Eficacia de los programas de estimulación cognitiva en pacientes con deterioro cognitivo leve/demencia

Eficacia de los programas de estimulación cognitiva en pacientes con deterioro cognitivo leve/demencia

María Álvaro SardinaMáster en Psicología General Sanitaria

Las personas mayores que sufren deterioro cognitivo leve o demencia en fase leve-moderada requieren estimulación cognitiva, consistente en la ejecución de actividades programadas para el mantenimiento y mejora de los procesos cognitivos que potencian los mecanismos de plasticidad cerebral, la neurogénesis, la reserva cerebral y angiogénesis. Se pretende poder rehabilitar las habilidades cognitivas y frenar el aumento del deterioro y estabilizar, por tanto, su estado funcional.

La pérdida de habilidades cognitivas o intelectuales es más evidente tras la jubilación si la persona pasa de una alta tasa de actividad a una rutina con un escaso nivel de exigencia. También es habitual que personas que mantienen, a pesar de los años, hábitos físicos saludables y una vida mentalmente activa (lectura, participación en asociaciones u otras actividades de voluntariado, cuidado de los nietos, etc.) noten en menor medida los signos del envejecimiento.
La rehabilitación neuropsicológica consiste en el restablecimiento de la situación de los pacientes al grado de funcionamiento más alto posible, a nivel físico, psicológico y de adaptación social.

Entre los objetivos que persigue la estimulación cognitiva podemos citar: asegurar la autonomía personal y favorecer la socialización, favorecer la estimulación de las funciones cognitivas superiores, estimular y mantener las capacidades mentales, evitar la desconexión del entorno, fortalecer las relaciones sociales, estimular la propia identidad y autoestima, mantener el rendimiento cognitivo o mejorar el nivel funcional en actividades de la vida diaria.

Con la estimulación cognitiva se trabaja habitualmente en los ámbitos cognitivos alterados o que comienzan a alterarse, enlenteciendo el deterioro y mejorando la calidad de vida de los pacientes y sus cuidadores y contribuyendo a disminuir su dependencia.

A lo largo de este trabajo se ha analizado la eficacia de los programas de estimulación cognitiva en pacientes con deterioro cognitivo leve/demencia. Poco a poco, vamos otorgando mayor importancia al hecho de mantener en forma al órgano que gobierna nuestro comportamiento: el cerebro.
Hemos podido comprobar que, cada día, los programas de rehabilitación y estimulación son más variados y completos, aunque su heterogeneidad sigue siendo grande. De lo que no queda duda es de los efectos positivos, a corto plazo, de las intervenciones positivas en diversos aspectos del paciente en esta materia.

Por otro lado, los estudios sobre mantenimiento de los beneficios a largo plazo son muy escasos aunque la mayoría de estudios reportan efectos positivos a corto plazo. Se ha comprobado que los pacientes han desarrollado su capacidad de aprendizaje, o lo que es lo mismo, han aprendido a aprender. Por lo tanto es posible un incremento en la reserva cognitiva en pacientes lesionados.
Es importante destacar que la estimulación cognitiva debe ser llevada a cabo en el marco de una actuación globalizada, con expertos, complementándose con la terapia farmacológica, la orientación familiar y el abordaje social, de manera que implique al sujeto como una totalidad integrada.

Como conclusión, las técnicas no farmacológicas como la intervención cognitiva, pueden contribuir de forma realista y asequible a la mejora y administración de cuidados en el deterioro cognitivo leve/demencias.

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