Calidad de vida relacionada con la salud y deterioro cognitivo. Resultados parciales del estudio «Neurodemepsia»

Iban Onandia HinchadoPsicólogo de la Universidad de Deusto

Estudios recientes demuestran la gran utilidad de la Calidad de Vida relacionada con la Salud (CVRS) en el ámbito de la intervención clínica con personas con demencia. Otras investigaciones actuales también confirman la validez de este tipo de medidas en estas patologías, sobre todo en personas con deterioro cognitivo incipiente. La edad también se ve relacionada con la CVRS.

A partir de esta idea, el objetivo del presente estudio es el de medir esta variable en personas con demencias degenerativas primarias y llevar a cabo una comparativa con respecto a personas con deterioro cognitivo ligero y sin deterioro cognitivo seleccionadas incidentalmente. Evidenciamos la utilidad y necesidad de medición, así como la especial idiosincrasia de la CVRS en demencias.

Comparamos 122 participantes incidentales: 21 con demencia por Cuerpos de Lewy, 12 con demencia frontotemporal, 32 con alzéimer, 35 con deterioro cognitivo ligero y 22 sin deterioro cognitivo, todas demencias degenerativas primarias en estadios leves-moderados según la escala GDS. Usamos el cuestionario SF-12(v.2), el MMSE y la puntuación GDS para los análisis. También se comparan los índices de CVRS con dos validaciones del SF-12(v.2): La original americana de Ware y una española de Vilagut.

Existe una baja autopercepción de CVRS en demencias, sobre todo en la Salud General y en perfiles generales de deterioro físico. Esto muestra que las demencias también suponen deterioro a nivel físico, lo que puede estar reforzándose por la comorbilidad que éstas suelen tener añadida.

Llaman la atención algunas puntuaciones que, a priori, cabría esperar en niveles bajos, como pudieran ser la Vitalidad (por el “golpe” emocional que este tipo de patologías pudieran causar en el propio paciente) y el Componente Sumario Mental (por la afectación mental de las demencias), pero que se objetivan incluso por encima de las validaciones de referencia e incluso a la par de nuestra muestra de personas sin deterioro cognitivo. Esto puede deberse a que la muestra que manejamos es una muestra con un deterioro cognitivo leve o moderado, y que disponen de suficiente capacidad para sobrecompensar, disimular o incluso no aceptar la patología que padecen en un grado incipiente y moderado. En consecuencia, los informes llevados a cabo por el propio paciente resultan de mucha importancia, pero es necesario combinar la información que éste da con la que pudiera aportar algún proxy, de cara a calibrar la ajustada valoración de la CVRS en el mismo paciente, no sin antes investigar también más en esta área.

Además, existen perfiles especiales de CVRS en las demencias, sobre todo en la demencia por Cuerpos de Lewy, donde se ven factores con una menor puntuación, probablemente debido a sus síntomas físicos limitantes (McKeith, 2007). También existen perfiles diferenciales por padecer deterioro cognitivo. La edad ejerce un efecto idiosincrásico en las demencias, debido a la avanzada edad, que modifica las puntuaciones de CVRS (Banerjee et al., 2006). De esta forma, el sexo también genera diferencias, sobre todo en la salud mental, acorde con Woods y colaboradores (2006).

Por otro lado, el deterioro cognitivo per se provoca una bajada sustancial en la CVRS, ya que las personas con deterioro cognitivo ligero también acusan un descenso significativo de estas puntuaciones por debajo de la población normal en el componente físico (por influencia de la Función Física) y en la Salud General, lo que nos lleva a extrapolar la intervención sobre la CVRS a personas con un incipiente deterioro cognitivo. Esto contraviene a Karlawish y sus colaboradores (2004), ya que en nuestra muestra el grado de deterioro funcional es escaso y se comprueba un notable efecto del deterioro cognitivo.

De igual manera, se reafirma la importancia de utilizar este tipo de variables para asesorar en la intervención del deterioro cognitivo acorde con Schwartz (2013), aunque se debe tener en cuenta no sólo el tipo de demencia que el sujeto padece sino el grado de deterioro cognitivo que ésta le genera, así como el sexo y la edad. De esta forma, las mujeres se verán más beneficiadas de tratamientos o intervenciones cuya referencia es la CVRS y que, en general, estén relacionados con la Salud Mental. Todo esto supone una completa reestructuración de la forma de hacer hasta hoy en día, donde los aspectos más importantes siempre son aquellos exclusivamente relacionados con el deterioro cognitivo, quizás por el hecho de ser constructos fácilmente medibles y para que los que ya existen en la actualidad numerosos instrumentos sólidamente validados.

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