la gracia sobre la desgracia. También es algo muy mexicano, el humor negro y el poder reír pronto de la tragedia. Y creo que si no aprovechas los momentos alegres que te da la vida y las risas que aún puedes tener con las personas que tienen la enfermedad te estás perdiendo de los mejores últimos momentos que puedes tener con ellos. Es importante dar la mejor cara y vivir con risas en lugar de con llanto.

Además del Premio Jordi Solé Turá, ¿El cielo en el lago recibió más galardones?

El cielo en el lago ha participado en México en varios festivales, obteniendo reconocimiento en el Festival Internacional de Cine de Guanajuato como mejor corto Guanajuatense. En el Short Shorts México, Concepción Márquez recibió el premio a la mejor actuación femenina. También hemos sido galardonados con el premio del público al mejor cortometraje en el Festival de cine independiente de Pozos.

 

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