Cómo actuar ante nuestros mayores

Autora: Tamara Marín Corchete

Introducción

La situación actual que estamos viviendo a causa de la pandemia COVID-19 que está generada por lo que se conoce como un coronavirus (que causan infecciones respiratorias). Esta situación ha hecho que se lleven a cambo una serie de medidas para evitar el contagio y por tanto la propagación de la pandemia. Las autoridades han impuesto una serie de medidas, destacando la necesidad de mantener un distanciamiento social (actualmente conocido como “quédate en casa”).

Aunque no sean de agrado, se deben cumplir estas medidas, ya que debemos actuar para protegernos a nosotros mismos y a ese colectivo vulnerable que son las personas mayores. Estas personas presentan mayor riesgo por padecer enfermedades crónicas, neurodegenerativas y pluripatología. Pero, ante esta situación, ¿qué debemos hacer?

Hacia nosotros mismos como cuidadores…

Debemos ACEPTAR LA SITUACIÓN. Debemos entender que estas medidas que se han llevado a cabo tienen un objetivo: proteger. Muchas residencias y centros sociosanitarios han restringido las visitas, y los Centros de Día han cerrado para los usuarios, ¿para qué? para evitar el contagio a este colectivo vulnerable y protegerles de posibles contactos.  Por otro lado nos encontramos a esos cuidadores que estos días tienen bajo su cuidado a un familiar con algún tipo de enfermedad neurodegenerativa, enfrentándose ante situaciones difíciles en el día a día. Esto genera frustración e impotencia, pero es importante entender que estas medidas son necesarias por nuestro bien y el de nuestros familiares.

Hacia nuestros mayores, ¿cómo actuar?

Es importante:

Establecer unambiente favorable, para que tanto el cuidador como el familiar, mantengan una calidad de vida adecuada.

Establecer rutinas. Realizar las actividades de la vida diaria de manera ordenada, estableciendo tanto horarios, espacios y personas para las distintas actividades: baño e higiene, alimentación, vestido, etc. Esto nos ayudará a generar seguridad y autonomía en la persona con demencia. Es ideal proponer un esquema de planificación del día que se adapte a las necesidades de la familia y de la persona con demencia. Hay que intentar llevar a cabo una rutina en la que la persona se levante siempre a la misma hora, realice sus labores de higiene, desayune, realice actividades estimulantes, ayude a preparar la comida o a poner la mesa. La comida y la cena deben realizarse siempre también a la misma hora, y la siesta ha de ser breve. MUY IMPORTANTE lavarse las manos varias veces al día con agua y jabón.

En los casos en los que sea viable, se debe mantener la independencia de la persona. Esto nos ayudará a mantener la autoestima de la persona con demencia y disminuir la carga del cuidador. Hay que intentar tratar a la persona de la misma manera que se trataba antes de la pandemia, intentando favorecer la autonomía.

Mantener su dignidad. Son personas con sentimientos y derechos. En algunos casos, la enfermedad puede limitar su comunicación, sin embargo escuchan y sienten y por tanto lo que se diga puede alterarles.

Hay que evitar discusiones. En algunos casos, y en función del deterioro, pueden no entendernos; pero como decíamos antes son sensibles ante una situación de discusión, pudiendo causar únicamente alteración, confusión y tensión. Hay que decidir la importancia real que tiene el asunto, porque a veces el sufrimiento puede ser innecesario.

Es importante simplificar las tareas, no ofreciendo muchas opciones a elegir. A mayor grado de deterioro menos opciones.

El humor es fundamental, reír con el familiar disminuye el estrés.

Hay que crear un espacio seguro. En algunos casos la pérdida de memoria y la coordinación física aumentan el riesgo de lesiones. Por ello es importante mantener la casa lo más segura posible.

Estimular la salud física. Aunque sea en casa, hay que ayudar a mantener las habilidades físicas del familiar. Es importante tener en cuenta que depende de las capacidades de la persona, por lo que es importante tener en cuenta las indicaciones del especialista.

Al igual que la salud física es importante, también lo es la cognitiva. Estimular la salud cognitiva se puede llevar a cabo mediante tareas de estimulación a través de tareas orales o de papel y lápiz.

Aprovechar las habilidades de la persona es una estrategia para elevar el sentido de la dignidad y de la autoestima de la persona, además mientras tanto está entretenido. Por ejemplo si una persona se dedica a ser jardinero, puede ayudarnos a cuidar las plantas de casa. Es importante tener en cuenta que la demencia es progresiva por lo que las habilidades y capacidades, e incluso los gustos, cambian con el tiempo. El cuidador debe ser observador y flexible para planificar las actividades.

Hay que mantener la comunicación. En algunos casos hay que tener en cuenta que es importante hablar claro, despacio, cara a cara y mirando a los ojos. Es importante demostrar cariño (siempre que la persona lo acepte). Hay que prestar atención a lenguaje corporal, es decir, a la comunicación no verbal. Tenemos que ser conscientes de nuestro propio lenguaje corporal. Además hay que asegurarse de que la persona nos está prestando atención.

Consejos para comunicarnos:

Comunicación no verbal

  • Hacer que la comunicación no verbal y la verbal coincidan. La mirada y la expresión facial no deben mostrar preocupación, ya que a causa de la enfermedad se toma más importancia a la comunicación no verbal.
  • Se debe transmitir seguridad.
  • Gesticular poco a poco.
  • No se le debe poner nervioso ni verbal ni físicamente.
  • Son muy sensibles a la hora de interpretar el estado de ánimo de los demás. El humor 
de las personas que le rodean tiene un efecto directo sobre su estado de ánimo.
  • Tocarle con cariño, acariciarle (siempre y cuando nos lo permita), ya que ayuda a retransmite seguridad.

Comunicación verbal

 

  • Hablar de forma suave y pausada, retransmitiendo seguridad.
  • Adecuar el lenguaje a las limitaciones que impone la enfermedad.
  • El sentido del humor suele ser más eficaz que el imperativo.
  • A pesar de que la capacidad de entender y de seguir conversaciones disminuye, es importante incluirle en las conversaciones en las que pueda participar.
  • Se debe evitar la discusión. Es mejor cambiar de tema o incluso seguir la corriente, pero sin añadir elementos que puedan equivocarle más.

Aspectos a tener en cuenta

Para comunicarse:

  • Hablar en sitios donde no haya mucho ruido ni distracciones.
  • Ponerse siempre delante, mirándole a los ojos.
  • Utilizar frases concretas y cortas.
  • Usar vocabulario sencillo.

 

Para hacerse entender:

  • Dejarle tiempo para pensar.
  • Intentar enseñarle visualmente lo que se le quiere decir.
  • Decir las cosas de manera sencilla.

Para entenderle:

  • Concentrarse en una palabra o frase y repetirla para que aclare lo que no se entiende.
  • Poner atención al tono emocional con el que habla.
  • Mantener la calma y ser pacientes

¿Qué no se debe hacer?

  • NO discutir ni dar órdenes
  • NO decirle qué es lo que no puede hacer. Debemos decirle las cosas en positivo: sí puede…
  • NO utilizar un tono paternalista o infantilizado (genera inutilidad, rabia, frustración…)
  • NO hacer preguntas directas que necesiten un razonamiento complejo para responderlas.

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