El alzhéimer, atención integral al paciente

El alzhéimer, atención integral al paciente

Noelia García Cuervo [1], Leticia Sánchez Valdeón [2][1] Grado de Enfermería por la Universidad de León. [2] Doctora en Ciencias de la Salud por la Universidad de León y profesora asociada

La patología del sistema nervioso resulta amplia y compleja; dentro de ésta nos encontramos con un tipo de enfermedades degenerativas conocidas como demencias, y más concretamente con una de ellas: Enfermedad de Alzheimer. Esta se puede definir como una afección neurodegenerativa, progresiva e incurable, que fundamentalmente afectará a la memoria, el pensamiento y el comportamiento, haciendo que el enfermo desarrolle una incapacidad y dependencia cada vez mayor hacia su cuidador.

La Enfermedad de Alzheimer constituye la forma más común de demencia, mostrando la tendencia general de su prevalencia, un aumento del número de casos, directamente relacionado con el envejecimiento de la población. Son los familiares y allegados quienes en primer lugar detectan el inicio de la enfermedad a través de diferentes signos de alarma, lo cual generalmente derivará en una consulta con el médico de Atención Primaria para su diagnóstico. En base a la etapa de la enfermedad en la que se encuentre el paciente, se han de adaptar los cuidados e intervenciones.

En el trabajo realizado se valoraron las necesidades alteradas de una paciente con Enfermedad de Alzheimer según el modelo de Virginia Henderson y desarrollaron aquellos objetivos e intervenciones que desde la Asociación de Familiares de Pacientes con Alzheimer y otras demencias de León se llevaron a cabo para prestar una atención integral.

En cuanto a la consecución de los objetivos propuestos, durante el periodo de tiempo que ésta se encontraba en el centro, sus necesidades fueron cubiertas viéndose desatendidas en su domicilio debido a la falta de un cuidador. Destacar en estos pacientes la necesidad de abordar determinados aspectos de importancia como el evitar peligros, se trata de una necesidad a la que es preciso prestar especial atención, pues los pacientes que padecen esta enfermedad pueden llegar a constituir un peligro para sí mismos y para la sociedad. Es una necesidad difícil de cubrir porque han sufrido una alteración de su capacidad cognitiva y no son capaces de identificar los peligros a los que están expuestos. También es preciso abordar el deterioro de la memoria, consiguiéndose mediante fotografías y música que recuerden experiencias pasadas, emplear juegos de memoria y asociación para que los pacientes mantengan datos importantes y no desaprendan aquellas actividades que realizaban. Así mismo, existe déficit de conocimientos en relación con su patología y con otros aspectos de la vida cotidiana, pero por la enfermedad y en muchos casos por el grado de evolución de la misma, no existe posibilidad de intervención enfocada al aprendizaje. En estos pacientes las necesidades básicas tales como la alimentación, aseo, eliminación… no se verán alteradas hasta estadios más avanzados de la enfermedad.

Por último, destacar la posibilidad de aparición un nuevo problema: riesgo de cansancio o cansancio en el rol del cuidador, vinculado a los responsables de estos pacientes, pues los enfermos a su cargo son altamente dependientes. Por ello la enfermedad de Alzheimer ha de ser abordada de forma interdisciplinar e individualizada, involucrando al enfermo de forma activa en su propio cuidado. Esto es lo que se conoce como terapia centrada en la persona (Carl Rogers).

Hacer una replica

Tu dirección de email no será publicada