Consejos de fisioterapia para el periodo de aislamiento en casa

Consejos de fisioterapia para el periodo de aislamiento en casa

Esther María Fonseca GarcíaFisioterapeuta

Como personal del CRE de Alzheimer del Imserso he considerado aportar unos apuntes básicos generales sobre hábitos saludables y consejos para intentar llevar mejor este confinamiento domiciliario para evitar la propagación del COVID-19 en varios ámbitos (alimentación, hidratación, descanso nocturno y actividad física):

1.- Alimentación:

  • Planificación: Aquí la planificación es imprescindible porque vamos a tener más tiempo libre y es posible que comamos mal y en exceso.
  • Comida saludable: En este planning básico de la semana deberíamos tener en cuenta alimentos saludables tales como verduras, legumbres, frutas, cereales integrales, frutos secos, huevos, lácteos, pescados y carnes blancas/magras. Estos alimentos deberán ser la base de tu alimentación. A veganos o vegetarianos les vendrá bien añadir a su lista de la compra el tofu o la soja pasterizada.
  • Compra semanal (o si fuera posible quincenal o mensual): Con el menú semanal deberíamos hacer la lista de la compra revisando qué tenemos o no en la despensa. Deberemos evitar y más en esta situación de cuarentenena los ultraprocesados: refrescos, alcohol, bollería, precocinados (pizzas, lasañas…).
  • Mantener horarios de comida y evitar picoteos: Tus hábitos influyen en lo que comes, así que procura realizar actividades que te resulten entretenidas evitando de esta forma el aburrimiento o la ansiedad que puede desembocar en un consumo innecesario de alimentos.

2.- Hidratación: Según la Organización Mundial de la Salud el agua es esencial para el cuerpo humano en cualquier etapa de la vida y se recomienda consumir de 2 a 3 litros de agua diariamente aunque las necesidades pueden variar de acuerdo a edad, sexo, dieta y nivel de actividad física. Sin duda deberemos consumir agua (también están permitidas las infusiones, los caldos caseros) y debemos evitar el consumo de otro tipo de bebidas o realizarlo muy ocasionalmente (bebidas azucaradas, zumos procesados, alcohol). Los alimentos aportan entre el 20-30% de la ingesta total de agua, mientras que las bebidas representan el restante 70-80%.

La deshidratación puede influir negativamente tanto en la función renal, como en las funciones cognitivas y en el control motor de los individuos.

3.- Descanso nocturno: Algunos aspectos propios del aislamiento como son la menor exposición a la luz natural, la reducción de la actividad física y la pérdida de las rutinas diarias repercuten en la cantidad y la calidad del sueño. Además la ansiedad que puede generar el confinamiento y la sensación de falta de control de la situación pueden repercutir en el sueño (Ver consejos de nuestra psicóloga).

Por ello los expertos recomiendan en estos momentos de confinamiento:

  • Rutinas diarias: levantarse y acostarse a la misma hora, fijarse horarios regulares de desayuno, comida y cena, alimentarse de forma adecuada, no permanecer en pijama…
  • Si es posible estar, al menos dos horas expuestos a la luz natural por la mañana (según cada casa se puede salir al balcón, desayunar junto a la ventana, estar en habitaciones donde entre la luz natural…).
  • En cambio, por la noche es conveniente evitar, en la medida de lo posible, los móviles y tablets porque la luz que emiten confunden al reloj interno.
  • Se aconseja una rutina de relajación al final del día que permita desconectar (puede ser ver una película de humor, leer una novela de nuestro interés, una ducha caliente, evitar ver las noticias justo antes de acostarse, realizar ejercicios de respiración en la cama o escuchar algún tutorial de ejercicios de relajación); cada persona debe encontrar “su truco”).

4.- Actividad física:
El ejercicio en casa mejora el sistema inmune (sobre todo el ejercicio aeróbico moderado) y combate el estrés del confinamiento.

Es necesario permanecer activos en casa, no sólo por la función inmune, sino para evitar en la medida de lo posible los problemas que acarrea el sedentarismo; Durante periodos de inactividad física se produce una atrofia muscular que conlleva una disminución de la capacidad funcional; Esta consecuencia se agrava aún más en adultos mayores, quienes ya de por sí por el mismo envejecimiento en los periodos de inactividad pierden más fuerza y masa muscular que otros grupos de población.

Para desarrollar una rutina de ejercicios adecuada sería necesaria individualizarla; por ello os recomiendo una consulta no presencial con vuestro fisioterapeuta que será quién más os pueda recomendar la rutina de ejercicios acorde a vuestro estado físico, vuestras dolencias y patologías médicas u osteomusculares habituales.

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