Depresión en la tercera edad como factor de riesgo y su posible rol como pródromos de demencia

Nilton CustodioNeurólogo del Instituto Peruano de Neurociencias, Lima (Perú)

Tanto depresión como demencia, sobre todo enfermedad de Alzheimer (EA), son entidades frecuentes en la salud mental de la tercera edad, disminuyendo la calidad de vida e incrementando el deterioro de actividades de vida diaria de individuos de la tercera edad. EA tiene pobre pronóstico al ser una enfermedad neurodegenerativa; mientras que depresión es básicamente reversible. En la mayoría de los casos, el diagnóstico de demencia y particularmente de EA se realiza por exclusión, efectuando una historia cuidadosa y descartando otros problemas que pueden producir deterioro cognitivo, pero que son potencialmente reversibles, como la depresión.

El problema radica cuando los síntomas depresivos son clínicamente significativos y aparecen a la vez que los primeros síntomas cognitivos de deterioro. Entonces, es difícil distinguir sí los síntomas depresivos son secundarios a un posible problema de demencia, sí los síntomas depresivos coexisten con los síntomas cognitivos, o bien, si los síntomas depresivos constituyen por sí mismos un síndrome, y son síntomas primarios acompañados de quejas de memoria. Así pues, la depresión constituye, en la práctica diaria, uno de los principales y más frecuentes problemas de diagnóstico diferencial con el síndrome de demencia, en especial en sus fases iniciales.

Es interesante reconocer que el compromiso de las áreas cognitivas de los pacientes deprimidos se explican por reducción en la velocidad de los procesos de información; en el que la disfunción ejecutiva y los factores de riesgo vascular son potentes mediadores de los otros déficits. En la práctica clínica diaria, el compromiso de la memoria en ambas condiciones tiene algunas particularidades. Los pacientes con depresión típicamente exhiben deficiencias en la memoria cuando se usan pruebas cognitivas que emplean tareas de recuerdo libre de la información previamente aprendida (sin claves), mientras que las tareas que requieren el reconocimiento o con claves de ítems recientemente aprendidos son generalmente normales. Por el contrario, durante estadios tempranos de EA, los pacientes con EA exhiben compromiso tanto del recuerdo así como del reconocimiento de ítems previamente aprendidos.

Un factor importante en la etiología y el curso de la depresión y su relación con el deterioro cognitivo, es la edad en la cual un individuo experimenta su primer episodio de depresión, clínicamente significativo, y para esta revisión definimos depresión de inicio tardío (DIT), a aquellos que inician su primer episodio depresivo después de los 50; mientras que la depresión de inicio precoz (DIP), incluirá a los individuos que presentan su primer episodio depresivo antes de los 50. De esa manera, los estudios de seguimiento longitudinal y de caso-control reportan una estrecha asociación entre DIT y deterioro cognitivo progresivo, pues se ha demostrado riesgo de incremento en 2-5 veces para desarrollar demencia en pacientes con DIT. Por otro lado, algunos estudios han encontrado asociación directa entre la mayor severidad de los síntomas depresivos en la evaluación basal con elevado riesgo de desarrollar demencia y EA; y una relación directa entre el número de episodios depresivos y el riesgo de desarrollar demencia, siendo significativo, cuando se compara individuos con un episodio depresivo y comparado con aquellos que tienen más de 4 episodios. Por otro lado, DIP ha demostrado en forma consistente ser también un factor de riesgo para demencia, y escasas probabilidades de ser pródromos de demencia. La naturaleza de la asociación (sí depresión es un pródromo o consecuencia de demencia, o un factor de riesgo para desarrollar demencia) permanece aún sin ser esclarecida. Independiente de ello, las estrategias para tratar depresión podrían alterar el riesgo de desarrollar demencia.

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